NOTA

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miércoles, 22 de mayo de 2013

CINCUENTA SOMBRAS DE GREY (PARTE XV y XVI)


  



Cuando Christian llega a su casa, replantean todos los no que ha incorporado Ana al contrato. Finalmente él le dice que los acepta con la condición que acepte el regalo que tiene para ella con motivo de su graduación. Le coloca su campera en los hombros y van hacia la puerta. Afuera hay estacionado un auto rojo descapotable de tres puertas… es un Audi.Ana está furiosa ¡Con lo que me costó aceptar la colección de libros! Y ahora esto! Christian Insiste con que el escarabajo es viejo y peligroso Finalmente Ana lo acepta a préstamo, como la computadora que también le obsequió.

La toma de la mano y la lleva dentro de la casa, directo al dormitorio.

Ana está acostada encima de él, con la cabeza en su pecho, intentando recobrar la cordura. Christian tiene puesta su camiseta. Ana extiende la mano sobre su pecho para acariciarlo y él la toma en el aire y con disimulo se la lleva a sus labios. A la joven no le pasó desapercibido el hecho y le pregunta, ¿porqué no te gusta que te toquen?Porque tengo pocas luces, Ana… y muchas sombras…. Cincuenta sombras más…. Mi introducción a la vida fue muy dura… pero te aburriría contándote esto… por favor no lo hagas y listo.Frotan sus narices y se levantan. Ana lo mira y le da la impresión de que acaba de poner un tilde en uno de sus objetivos. Así se siente ella y recuerda que todavía no ha firmado el contrato.

Christian se le acerca y le habla muy bajito en un tono amenazador que a Ana la excita. Vuelven a tener relaciones pero en este caso él comienza con los azotes. Primero la acaricia y luego viene el golpe. Sigue como un ritmo: caricia, manoseo, azote. Ana siente que cada vez le cuesta más aguantar. Ya le duele hasta la cara de tanto contraerla. En el fondo está deseando decirle que pare pero no quiere darle esa satisfacción. 18 azotes en total. Le arde el cuerpo por la agresión tan despiadada. Luego de eso la posee.

Permanecen un tiempo abrazados y luego Christian le dice que tiene que irse y le pregunta si está bien. Ella lo medita un instante. Su trasero está al rojo vivo, sin embargo se siente radiante y le contesta: sí, estoy bien. Él regresa del baño con un aceite para niños y se lo aplica para calmarle el dolor.

Cuando se va, Ana cierra la puerta y mira todo el departamento donde sólo estará dos noches más pues se mudarán con Kate a Seattle. Ha estado allí y ha sido muy feliz durante casi cuatro años. Está bien, pero en el fondo se siente mal. La llama a su madre y no puede evitar largarse a llorar. Su madre se muestra preocupada y le pregunta qué le ha pasado. Ella le cuenta que se ha enamorado de alguien muy distinto a ella y que no está segura si debería continuar con él. Su madre se muestra contenta y por toda recomendación le pide que se calme y que lo mantenga a raya hasta que verifique si es digno de ella. Uau…Esas palabras suenan fuerte para Ana.  Ella siempre se preguntaba se era digna de él.   

Su madre la invita a visitarla en Georgia para tomar un poco de distancia y ver las cosas desde otra perspectiva, pero Ana le cuenta que el lunes tiene dos entrevistas de trabajo en Seattle. En ese momento llega Kate y Ana saluda a su madre y se despide de ella, prometiéndole que hará lo posible por ir a visitarla.

Cuando Kate ve que Ana ha estado llorando y se entera que ha estado con Christian, le dice que lo debe mandar a paseo, ya que desde que lo ha conocido ha estado trastornada. Kate es mucho más resuelta y no puede ver a Ana debatirse en un gris permanente.

Kate le cuenta que cuando regresen de las vacaciones, su hermano Ethan irá a vivir con ellas. Ana piensa que no cree que a Christian le caiga demasiado bien cuando se entere de esa noticia. Kate se ha puesto de novia con Elliot, hermano de Christian, así que toma el teléfono para llamarlo.

Mientras tanto Ana recibe un correo de Christian, donde le aconseja tomarse un ibuprofeno y no usar más el escarabajo. También la tranquiliza diciéndole que Taylor, su chofer, se encargará de la venta de ese auto. Intercambian unos cuantos correos y Ana termina diciéndole que no lo quiere, porque nunca se queda en casa con ella.

Cuando Ana se va a dormir, no puede dejar de pensar en todo lo que pasó ese día y sobre todo el malestar que le causa haberse enamorado de un hombre emocionalmente tan conflictivo, que está segura que la hará sufrir. Alguien que admite estar completamente jodido, tal fueron sus palabras. Pensar que de niño fue víctima de insoportables crueldades le da tanta tristeza que se pone a llorar desconsoladamente. Su congoje se ve interrumpida por los gritos que escucha fuera en el salón. De pronto su puerta se abre e ingresa Christian. Ha estado discutiendo con Kate, porque ésta al verlo se le ha plantado y le ha dicho que desde que apareció en la vida de Ana, ésta lo único que hace es sufrir y llorar. Christian le dice a Ana: me has dicho que querías que me quedara, así que he venido. Le pregunta a qué se debe su llanto y presume seguidamente que es porque le ha pegado. También agrega que de haberse imaginado que quedaría así jamás la hubiera dejado, deduciendo que cuando le dijo que estaba bien, la realidad era muy distinta. Christian le dice que deben ser sinceros y que debe decirle la verdad no lo que cree que él quiere escuchar. Ana le confiesa que no le ha gustado lo que le ha hecho y que prefiere no volver a pasar por eso. Christian le contesta: es que me gusta el control que me proporciona, Anastasia. Disfruto castigándote. No pretendo cambiarte, sólo me gustaría que mostraras respeto hacia mí y no desafiaras las normas que te he impuesto.

Ana no puede entenderlo. Él está triste viéndola así como está, llorando y sin embargo admite que quiere continuar pegándole. Él continúa. Yo soy así Anastasia. Necesito tener el control sobre tu persona. Me excita ver que eres mía y que puedo hacer contigo lo que me venga en ganas. ¿Porqué no me contestas Anastasia? Tanto te intimido? Por email siempre me dices lo que piensas pero ahora no hablas. ¿Me puedo quedar? Quédate, quería que vinieras. Se acuesta a mi lado. Con cuidado se acerca, me rodea con los brazos y me estrecha contra él. Abrigada entre sus brazos, caigo en un tranquilo sueño.  
 


martes, 21 de mayo de 2013

EL SECRETO DE LA NOCHE (PARTE I)




Pasaron 22 años y Ellie continúa teniendo sentimiento de culpa por el asesinato del que ha sido víctima su hermana Andrea.
Ella sabía muy bien dónde frecuentaba reunirse con sus amigos, sin embargo dejó pasar muchas horas antes de decírselo a sus padres.
A pesar de haberse declarado inocente, Rob, hijo de la familia más rica de la zona, fue condenado y enviado a prisión.
Ahora ha sido favorecido con la libertad condicional y él asegura poder demostrar que no cometió el asesinato.
Ellie, sin embargo, está empeñada en confirmar que ha sido él y buscará nuevas pruebas para inculparlo, pero lo que ella ignora es que hay alguien dispuesto a impedir que eso ocurra. 
Fuente: “El secreto de la noche” (Mary Higgins Clark) – 1ª ed. – Buenos Aires – Plaza & Janés, 2003
Ellie tenía 7 años. Esa mañana despertó intuyendo que había pasado algo malo. Recordó entonces que Andrea, su hermana mayor de 15 años, no había vuelto a dormir a la noche.
Luego de cenar Andrea le dijo a sus padres que iría a casa de su amiga Joan a preparar un exámen de matemáticas y que a las nueve estaría de regreso. Sin embargo, como a esa hora no regresó, quince minutos más tarde su madre la fue a buscar y le dijeron que se había ido de allí a las 8.
Su madre estaba muy preocupada. Al rato llegó el padre, que era teniente de policía del estado de Nueva York y juntos empezaron a comunicarse con sus amigas, pero nadie sabía nada de su paradero. El padre salió con el auto a recorrer las calles para ver si la encontraba o alguien la había visto. Estaba furioso pensando que les había mentido cuando les dijo que iba a casa de su amiga a estudiar. Pero se notaba que era mayor la preocupación que el enojo.
Un rato después mandaron a Ellie a dormir y cuando despertó, a la mañana siguiente, lo hizo con la esperanza de que su hermana ya estuviera de regreso. Pero cuando entre corriendo a la habitación de Andrea vio que su cama no estaba deshecha.
Bajo corriendo y en la cocina estaba su madre, vistiendo lo mismo que el día anterior y con su cara congestionada de tanto llorar. La acompañaba su vecina, que había estado con ella la noche entera. Ellie se abrazó fuertemente a su madre. Le contó que su papá, junto con el personal policial, estaban buscando a Andrea. La niña supo que ese día no iría al colegio.
Mientras estaba desayunando llegó su padre diciendo que no había ninguna novedad.
Ellie pensaba que Andrea estaba escondida. Solía hacerlo cuando se encontraba con Rob en su escondite. Seguramente se le había hecho tarde y asustada por la penitencia que le impondría su padre ahora no se animaba a volver.
Un día que salío con Rob, cuando en teoría debía estar en la biblioteca, papá le había dicho que si volvía a mentir la sacaría de la banda del colegio, que a ella le gustaba mucho. En otra oportunidad en que iba con Rob en su auto, la policía lo paró por exceso de velocidad y vieron que ella estaba a su lado. No pasó demasiado tiempo para llegar a oídos de su padre….ese día le prohibió que continuara viéndose con él. Recuerdo su cara cuando le dijo que ese chico rico era un malcriado y una manzana podrida
Ellos se escondían en el garaje, atrás de la mansión donde la abuela de Rob acostumbraba a veranear. Ella iba allí con él o con sus amigas a fumar. Ellie se había enterado porque un día que había quedado a su cuidado, la había llevado allí.
La niña estaba segura que Andrea se había ido antes de la casa de Joan para encontrarse con Rob. La noche anterior la había visto llorando cuando cortó con él. Todo había ocurrido porque le había dicho que iría al baile con Paulie y él se había enojado muchísimo. Mientras Ellie pensaba en ello, terminaba su desayuno. Pidió permiso a sus padres para salir a dar un paseo por allí.
Se habían mudado hacía dos años a un pueblo que estaba bastante más alejado, para poder comprar una casa más grande. Esto conformaba a mamá pero no asi a papá, que le gustaba más el lugar donde vivían antes. Había muy pocas casas.
La propiedad de la familia Westerfield, los padres de Rob, estaba justo detrás de la casa de Ellie.
Ni bien salió, la niña fue corriendo al escondite donde siempre iba su hermana. Adentro estaba todo en penumbra. El garaje tenía lugar para 4 autos pero en ese momento había solo una furgoneta de la abuela de Rob. El lugar elegido para reunirse siempre, era precisamente al fondo, atrás de la furgoneta, para no ser vistas si alguien miraba por la ventana. Cuando llegó tuvo un poco de miedo y arrastrando los pies se dirigió hacia el fondo del garaje y cuando se estaba acercando vio con alegría detrás de la furgonete, la punta de una manta, lo cual significaba que estaban allí, porque nunca las dejaban cuando se retiraban. Comenzó a llamarla en voz baja para no asustarla. Seguramente se había quedado dormida porque no la escuchaba y ella veía su pelo que sobresalía por debajo de la manta. Se arrodilló a su lado y destapó su cara. Andrea tenía puesta una máscara como de goma y cuando se la retiró vio el enorme hueco que tenía en la frente y el inmenso charco de sangre que había debajo de ella.
Oyó a su alrededor la respiración fuerte de una persona y como una especie de risa.
Muerta de terror se fue corriendo, gritando hasta llegar a su casa. Sus padres al oírla salieron al patio y la vieron llegar con los brazos abiertos y su cuerpo totalmente cubierto con la sangre de su hermana.  
 


lunes, 20 de mayo de 2013

EMOCIONES TOXICAS - PARTE I - LA ANSIEDAD






Las emociones están ahí para sentirlas, no para dominarnos, porque a partir de ese momento pasarán a ser tóxicas. Debemos liberarnos de las emociones negativas y tóxicas, que no nos ayudan para nada. Conoceremos a través de este libro el verdadero significado de las emociones.

Si ocultamos nuestras emociones pensando que de esta manera van a desaparecer, estamos cometiendo un gran error porque seguirán estando allí reprimidas, pero debemos aprender a controlarlas para que no se transformen en tóxicas. 
 
Una persona sana emocionalmente es feliz a partir del amor que se tiene a sí mismo y no le será imprescindible ser amada a costa de cualquier cosa. Tampoco necesitará exhibir o demostrar sus posesiones para que lo acepten, porque pretenderá ser reconocido por lo que es, no por lo que tiene.

Es decir, lo más importante es lo que pasa en nuestro interior, no lo que pasa a nuestro alrededor. 

LA ANSIEDAD TOXICA

La ansiedad es una emoción que se presenta cuando ves aproximarse una amenaza que puede ser de distintas naturalezas. Por ejemplo la rendición de un exámen. Primero la emoción se hace dueña de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo y comienzan los malestares. Pero una cosa es tener momentos de ansiedad y otra muy distinta es vivir permanentemente ansiosos y sufriendo. En este último caso nuestra ansiedad es tóxica porque nos provoca un temor diario excesivo e irracional, que nos puede traer aparejado un cuadro de depresión o, lo opuesto, vivir continuamente acelerado y no nos permite disfrutar al máximo de nuestra vida.

Todo comienza en tus pensamientos. Si empiezas a pensar en cosas irreales, equivocadas, pero las tomas como reales, aunque sepas racionalmente que no son verdaderas, las creerás a nivel emocional.

Generalmente canalizamos nuestras emociones tóxicas a través de la comida, del trabajo excesivo o, lo que es peor, de la automedicación. Cuando se presentan los síntomas debemos estar alertas, porque puede verse afectada seriamente nuestra salud

Cuando nos sentimos demasiado presionados y esta presión se prolonga en el tiempo, sobreviene el estrés. Para que esto ocurra dependerá de cómo es cada persona. Todos tenemos diferentes reacciones frente a un mismo estímulo, porque aunque el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.

Tengamos en claro que vivir un momento de estrés no es lo mismo que vivir estresado permanentemente. Esto último es tóxico. Como vemos, todos los extremos son tóxicos. 

Todos podemos hacer algo para calmar nuestra ansiedad. Comienza por observar de dónde proviene, que es lo que más te acelera y trata de evitar esa situación. Realiza ejercicio físico. Intenta hacer relajación. Evita estar todo el día conectado con los noticiosos escuchando malas noticias. Aléjate de la gente que te das cuenta que te altera o por lo menos toma una prudente distancia. En cambio trata de acercarte a gente con energía positiva que te hace sentir bien. Cambia el enfoque que le das a todas las cosas, trata de mirarlas desde otro punto de vista, puedes estar equivocado. Y definitivamente concéntrate sólo en las cosas verdaderamente importantes, que son las que multiplican tu energía. No permitas que nada ni nadie te la robe y sé feliz.



CINCUENTA SOMBRAS DE GREY (PARTE XIV)







Llega el día de la graduación de Ana. Está muy nerviosa porque sabe que Christian hablará en el acto y forzosamente deberá estar ahí. Once en punto arriba el rector acompañado por los tres vicerrectores y los profesores, todos vestidos de rojo y negro. En el fondo del escenario está Kate, que tiene que pronunciar un discurso. Christian está a su lado. Lleva puesto un traje gris y presenta un aspecto muy serio y autosuficiente. Al desabrocharse el saco se le ve la corbata. Es la misma que usó en la relación que tuvieron para atarle las manos y luego atraerla hacia él. Está convencida que se la ha puesto a propósito, para provocarla. Las chicas a su alrededor cuchichean sobre su prestancia. Lo ve que disimuladamente recorre la sala con la mirada y piensa que está tratando de ubicarla a ella, hasta que lo logra, porque un segundo más tarde sus miradas se cruzan.

Cuando el rector finaliza su discurso, Kate avanza por el estrado y el salón estalla en aplausos. Su tema es: ¿qué esperar después de la facultad? Sobre el final todo el mundo se pone de pie y la aplauden vitoreándola.

El rector se levanta y presenta a Christian, benefactor importante de la universidad. resaltando su brillante carrera como presidente de su próspera empresa, lugar al que ha llegado por mérito propio. Christian habla mesuradamente y con suavidad. Cautiva al público en general, que lo escucha con atención.

Se muestra agradecido por haber tenido el honor de hablar sobre el trabajo que está desarrollando el departamento de ciencias medioambientales de la facultad. Señala el propósito de llevar a la práctica métodos de cultivo viables y que se puedan sostener en el tiempo, para los países tercermundistas, con el único objetivo de erradicar el hambre y la pobreza mundial. Al expresar que sabe por experiencia propia lo que es pasar hambre, su trabaja le significa un desafío personal.

Cuando Ana se entera que ha pasado por esa situación, eso la ayuda a empezar a entender a este hombre. Recuerda por Kate que fue adoptado por la familia Grey alrededor de los cuatro años, pero no cree que esta familia lo haya hecho pasar hambre, por lo que tuvo que haber sido antes, siendo más pequeño.

Estalla el aplauso. Christian ha terminado de hablar. Seguramente lo debe haber hecho muy bien pero la mente de Ana esta demasiado lejos de ahí.

Comienza el proceso de entrega de títulos. Después de una hora Ana escucha su nombre y cuando sube al estrado a buscarlo, Christian le da la mano y la felicita. El contacto le hace sentir como una descarga eléctrica. Vuelve a su lugar y cuando la ceremonia concluye se le acerca Kate para decirle que Christian quiere hablar con ella. Ana fue a la ceremonia con su padrastro Ray así que le hace señas con la mano para que la espere. En ese momento siente que Christian la toma del brazo y en un lugar apartado le dice que ha estado todo el día preocupado por ella, porque no recibió noticias y temía que algo le hubiera pasado con su auto. La realidad es que Christian quiere saber si ya tiene una respuesta para darle respecto al contrato que le ha dado.

Ana trata de no brindarle ninguna respuesta y le dice que su padrastro la está esperando. Sale en busca de él. Al regresar con su padre a la carpa para el brindis, se encuentra con Ethan, el hermano de Kate, que la toma de la cintura y la besa. Cuando levanta la vista, Christian está ahí formando parte del grupo. Kate lo presenta a todos como el novio de Ana. 

Por un momento quedan a solas. Ana se altera y Christian le dice: Ana, sabes que todo irá bien… y ella le contesta en voz baja… pero quiero más. ¿Más? Más… una minipalabra pero cargada de promesas. Quieres flores y corazones. Asiente con la vista. Anastasia… de ese tema no se demasiado. Tampoco yo. Ana respira hondamente De pronto lanza un: De acuerdo… lo intentaré. ¿Estás de acuerdo? Dice Christian y no puede creer lo que está escuchando. Sí, lo intentaré, pero dentro de los límites tolerables. Por dentro Ana se dice “Dios mío, acabo de aceptar ser su sumisa”. En ese momento llega Ray, mi padrastro, lo saludamos a Christian y nos vamos. Pero antes de irse se lleva mi mano a sus labios y me la besa con ternura clavando al mismo tiempo sus ojos en los míos. Mi padre me deja en casa. Cuando llega tengo mensajes y llamadas perdidas por todos lados. La mayoría son de Christian. Su preocupación es saber si ha llegado bien con ese escarabajo que él odia. Ana le manda un mail diciéndole que si quiere puede ir a verlo esa misma noche, en cambio él le pide que lo espere y se dirige a la casa de ella.

Ella tiene previsto devolverle la colección de libros que le había regalado y los prepara con una cita de Tess: “acepto las condiciones, porque tú sabes mejor cuál tiene que ser mi castigo. Lo único que te pido es que no seas más duro de lo que pueda soportar”.
 

domingo, 19 de mayo de 2013

LA MUJER SIN FRONTERAS (ULTIMO CAPITULO)






Permítame decirle Mad, que en mi opinión el profesor podría ser el autor de las dos muertes… Pero oficial, ud.me dijo anoche cuando me llevaba a mi casa, que el profesor quedaba bajo vigilancia y hasta me mostró a los dos hombres que se estaban paseando por su puerta y el auto detenido en la esquina. Lo cual significa, Mad, que el sospechoso nro.1 tiene una coartada perfecta y esto nos lleva a pensar que el asesino es otra persona. ¿Y en quien están pensando, entonces? Todavía no lo sabemos, pero Jules, nuestro soplón del bar, nos dijo que el rubio Sergé esta noche iriá a visitar al profesor a su casa. Vamos a ver si esa visita nos despeja un poco el panorama.
A las 8 de la mañana del día siguiente, el oficial Beilin llamó a Mad pidiéndole que fuera de inmediato porque había habido un serio problema. Cuando llegó se encontró con la novedad que el profesor ya tampoco pertenecía al mundo de los vivos. El rubio Sergé lo había estrangulado a las 10 de la noche del día anterior, en su propia habitación. Como previo a ello hubo un forcejeo, el profesor le disparó un balazo que se le alojó en la pierna y fue detenido con mucha facilidad, ya que la herida no le permitió escapar. El rubio contó que creyó que se trataba de una cita de amor, pero cuando llegó,el profesor lo increpó por haber dado la dirección de su casa. Empezaron a pelear y Raymond sacó un revólver y loco de rabia disparó. El rubio se avalanzó sobre él y le apretó el cuello hasta que cayó muerto.
El exámen de la bala extraída de la pierna al rubio Sergé,  nos demostró que provenía del mismo arma que fue usada en el asesinato de Jacky y Jeff, por lo que ya tenemos todas las pruebas que el profesor fue el asesino de los otros dos hombres.   
Naturalmente le preguntamos al rubio como se las había arreglado para llegar a la habitación del profesor sin ser visto por mi gente que se encontraba vigilando. Con su explicación pudimos darnos cuenta también cómo había hecho Raymond para salir y volver a entrar sin ser visto por nadie. La ventana de su pieza daba a un patio interior. Bajó por la escalera y en la planta baja cruzó una puerta que daba a un patio. Saltó un muro que daba al patio vecino y luego salió por la puerta del otro edificio. Llegó a la casa de Jacky y Jeff antes que ellos y como ingresar a la habitación para él no era ningún misterio,  abrió la puerta y los esperó adentro. Cuando entraron a la habitación los liquidó y salió disparando. Para llegar a su domicilio usó el mismo camino que había hecho a la ida.
Pero aún no sabemos quienes fueron los autores del secuestro del cuerpo de Fred, dijo Mad… y capaz que ninguno de ellos tres tuvo nada que ver… y lo que es peor… fuera de ellos no se me ocurre quien pudo haber sido.
El oficial le dijo a Mad que en sus reflexiones recordó la presencia de un personaje que no habían tenido en cuenta: Antoine, el famoso dueño del garaje que le cambiaba las chapas y la documentación de los autos. Debemos encontrar también a esa persona porque parece que de los cuatro, fue en quien Fred tuvo más confianza. Además fue la primer persona que le presentó… recuérdelo. Y recuerde también que cuando iban hacia allá le dijo: cuando uds.dos se hayan conocido, ya no habrá problemas. Bastante llamativo, ¿no le parece? Y cuando ud le preguntó si le tenía que pagar por cada trabajo que le hacía él le dijo que no porque estaban a mano desde hacía años. Como que había un acuerdo desde hacía mucho tiempo entre ellos. Lo cual nos permite suponer que tal vez esté en conocimiento del lugar donde se encuentra el tesoro y si fuera así, capaz que fue él el que hizo desaparecer el cadáver.
Lástima que ud. Madeleine no fue en ocasión del robo de Estrasburgo, porque no puede saber quién manejaba las 2 camionetas.
Sé que no fueron ni Jacky ni Jeff porque fueron en otros autos que ellos mismos habían robado y Raymond, el profesor, no sabía manejar. Quiere decir que es muy probable que una de las camionetas haya sido manejada por Antoine y la otra por el ayudante que estaba siempre con él en el garaje.
Bueno Mad, sabe qué vamos a hacer antes de que Antoine se entere de la muerte de estos tres hombres?… vamos a ir al garaje, yo me quedaré en la entrada del callejón y ud. lo irá a ver a Antoine y le dice que va a buscar un auto para Fred que lo necesita urgente. Pueden pasar dos cosas: que se lo dé sin chistar, como hizo siempre o que se lo niegue. Si se lo da, se sube y se va, que yo la seguiré. Eso nos probaría que ignora la muerte de Fred. Si en cambio le niega el auto, será la prueba más evidente que sabe de la muerte de Fred. En ese caso ud.insistirá diciéndole que Fred se va a poner furioso si no le da el auto. Si en ese momento se produce algún acontecimiento peligroso, intervendrá la brigada que estará observando en todo momento. Lo único que sabemos por ahora es que el hombre que lo ayuda es un refugiado político yugoeslavo y esto lo guardaremos porque quizás debamos usar estos informes en algún momento.
Iniciaron con el plan. Mad se presentó en el garaje y le pidió un auto camuflado a Antoine para Fred, diciéndole que lo necesitaba con urgencia. El hombre le dijo que no tenía y que quería saber cuándo le había dado Fred esa orden. Mad le dijo que hacía dos horas. Antoine le dijo que era imposible, porque Fred no estaba en París. En medio de la discusión, el hombre la hizo pasar a su oficina, mientras el ayudante se encontraba inclinado dentro del motor de un Peugeot y una vez allí dentro la encaró diciéndole que le estaba mintiendo porque Fred estaba muerto y que ella había sido quien lo había asesinado. Le contó que Fred era su amigo y que no la había denunciado porque Fred se lo había pedido antes de morir. Yo pensé que te habías quedado en el molde y yo pensaba hacer lo mismo, por él, pero como tuviste el coraje de aparecerte y encima con una mentira desproporcionada, no voy a respetar el pedido de Fred y te voy a liquidar. Es lo que te merecés, porque él te amaba…
En el momento que levantó el brazo, se produjo un tiroteo y Antoine se desplomó con el rostro chorreando sangre y el arma todavía en la mano. 
Mad escuchó la voz de Beilin a sus espaldas diciéndole: le dije que la íbamos a proteger.  Le pidió que le contara lo que había pasado con Antoine. Cuando finalizó, el oficial la tranquilizó diciendo que de su relato se podía concluir que Antoine sabía que ella había disparado a Fred, pero también sabía que no lo había matado, sino solamente herido. Antoine le dijo que había hablado con Fred y además le dijo que Fred ya no existía, lo cual le confirmaba que estaba muerto, pero debe haber muerto unas horas o unos días después de haberle disparado. 
Ahora voy a interrogar al ayudante del garaje que debe haber visto todo, pero Mad, oiga lo que oiga, no debe decir absolutamente nada. Él es la única persona que ha quedado viva.
Cuando lo hicieron entrar y comenzaron con el interrogatorio, inmediatamente lo amenazaron con repatriarlo si no decía todo lo que sabía. En el interrogatorio Beilin le preguntó si conocía a una persona de nombre Fred y cuyas características le proporcionó. El hombre le dijo que sí, que lo había visto allí en el garaje, pero Beilin le probó que en el fondo del lugar, tapadas con lonas, estaban las dos camionetas utilizadas en el gran robo de Estrasburgo, que fueron manejadas por Antoine y por él mismo y éste lo tuvo que admitir. El hombre, que seguía siendo amenazado, comenzó a hablar diciendo que el día del atentado al shopping, había ido a la casa de Fred con Antoine y lo encontraron tirado en el suelo con una herida de bala en el pecho. Juntos lo levantamos, lo llevamos al auto, lo trajimos aquí al garaje y lo acostamos en la cama. Trajimos a un médico amigo que cuando lo revisó nos dijo que la bala estaba alojada en la parte baja de la columna vertebral. Durante cinco días  el médico lo vino a revisar dos veces por día, a la mañana y a la noche. Fred sufría cada vez más. Un día le pidió a Antoine que acabara con su vida porque tenía miedo de quedar paralítico y esa noche le oí decir al médico que aunque le extrajeran la bala no volvería a caminar más. Cuando Fred supo eso le rogó a Antoine que lo matara, que en eso habían quedado el día que salieron juntos del reformatorio. El patrón esperó un día más pero al día siguiente fue a buscar el revólver a su escritorio y cuando llegó a la pieza donde estaba Fred, oí un disparo y luego… nada más. Lo enterramos en el fondo de la propiedad de Antoine. Cuando volvíamos, me contó que Fred antes de morir le reveló quien le había disparado pero le había hecho prometer no decirlo ni hacerle nada porque él le había hecho un daño irreparable a esa persona.
El ayudante contó también que la propiedad de Antoine tenía una protección insólita y que tenía todas las puertas y ventanas blindadas. Era como una enorme caja fuerte. Allí ponía y guardaba todo el dinero que Fred le traía, en un sótano blindado, con triple puerta de entrada, donde sólo entraba el patrón. Ni Fred, ni su ayudante, ni nadie, entró nunca a ese lugar porque lo que estaba allí adentro era de él únicamente y no de los demás. Además el sitio estaba electrificado.
O sea que… Antoine era el jefe de todo el mundo? ¡Por supuesto, dijo el ayudante, incluso de Freed! Fred sólo era su empleado. Los atentados, decía el patrón, son un lujo para Fred, es lo que a él le gusta hacer, pero yo no me mezclo en eso, no me gusta. Pero mientras no haya muertes, que le de para adelante. Por eso el día que se produjo el atentado en el shopping con tantos muertos y heridos, cuando el patrón se enteró fuimos a su departamento porque el jefe estaba furioso y lo encontramos tirado en el suelo.
El ayudante fue llevado por los hombres de la brigada y el lugar fue clausurado.
Al día siguiente salió en el diario en grandes titulares LA BANDA DE LOS JUSTICIEROS ASOCIADOS FUE ANIQUILADA. FUE RECUPERADA LA TOTALIDAD DE LOS ROBOS.
El último gesto que tuvo Mad para con su amante Fred, fue entregar el dinero necesario para pagarle una tumba y que no fuera enterrado en una fosa común. Lo había amado con toda su alma. Antes de despedirse de Beilin el hombre le ofreció ingresar a “Médicos sin fronteras” que se consagran altruistamente a su tarea. Usted no le tiene miedo  a los obstáculos.  Sería una forma de encontrar un poco el ritmo de la vida que se había acostumbrado a llevar, con la diferencia esencial de que sta vez sería por una buena causa.

sábado, 18 de mayo de 2013

CINCUENTA SOMBRAS DE GREY (PARTE XI - XII Y XIII)






Ana hizo un esfuerzo sobrehumano y abrió el sobre dispuesta a leerlo. El contrato estipulaba absolutamente de todo, como si ella fuera una cosa, no una persona. Después de los términos fundamentales venían las funciones, la vigencia y la fecha de inicio, la disponibilidad (que sería del viernes a la noche hasta el domingo a la tarde, todas las semanas), la ubicación que sería dispuesta por el amo, las actividades que realizarían, las palabras de seguridad (amarillo para que la sumisa indique al amo que está llegando al límite de resistencia y rojo para indicarle que ya no puede tolerar más exigencias), por último la conclusión y terminaba con la firma de cada uno al pie.

En el Apéndice I seguían las normas respecto a la obediencia, el sueño, que no podía ser inferior a 8 horas diarias cuando el amo no esté, la comida que estipulaba todos los alimentos que debía ingerir, la ropa que no podía ser otra más que la aprobada por el amo, el ejercicio físico con un entrenador personal cuatro veces por semana, la higiene personal y la belleza (que contemplaba la visita al salón de belleza estipulado por el amo para someterse a cualquier tratamiento que considere oportuno), la seguridad personal no debiendo correr riesgos innecesarios, fumar poco, tomar poco y por último el respeto y la humildad que debía demostrar en todo momento que estuviera en su presencia. La violación de cualquiera de estas normas implicaría un castigo a determinar en el momento.

El Apéndice II hablaba sobre los límites que no se podían pasar, que él llamaba límites infranqueables, a saber: actos con niños o animales, con fuego, con agujas, cuchillos, con instrumental médico ginecológico, relacionados con el control de la respiración, contacto directo con corriente eléctrica, fuego o llamas en el cuerpo, actos con orina, defecación o excrementos.

El Apéndice III eran los límites que el amo consideraba tolerables a convenir entre las partes y en ellos se refería a los castigos que estaba dispuesta a tolerar, vendaje de ojos, mordazas, ataduras, vibradores, tipos de penetración, azotes, latigazos, pinzas genitales, cera caliente, otros métodos de dolor. Y ella no puede tocarlo.

Ana aleja el texto y la cabeza le da vueltas. No puede creer lo que está leyendo.   

A Ana le da mucha rabia que el único hombre que le ha gustado en su vida, llega a ella con semejante contrato. Le atrae, le atrae muchísimo y lo desea pero es demasiado. Piensa que por suerte hay cláusulas que le permiten discutir los puntos antes de aceptarlos.

Al día siguiente RECIBE una laptop de regalo y Ana no se da cuenta que es para tenerla permanentemente controlada. La carcome una pregunta ¿porqué es así él? ¿Porque lo sedujeron cuando era muy joven?

Deja el contrato a un lado y comienza a embalar las cosas de su habitación. Cuando levanto la mirada Christian está parado en la puerta de su cuarto. Maldita Kate que lo ha dejado entrar sin pedirme permiso. Cuando me permito darme cuenta… ya me está poseyendo…. y es increíble.

Es la primera vez que traigo un hombre a mi casa y la he pasado muy bien, pero ahora me siento como un vaso vacío que se llena a su antojo. Él no puede, no le interesa o no quiere ofrecerme nada más, pero yo quiero mucho más.

Christian me invita a cenar la noche siguiente y se va. Cuando me voy a dormir en mi bandeja de entradas tengo un e-mail donde me dice que está impaciente esperando mis notas sobre el contrato.

Le contesto también con un e-mail donde le detallo una larguísima lista de objeciones.

Su respuesta me tranquiliza porque al menos está dispuesto a negociar mis objeciones.

Kate me presta un vestido para salir esa noche a cenar con Christian… negociaremos el contrato.

Cenamos en un comedor privado del hotel donde él se encuentra alojado.

Le digo que la vigencia del contrato será de un mes y que además necesito un fin de semana libre. A Christian un mes de vigencia le parece demasiado poco, teniendo en cuenta el fin de semana libre que le exige. Finalmente Ana cede que la vigencia sea de tres meses. Pero ella también exige y quiere saber porqué no lo puede tocar a él y porqué no puede tampoco dormir con él en su cama. Piensa que es por la Sra.Robinson, que es quien lo inició en el sexo a los 15 años, pero por única respuesta le dice “porque no”.

Cuando terminan de cenar Ana se prepara para retirarse porque sabe que si dilatan un poco más la tertulia terminarán en su habitación y ella no quiere. Han discutido mucho sobre las normas y las exigencias y aunque siente por él una atracción increíble, tiene miedo. Además al día siguiente es la ceremonia de la entrega de títulos y debe marcharse.

Christian le pide que se quede, ella insiste en irse. Él le señala que cuando la conoció pensó que era una sumisa nata, pero que ahora se está dando cuenta que no tiene madera de sumisa. Cuando se le acerca, le pasa el pulgar por el labio inferior y le dice: No sé hacerlo de otra manera, Anastasia, soy así.

La acompaña al estacionamiento y cuando ve el coche de Ana dice horrorizado ¿ése es tu coche?Sí Christian, éste es mi coche y ni se te ocurra comprarme uno.

Ana sube al auto y mientras se va alejando comienza a llorar. No sabe bien porqué llora. Hemos hablado mucho. Él ha sido claro, pero me desea y yo necesito más, pero en el fondo sé que no es posible y eso me abruma. Si lo aceptara y una noche saliéramos no sabría cómo presentarlo. No podría presentarlo como mi novio. Además no me dejará dormir con él, porque no ha dormido nunca en su cama con ninguna mujer ni tampoco me permitirá tocarlo. No me parece que éste sea el futuro que quiero para mí. Por otra parte si le digo que sí y dentro de tres meses él dice que no, me habré involucrado sentimentalmente y habré hecho cosas que no estoy segura que quiera hacer y luego deberé tirar todo por la borda. Prefiero retirarme ahora y de paso mantendré mi autoestima más o menos intacta. Pero por otro lado la idea de no volver a verlo me destroza. No sé qué hacer.

Cuando Ana llega a su casa tiene un e-mail en la bandeja de entradas. Christian le dice que en verdad desea que esa relación funcione y que debe confiar en él. Cuando lo lee se larga a llorar. Piensa en cuantas veces le advirtió que se mantuviera lejos de él, porque no era un hombre para ella, que él no tenía nunca novias, que no era un hombre que mandara flores, que no hacía el amor y que lo hacía de esa manera porque no sabía hacerlo de otra. Y Ana piensa… Yo tampoco sé hacerlo de otra manera. Tal vez juntos podríamos encontrar un camino distinto.



LA MUJER SIN FRONTERAS (PARTE VII)

 
 
 
 



Ud.continuará en libertad, le dijo el oficial Beilin, porque al no haber cadáver no la podemos detener, pero deberá servirnos de señuelo. Si los que conocían el lugar donde uds.vivían eran los 3 amigos que le presentó Fred y a lo mejor algunos otros que ud.ignoraba y si fueron ellos los que retiraron el cadáver y lo hicieron desaparecer, van a sospechar que ud lo mató y la van a seguir y a acosar para que les diga dónde está guardado todo el dinero que había quedado en poder de su amigo… porque en definitiva lo único que a ellos les importa es eso.
Aunque ud afirma que no lo sabe y aunque yo tal vez se lo crea, dudo mucho que ellos piensen lo mismo que yo. Tal vez intenten secuestrarla para hacerla hablar… todo podría ser.
A partir de este momento volverá a su casa a cuidar a su padre y a su hermano, que ahora la necesitan más que nunca. Regresará a su trabajo como siempre y todo volverá a ser como antes. Nosotros nos ocuparemos de cuidarla y observarla durante todo el tiempo que sea necesario para ver si podemos atrapar esta organización.
Daniel, medianamente recuperado, volvió a su casa y la vida continuó normalmente. Su padre y Mad retomaron sus respectivos trabajos y durante el día quienes cuidaban de él eran sus tíos.
Una vez por semana Mad llamaba por teléfono al oficial Beiling para saber si tenía alguna novedad. Pero un lunes, a la hora en que acostumbraba a llamarlo, en ambio irrumpió de pronto en la oficina del oficial porque la que tenía novedades era ella. Acababa de recibir una llamada de lo más extraña. Me llamó por teléfono un hombre y me dijo:
¿eres tú Mad? Nos costó mucho pero al fin te hemos encontrado. Tenemos que hablar. Mañana a las 6 de la tarde en la plaza Ternes, en la boca del subte. Obviamente deberás ir sola. Si no vienes, iremos a buscarte a tu casa….. y cortaron.
Mad, con una voz que apenas si se oía, le dijo al oficial que lo que peor la ponía era que la voz parecía la de Fred. Eso es imposible, dijo el oficial, y ud lo sabe mejor que yo, porque los muertos no vuelven. Mañana irá a la hora indicada al lugar establecido y después se tomará un taxi y se irá para su casa, porque seguramente la sigan para saber si se le ocurre acudir a la policía. Yo pasaré alrededor de las 9 de la noche por su casa, con la excusa de saber algo de uds y mientras tomamos un café podrá contarme de qué se trató la reunión.
Al día siguiente, mientras estaba en la boca del subte esperando como le habían dicho, fue atropellada por una persona que tomándola del brazo le dijo que debía acompañarlo, porque la esperaban en otra parte. Bajaron las escaleras y con suma velocidad cruzaron el molinete. El tren estaba llegando, se detuvo y entraron. Tres estaciones después, bajaron. Luego de caminar un par de cuadras y dar algunas vueltas, entraron a un café y atravesando el salón, llegaron a una puerta que daba a otra sala donde la soltó y cerró la puerta tras ella. La sala estaba vacía con excepción de una mesita en un rincón, en la que estaban sentados Jacky y Jeff, 2 de los amigos de Fred. La hicieron sentar frente a ellos, de espaldas a la puerta.
Jacky comenzó a hablar diciéndole ¿Cómo te engañé cuando te llamé imitando la voz de Fred, no es así preciosa? Por eso me contestaste, porque creías que era él. Ahora deberás decirnos dónde se está escondiendo.
Mad, sorprendida por semejante pregunta, tuvo la valentía de contestarles que ella también querría saberlo y que había ido a esa cita pensando que ahí se iba a enterar. Los dos hombres se miraron y le dijeron que no le creían, pero cambiaron inmediatamente de opinión cuando Mad les replicó que si lo supiera jamás hubiera ido a esa cita y en cambio estaría junto a él.
Los hombres comentaron casi a la par ¿pero entonces a ti también te abandonó? Sin embargo tú manejabas el auto que usaron para dar el golpe. Sí… contestó Mad, pero tras el atentado, en un callejón me hizo bajar y me mandó a mi casa de inmediato, diciéndome que al día siguiente me llamaría….y jamás volví a tener noticias de él.  ¿Y nunca fuiste a su casa? Jamás me quiso decir dónde vivía. ¿Y dónde guardó el dinero? Por lo visto, tampoco fui persona de su confianza, porque nunca me lo quiso decir. ¿Y Raymond, preguntó Mad, porqué no vino con uds? A Raymond también lo estamos buscando. Desapareció después de la noche del atentado. No hemos vuelto a saber de él. ¿Y no se habrán ido los dos juntos con el dinero, inquirió Mad? nunca fue una persona de mi simpatía ni me pareció demasiado confiable.
Le dijeron a Mad que se podía ir, porque contra ella no tenían nada y le pidieron que en caso de saber algo de Raymond les avisara. Ellos se pondrían en comunicación periódica llamándola por teléfono a su oficina. Y si por casualidad se comunicaba de alguna manera con Fred, debía rebuscárselas para averiguar dónde tenía escondido el dinero, porque sí o sí, dijeron, queremos cobrar nuestra parte. Antes de retirarse la amenazaron diciéndole que si se enteraban que se había burlado de ellos secuestrarían a su hermano y no la pasaría nada bien.
A la noche, cuando  Mad se reunió en su casa con el oficial Beilin y le contó todo lo ocurrido, éste le dijo que ahora el paso más importante que debían dar, era encontrar a Raymond y la única pista que tenían era el café donde Fred le había presentado a su amigo, de modo que empezarían por allí.
Como Mad no sabía la dirección exacta, salieron juntos con el oficial en el auto, para rehacer el camino y lograr llegar a destino. Y lo lograron. El oficial Beilin conocía el bar. Era un bar concurrido casi en exclusividad por homosexuales. El oficial conocía a alguien allí que muchas veces había actuado de soplón. Cuando Jules se aproximó para atenderlos, el oficial lo encaró directamente preguntándole si conocía a alguien de nombre Raymond, que le decían el profesor. El hombre asintió y le dijo que también le podía conseguir la dirección. Pocos minutos después Jules regresó con el dato. Cuando llegaron al lugar, que estaba sólo a dos cuadras del bar, el oficial le propuso a Mad que subiera sigilosamente hasta el departamento de Raymond, franqueando las cerraduras como ella tan bien sabía hacerlo y que al llegar al departamento golpeara identificándose como Mad y diciéndole que necesitaba hablarle. Él la seguiría piso tras piso y estaría al tanto de lo que estaba pasando. Cuando ingrese, si es que lo logra, me quedaré detrás de la puerta intentando oir la conversación. Si veo que todo se desarrolla normalmente, bajo y la espero en el auto para que nadie me vea allí parado.
Mad subió y al golpear la puerta fue atendida por el profesor que sorprendido por su visita la hizo pasar. Tras saludarla amablemente Raymond le preguntó por Fred… y Mad le respondió que no lo había visto más y que esa era la razón de su visita, saber si él sabía algo de Fred. Le contó que se había reunido con Jackie y Jeff  y tampoco ellos sabían nada y le avisó que lo estaban buscando a él porque pensaron que junto con Fred habían escapado juntos con el tesoro.
Decidieron que para continuar en contacto su punto de reunión sería el bar de Jason y si cualquiera de los dos tenía novedades coordinarían un encuentro a través de él. Mad se despidió de Raymond  y se fue.- Subió al auto de Beilin y el oficial la dejó en su domicilio a las doce.
Dos días más tarde Mad recibió un llamado de la jefatura de policía para que fuera urgente allí porque el oficial Beilin tenía algo muy importante para decirle. Cuando llegó le contó que 2 de los amigos de Fred, Jackie y Jeff, habían sido encontrados muertos en la habitación que compartían. Más precisamente, asesinados. Como eran controlados permanentemente, los vieron entrar juntos a las 22.45 en la casa y 15 minutos más tarde, un vecino, al pasar frente a su puerta y verla entornada, vio que en su interior había una carnicería y comenzó a los gritos. Fue todo tan rápido que creemos que el asesino se encontraba dentro de la habitación cuando llegaron y creemos que fue sólo uno, porque las cuatro balas, alojadas dos en cada cuerpo, pertenecían al mismo arma.