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lunes, 12 de agosto de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - ULTIMO CAPITULO

 
 


Son las siete y cuarto. Despierto sobresaltada. Christian ya no está en la cama. Me baño y arreglo para ir a trabajar. Cuando bajo Christian está desayunando. Cuando me ve me recuerda que la doctora me había recomendado una semana de reposo. Insiste en que no debo ir y me recuerda que el viaje a Taiwán lo ha hecho otra persona para poder dedicarse él a mi cuidado. Para no dejarme sola, tampoco irá a la oficina y en cambio decidimos escaparnos a mirar cómo está quedando nuestra nueva casa.
Tras una curva del camino, allí la tenemos. Está llena de andamios y muchos trabajadores con cascos están sobre el tejado. Christian lo llama a Elliot, su hermano, que es el arquitecto encargado de nuestra casa. Cuando se acerca nos da un casco a cada uno para que usemos mientras permanezcamos allí. La vista que se aprecia desde la terraza, es impresionante. Bajamos y salimos a disfrutar de la cálida tarde de otoño.
Mientras estamos tirados en el pasto disfrutando del picnic que hemos improvisado, suena el celular de Christian. La cara se le transforma. Hace un llamado y pregunta cuántas acciones tienen de Maderas Lincoln. Luego de la respuesta pide que consoliden todas las acciones dentro de la empresa Grey y que despida a toda la junta, excepto el presidente. Luego me dice que se acaba de enterar que quien pagó la fianza de Jack Hyde fue el ex marido de Elena. Entonces me cuenta que cuando él tenía veintiún años, Linc, el entonces esposo de Elena, le dio una paliza a ella porque se estaba acostando con él, que le rompió cuatro costillas, el brazo izquierdo y la mandíbula. Ahora me acabo de enterar que pagó la fianza del hombre que intentó matarme, que raptó a mi hermana y que fracturó el cráneo a mi esposa, así que es motivo suficiente para vengarme de esa persona. No acostumbro a vengarme de la gente pero esto me ha sobrepasado. Lo destrozaré, a él y a su empresa, en sus propias narices y luego venderé lo que queda al mejor postor para que caiga en bancarrota.
Me abraza y acaricia mi cabeza.
EPILOGO - Mayo de 2014 en la casa grande
Acostada en el pasto sobre nuestra manta de picnic, observo el cielo azul claro del verano. A mi alrededor, las flores del prado y la verde hierba. Esto es maravilloso.
Recuerdo nuestra última noche en el departamento donde vivíamos. Estoy de pie, mis ojos están tapados y estoy esposada en la rejilla de nuestro cuarto de juegos. Las ataduras están por sobre mi cabeza y pido por favor... Christian acaricia mi piel enrojecida y lo hace muy suavemente. ¡Qué feliz me hace mi Cincuenta Sombras! Me arranca el antifaz. Sus manos sueltan las esposas para liberarme. El placer es agudo y dulce. Entorno los ojos y lo miro y él devuelve mi mirada. Vamos, Ana!... y gritando su nombre exploto a su alrededor. Luego, la nada misma...  Christian permanece acostado a mi lado acariciando mi vientre y preguntando por nuestra hija.
Estoy durmiendo y me sobresalta un grito de júbilo de nuestro niño y no lo veo ni a él ni a su padre, pero igual sonrío porque los imagino. Se han levantado de la siesta y están retozando en el parque. Estoy tirada en la hierba, que casi me tapa y los espío. Me sorprende el enorme parecido de Teddy a su padre y sólo tiene dos años... ¡Mami! me llama... y cuando me descubre se tira encima mío. Su padre lo reprende para que tenga cuidado para no lastimarme. Christian me acaricia el vientre y me pregunta por nuestra hija.
Oímos detrás nuestro la voz de Sophie, la hija de 10 años de Taylor, que nos saluda cordialmente y nos pide autorización para dar un paseo con Teddy. Le he propuesto a Christian ponerle el nombre Ella a la niña, que era el nombre de su madre biológica. Christian se niega rotundamente porque quiere dejar su pasado completamente atrás.
Estoy fuera de la habitación de Ted, viendo cómo su padre le lee un cuento. Por un momento recuerdo el día que nació y la cesárea de urgencia después de quince horas de trabajo de parto para intentar su nacimiento de forma natural. Me llevan corriendo por el pasillo. Estoy tan cansada... Veo a Christian tenso y preocupado... pero porqué? y enseguida un grito penetrante y al instante vuelve Christian con nuestro hijo envuelto en una tela azul. Con sus ojos llenos de lágrimas, me lo entrega en los brazos y me dice: gracias Ana. Aquí tienes a tu hijo Theodore Raymond Grey.
La pregunta de Christian me saca de mis recuerdos y me dice que en esta oportunidad la cesárea será programada, porque no quiere volver a pasar la angustia vivida con Teddy y que la niña se llamará Phoebe... y ambos estamos de acuerdo en que Phoebe Grey será el nombre de nuestra hija.
Cuando levanto mis ojos veo el sol poniéndose detrás de la península. El atardecer es simplemente maravilloso. Cuando se lo digo a Christian,  me toma en sus brazos y me da un beso suavemente... sí, Ana, es una preciosa vista. Mi vista favorita. Es nuestro hogar, Anastasia.
 

sábado, 10 de agosto de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAPITULO 23-24



 




Cuando despierto estoy en la habitación limpia y estéril de un hospital. Está encendida sólo la luz de emergencia. Cuando muevo el brazo, Christian, que está dormido reclinado sobre mi cama, despierta sobresaltado. Necesito ir al baño y Christian se empecina en ser él quien me acompañe. Finalmente la enfermera logra disuadirlo. Pregunto por Mía y me dicen que se encuentra a salvo gracias a mí. Christian me cuenta que Elizabeth, la encargada de personal de la empresa, la raptó a Mía en el gimnasio para pedir rescate en combinación con Jack Hyde. Me increpa por todo lo que hice pero necesito que entienda que lo único que buscaba era rescatar sana y salva a Mía, porque tenía miedo que la violara y la matara, ya que esas eran las amenazas de Jack. Finalmente me dice que ambos están ya bajo custodia policial. Le pido a Christian que se acueste a mi lado. Él sube cuidadosamente y me rodea con sus brazos para no hacerme daño. Pienso en porqué Jack hizo lo que hizo.
Cuando me despierto a la mañana siguiente Christian ya no está a mi lado y tampoco en la habitación. Viene a visitarme el padre de Christian. Cuando se va me levanto para ir al baño. A poco de entrar siento la voz de Christian llamándome y le aviso que me encuentro en el baño. Cuando salgo lo veo con una bandeja en la mano y mi desayuno. Mientras desayuno hablamos de nuestro bebé. Lo veo muy entusiasmado pero con temores. Los dos tenemos temores. Lo aliento diciéndole que será un excelente padre. Sabemos que lo ideal hubiera sido esperar un poco, pero Dios así lo ha querido y debemos darle al niño nuestra bendición.
Mientras desayuno Christian me lee el artículo del diario sobre Jack y Elizabeth. También comentan que Jack y yo estamos en el mismo hospital... y la verdad que eso no me gusta demasiado.
Llaman a la puerta... es el detective Clark que sólo ha venido a preguntarme acerca de los acontecimientos pasados. Christian le pregunta quién pagó la fianza de Jack para que pudiera salir en libertad, pero le dice que se trata de un informe confidencial.
Luego de un exámen la Dra.Singh me da autorización para retirarme a casa finalmente. Antes de irnos pasamos por la habitación de Ray, mi padre, a saludarlo y a contarle que próximamente lo convertiremos en abuelo. Pero inesperadamente Ray está enojadísimo conmigo por todo lo que ha pasado y se despacha a gusto regañándome por la conducta irresponsable que he tenido. No obstante, le doy las gracias por haberme enseñado a disparar. Gracias a eso he podido herir a Jack en la rodilla y derribarlo.
Cuando llegamos a casa Christian me ayuda a desvestirme y me acomoda en nuestra cama. En un momento le digo a Chris que no puedo entender porqué Elizabeth actuaba en conjunto con Jack.
Me dice que él sí lo sabe porque se lo ha contado el detective Clark. Jack guardaba videos teniendo relaciones con todas las chicas de mi empresa y los usaba para chantajear a todas y cada una de ellas.
Jack se va a trabajar a su estudio y yo dormito un rato. Cuando despierto lo veo sentado a mis pies con la cara desencajada. Me cuenta que ha venido el oficial a verlo y le ha contado que al morir su madre biológica, fue a vivir con una familia sustituta, pero que él no recuerda nada de eso. Sin embargo le ha dejado una foto y en ella está junto a dos niños más grandes que él y sus padres sustitutos. Uno de los hermanos es Jack y Christian cree que Jack lo odia porque podría haber sido él el elegido por la familia Grey. Decide que sólo sus padres actuales podrán dar claridad a sus pensamientos ya que no recuerda absolutamente nada.
Luego de la reunión que mantiene con ellos y ya en nuestra habitación, se acomoda a mi lado y me cuenta que vivió dos meses en casa de los Collier mientras los Grey esperaban el papeleo para la adopción. Recuerda que lo llamaban pajarito y que ese nombre había salido de un libro que la señora Collier le leía por las noches. El libro se llamaba ¿eres tú mi mamá?"
Luego se acomoda y me dice que me va a contar otro cuento... y comienza diciendo: imagínate un joven de quince años que deseaba ganar un poco de dinero para poder continuar con su adicción secreta: la bebida. El señor Lincoln, nuestro vecino, estaba refaccionando su casa y me ofrecí para limpiar todos los escombros que habían quedado en su patio. Era un trabajo agotador. De la nada apareció la señora Lincoln ofreciéndome un vaso de limonada. Nos pusimos a charlar. Ante un comentario un tanto atrevido que le hice, ella me dio un fuerte cachetazo, pero después me besó y luego me dio nuevamente un cachetazo. Nunca nadie me había pegado ni besado así. Luego se fue a la casa como si no hubiera pasado nada. Yo quedé desconcertado y continué con mi trabajo. Al irme, ella me pidió que volviera al día siguiente. Cuando me besó no me tocó. Yo estaba muy enojado. No tenía amigos. Mi familia no me entendía. El terapeuta que me trataba tampoco. Yo no soportaba que nadie me tocara. Me trenzaba en peleas muy duras, pero creo que era mi forma de desahogarme. Era la única forma de tolerar un poco de contacto físico. Bueno Anastasia, te voy a ahorrar todos los detalles, pero al día siguiente fue todo más de lo mismo y así empezó la relación.
Cuando era joven ella era el centro de mi mundo y fue ella quien me ayudó a dejar la bebida. Me obligó a terminar el colegio. Yo crecí pensando que era un marginado y entendía que me merecía que me pegaran. Ella canalizó mi furia. Es más fácil sacar el dolor que conservarlo dentro...
Pero todo eso cambió cuando te conocí. Cuando me enteré del embarazo me volví loco. Caminé y caminé y llegué al salón de Elena. Le conté que querías tener hijos. Ella se disculpó por lo que había pasado la última vez que nos habíamos visto. En un momento me tocó el brazo y me propuso tener sexo, pero cómo habrá sido la cara que yo puse que inmediatamente de haberlo dicho me pidió perdón. Le dije que yo te quería mucho,... muchísimo. Ella simuló que me lo había dicho en broma y al rato se fue y yo me quedé solo terminando la botella de whisky. 
Y así, abrazados como estábamos mientras me contaba el cuento, nos quedamos dormidos.

viernes, 9 de agosto de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAPITULO 22



 




Tengo un nudo en la garganta. ¿Qué hace Jack fuera de la cárcel? Jack habla como si tal cosa. Tras los peores insultos que me grita, me amenaza diciéndome que tiene secuestrada a Mía, mi cuñada y que piensa vengarse de todos nosotros, ya que cada quien a su manera le hemos hecho algo y aquí incluye a la familia de Christian.
Me pide cinco millones de dólares para hoy mismo y me da sólo dos horas para conseguirlo. Obviamente me pide que haga todo en el más absoluto silencio... que no se entere absolutamente nadie, porque sino acabará con la vida de Mía. El teléfono se corta.
Cuando salgo de la oficina le pido a Hannah que me cancele todas las citas de hoy y que le avise a Elizabeth que he tenido una emergencia. Ya en la puerta le pido a Sawyer que me lleve con urgencia a mi casa. Durante el viaje recibe la llamada de Taylor, que está en Portland con Christian. Le avisa que está yendo hacia mi casa porque no me siento bien.
Cuando abro el escritorio para tomar la chequera, me encuentro con el arma de Leyla cargada y opto por llevarla conmigo. Preparo el cheque. Voy a mi cuarto, cambio mi ropa por otra más sencilla y tomo un bolso para guardar el dinero que me den en el banco. Silenciosamente para que Sawyer no note que me estoy ausentando de mi departamento, tomo el ascensor y ya en la planta baja me alejo corriendo, mientras escucho sus gritos llamándome para detenerme. Sé que ahora llamará a Taylor y a Christian, pero ya veré qué hago cuando llegue ese momento.
Cuando arribo al banco le aviso a la joven que me atiende, que soy la señora de Christian Grey y que necesito sacar un monto importante de dinero. Me acompaña a una salita y cuando le digo que debo retirar cinco millones de dólares, me pide que aguarde porque debe llamar al director del Banco. Cuando me pide mi identificación, recuerdo que lo único que tengo con mi apellido de casada es mi tarjeta American Express negra, así que le entrego mi documento junto con mi tarjeta. 
El director se retira un momento y cuando regresa me dice que el señor Grey, mi marido, está al teléfono y desea hablar conmigo. Me deja a solas en la sala.
Christian sólo se anima a preguntarme si voy a dejarlo. Mi voz interior clama que no, pero no le puedo decir la verdad porque correría peligro la vida de Mía, así que le digo que sí. Casi lo oigo sollozar. Piensa que es por el dinero. Me pregunta qué haré con el bebé y le digo que me haré cargo sola de él. Christian me dice que retire todo el dinero que haya en la cuenta y que lo lleve todo... que él siempre me querrá... y cuelga.
El director me pide que espere más o menos una media hora, que será el tiempo necesario para preparar el abultado monto que me tienen que dar. Mientras tanto vuelve a sonar mi BlackBerry... es Christian... pero no lo atiendo. Cuando ya tengo en mi poder el bolso con el dinero, veo por el ventanal del banco, que en la puerta está Sawyer esperándome.
Llamo al teléfono de Mía para hablar con Jack, que obviamente ha seguido todos mis movimientos porque sabe por el trance que estoy pasando. Me dice que salga por la puerta trasera del banco....que allí atrás hay un Dodge esperándome... y que me deshaga de mi celular.
Le pido al director del banco que me facilite personal bancario y una puerta trasera de salida, porque evidentemente no podré sola con el bulto que significa todo ese capital.
Cuando llegamos al auto, que obviamente tiene vidrios polarizados, se baja quien estaba conduciendo y me encuentro cara a cara con Elizabeth, la jefa de personal de mi oficina! que tiene el caradurismo de sonreírme como si fuéramos dos amigas. Me abre la puerta trasera del auto y subo. Le pido que lo llame a Jack para avisarle que ya tiene el dinero y que por favor libere a Mía. Elizabeth no me dirige la palabra en todo el camino.
Finalmente llegamos a un edificio que se encuentra en las afueras de la ciudad. Jack sale de un estrecho lugar. Está vestido de traje. De golpe se da vuelta y me da una cachetada muy fuerte en el rostro. El golpe me tira al suelo. Me golpeo la cabeza contra el cemento. Siento un dolor terrible y mi visión es borrosa. Después me patea en las costillas dejándome sin aire. Yo pienso sólo en mi pequeño bebé. Me acurruco para evitar como pueda el siguiente golpe y en un segundo que se distrae saco la pistola que llevo en la cintura y le disparo. La bala impacta en su rodilla y cae delante mío. Cuando giro hacia Elizabeth tiene sus manos sobre la cabeza. Comienzo a ver todo negro y escucho frenos, chirridos de ruedas, gritos, personas corriendo y oigo ¡Ana!... es Christian con su voz llena de dolor! y mis últimas palabras son... Mía!... salva a Mía... y luego... la completa oscuridad.

jueves, 8 de agosto de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.20-21

 
 
 
 
Cuando recibo la noticia del embarazo, siento que el mundo se me viene encima. Pienso en lo furioso que se pondrá Christian cuando se entere. Sobre todo al saber que ocurrió por haberme olvidado de aplicarme las inyecciones. Es que mi asistente Hannah modificó mi agenda personal sin mi previa autorización y canceló las citas que tenía con la Dra.Greene. Pero obviamente de esto no debía enterarse Christian porque de ser así no dudaría en despedirla, así que decidí hacerme cargo de mi olvido.
Por la tarde recibo un mail de Christian y ante mi respuesta tan fría y cortante, se preocupa y me pregunta qué es lo que me está pasando. Niego porque no me parece ni el momento ni la forma de darle la noticia de su paternidad. Pero cuando me pasa a buscar, como me cuesta disimular mi preocupación, insiste por enterarse del motivo que ha causado mi malhumor. Christian me comenta que debe viajar dos días a Taiwán y me pide acompañarlo, pero como siempre le reitero mi necesidad de cumplir con mi trabajo y no ausentarme. Antes de regresar a nuestra casa pasamos por el hospital para visitar a mi padre, que se encuentra en franca recuperación.
Mientras cenamos Christian se muestra muy alterado y me grita para que de una vez por todas le explique qué es lo que me está pasando. Intento que el pánico no me paralice, inspiro hondo y se lo largo... estoy embarazada.
Noto que va cambiando el color de su rostro y se queda como petrificado y lo primero que me increpa es que seguramente me he olvidado de colocarme la inyección. Golpea la mesa, está furioso, mucho más de lo que yo había supuesto. Incluso me dice que soy una estúpida y que era lo único que tenía para ocuparme. Está histérico, no imagina nuestra vida con un niño en el medio. Quiere viajar, mostrarme el mundo, tiene infinidad de planes pero para nosotros dos solamente, donde no hay cabida para un niño. Cuando ve que estoy por ponerme a llorar se enfurece peor y dándose media vuelta pega un portazo y se va de casa.
Entiendo a Christian, pero su reacción me parece exagerada. Voy a la biblioteca, mi refugio. Me tiro en el sillón y me tapo con la manta. A las once de la noche me despierto pero aún no ha vuelto.
A la madrugada un ruido muy fuerte me despierta. Es Christian que ha regresado completamente borracho. Me levanto para ayudarlo y lo acompaño al dormitorio para acostarlo. Dice cosas incoherentes que no puedo siquiera tener en cuenta. Lo desvisto y cuando tomo su ropa para acomodarla ordenadamente, cae su BlackBerry al piso y con el golpe se desbloquea. Veo un mensaje y el pelo se me eriza. "Estoy encantada de haberte visto. Despreocúpate, serás un muy buen padre". Me doy cuenta de inmediato que ese mensaje es de Elena. Así que ahí es donde ha estado hasta la una y media de la madrugada... bebiendo con ella!!!
Me siento traicionada, humillada... Las lágrimas no paran de correr por mis mejillas. Sé que nuestra vida va a ser siempre así... dos pasos adelante y tres para atrás... y aún sabiéndolo decidí enfrentarla... ¿pero lograré reponerme de este revés... de esta traición...? Con su BlackBerry en mis manos decido pegar una recorrida por él pero gracias a Dios no encuentro más nada, salvo uno cuyo asunto es Jack Hyde. Cuando lo leo me entero que Jack estuvo actuando con una mujer que lo acompañaba en todas sus patrañas.
Como ya son las dos de la mañana, dejo su BlackBerry encima de su mesa de luz y decido irme a dormir al cuarto de juegos y cierro la puerta con llave por dentro. Será la forma de castigarlo. Estoy segura que allí no me irá a buscar. Antes de devolverle su celular, me reenvío el mensaje de Elena al mío, así que previo a conciliar el sueño le envío el siguiente mensaje: "Deseas que nos reunamos con Elena cuando hablemos sobre este mensaje?... así no tendrás que correr a buscarla después. Tu esposa" y se lo envío. Luego pongo mi celular en silencio.
A la mañana escucho que Christian está a los gritos llamándome por toda la casa. Me quedo helada pero no le contesto.
Cuando siento silencio detrás de la puerta, me envuelvo con la frazada y salgo de allí. Todos están reunidos en el salón oyendo las instrucciones de Christian. Cuando me ven pasar se quedan todos boquiabiertos. Sigo para mi dormitorio rumbo al baño y le digo a Sawyer que en veinte minutos salimos para mi trabajo. Christian me habla pero no lo escucho, lo ignoro. Christian se deshace en explicaciones relacionadas con Elena, pero ya no me interesa escucharlo... el momento de la explicación ha pasado. Discutimos muy fuerte. Hago un esfuerzo enorme para demostrar desinterés. Christian avanza un paso hacia mí y yo levanto mis dos manos retrocediendo y lo amenazo con gritar si me toca. Me jura que no volverá a ver a Elena... no le creo. Termino de vestirme y me voy corriendo al trabajo sin decirle adiós a Christian, que todavía está en la ducha cuando salimos.
Cuando salgo a las cinco de la tarde, vamos con Sawyer a ver a mi padre. Cuando arribo a mi departamento, Christian no ha llegado y ha dejado dicho que continuará trabajando hasta tarde.
Como a las nueve de la noche aún no ha vuelto, lo llamo y me confirma que aún está en su oficina trabajando. Colgamos. A las once me voy a mi antigua habitación y acurrucada bajo la colcha doy rienda suelta a todo el llanto que tenía retenido.
A las siete y media de la mañana, cuando despierto, lo primero que pienso es en dónde está Christian. Lo único que veo es su corbata gris que no estaba ahí a la noche cuando me acosté. La señora Jones me informa que ha venido a dormir pero que se ha levantado muy temprano y que ya se ha ido al trabajo.
Cuando llego al trabajo mi corazón estalla de alegría... tengo un mail de Christian en mi PC, pero es para avisarme que ese día viajará a Portland. Se me llenan los ojos de lágrimas.
Después de comer un sándwich, mi BlackBerry me sobresalta cuando suena. Es Mía y no tengo ninguna gana de hablar con ella, pero no puedo dejar de atenderla. ¡Mía! le digo alegremente. ¡Hola Ana! ¡Cuánto hacía que no hablábamos! Se me eriza el vello de todo el cuerpo cuando escucho esa voz. Siento que el mundo se ha detenido. Es la voz de Jack Hyde
 
 

martes, 6 de agosto de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.16 AL 19



 



Finalmente decido recibir a Leyla y tras una charla veo que lo único que desea esa mujer es poner de manifiesto su disgusto por lo que ha pasado y brindarme sus disculpas por el mal momento vivido. Me cuenta que la mujer que viene con ella es otra sumisa igual que nosotras dos. Me incluye porque yo también lo fui oportunamente.
Como yo había avisado a Christian que Leyla había venido a mi oficina, no tardó en hacerse presente en mis instalaciones.
Su actitud fue sumamente áspera... tanto que la realidad es que sentí lástima por esa mujer.
A través de su diálogo con ella, confirmo que es él, el que paga sus consultas con el Dr.Flynn y sus clases de arte. Se ha comportado tan fríamente con ella que no quedan en mí ni vestigios de los celos que esa mujer en algún momento había despertado en mí.
Han pasado varios días y hemos tenido noches muy entretenidas. El episodio con Leyla ya ha quedado definitivamente atrás. Estoy en mi oficina y comienza a sonar mi celular. Es José, que con angustia me explica que han tenido un accidente con su padre Rodríguez y mi papá Ray y que aunque ellos ya están fuera de peligro y del hospital, mi padre ha quedado internado en terapia intensiva y requiere mi presencia de inmediato.
Mi cuerpo se ve recorrido en su totalidad por la adrenalina que me genera la noticia que acabo de recibir y salgo de inmediato para allá. El Sr.Rodríguez me explica con voz ahogada que no vio el coche y que literalmente se lo llevó puesto.
Le digo a Sawyer que nos vamos de inmediato a Portland ya que mi padre se ha accidentado y lo han llevado hacia allá en un helicóptero. En el camino lo llamo a Christian pero como no lo encuentro dejo el mensaje para que se comunique urgente conmigo.  Cuando responde a mi llamada me dice que volará con el Charlie Tango y que en tres horas estará a mi lado porque un caso urgente con unos taiwaneses lo retendrá hasta entonces.
Cuando llego al hospital papá está siendo operado y estamos en la sala de espera con José y su padre, el señor Rodríguez.  De repente se abre la puerta e ingresa Christian. Una parte de mi corazón ya está tranquila, pero todavía continúo rezando por mi padre.
Se abre la puerta nuevamente y un joven médico viene a la sala y nos dice que mi padre está en estado crítico pero estable, con lesiones internas graves en el diafragma que han sido reparadas al igual que el bazo, que ha quedado fuera de peligro. Que han logrado recuperarlo del paro cardíaco sufrido en medio de la operación y que está en coma inducido para que permanezca tranquilo mientras se desinflama el cerebro.
Con el último parte del día decidimos irnos a pasar la noche con Christian al hotel más próximo al hospital. Christian me calma diciéndome que los signos vitales son buenos por lo que ahora sólo queda ser pacientes y esperar.
Ál día siguiente me levanto sobresaltada creyendo que me quedé dormida. No es así. Christian está ya sentado a mi lado y me da un beso felicitándome por mi cumpleaños y me da una cajita de Cartier con una hermosa pulsera en su interior. Luego del desayuno vamos al estacionamiento. No veo a Taylor. El motor de un auto que se aproxima me distrae. Se trata de un sonido familiar. Cuando me doy vuelta un auto se detiene frente mío y baja Taylor de un coche blanco deportivo. Es un Audi R8, igual al que le había pedido a Christian para mi cumpleaños. Giro la cabeza y cuando lo miro me clava sus ojos expectante y me dice ¡Feliz Cumpleaños! y me da la llave. Lo miro boquiabierta y mi cara se inunda con una sonrisa.
Mi padre Ray continúa estable, sin variantes negativas. Me llama la atención que mi madre no me ha llamado para saludarme en mi cumpleaños.
Al mediodía vamos a almorzar y luego regresamos al hospital. Para la noche Christian me ha comprado un hermoso vestido azul y un par de zapatos haciendo juego. También un body negro con el centro de encaje.
Decidimos bajar a cenar al salón del hotel y Christian propone una sala privada, como la de la primer noche que estuvimos alojados allí mismo. El salón está lleno. Todos visten con trajes de noche. Nos dirigimos a un salón totalmente forrado en madera y cuando ingresamos ¡Sorpresa! mi madre y Bob, Mía y Ethan, Kate y Elliot, Carrick y Grace, el señor Rodríguez y José, allí están todos levantando sus copas. Mi madre se acerca a abrazarme y no puedo evitar que las lágrimas corran por mis mejillas.
Luego de una noche maravillosa llega el momento de las despedidas. A la tarde siguiente regresamos al hospital. A Ray le han retirado el respirador y eso me alivia sobremanera, pero continúa dormida. Comienzo a leerle la parte de los deportes y de pronto escucho: Perdimos, Annie??? y me aprieta la mano. ¡Papá!!!! Ha regresado. Mi padre está de vuelta conmigo!!!
Regresamos al hotel con Christian y nos vamos a dormir luego de una noche de puro festejo.
Al día siguiente viene a visitarnos el detective Clarck para decirme que Jack Hyde me ha acusado de acosarlo sexualmente. Por toda respuesta Christian le pide que revisen el departamento de Jack bien exhaustivamente.
Ray ha sido llevado en helicóptero a Seattle. Lo saludo con un beso en la frente y salgo en busca de Sawyer. Camino hacia allí oigo que me llama la doctora Greene. Para quienes no la recuerdan, se trata de la dra. que me controla ginecológicamente a pedido de Christian. Ella es quien me aplica las inyecciones anticonceptivas. Entre otras cosas me recuerda que he cancelado cuatro citas y que estoy muy cerca del límite, por lo que decide hacerme una prueba de embarazo antes de aplicarme la siguiente inyección. Me da un recipiente pequeño y me señala el baño. Cuando salgo le entrego la muestra y ella misma introduce un palito blanco y lo examina. Cuando se pone azul, me mira seriamente y me dice, Señora Grey, la felicito, usted está embarazada.  
 
 
 

miércoles, 31 de julio de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.12 AL 15







"Cuando le pregunto a Christian qué puede estar buscando Jack Hyde, me dice que tanto él como la policía creen que la conexión debe estar en Detroit. Cuando le digo que eso a mí no me dice nada, me responde: Anastasia... yo nací en Detroit y a Elliot y a mí nos adoptaron en Detroit".
Christian me cuenta que averiguó sus antecedentes cuando yo comencé a trabajar con Jack. Me dice que a su padre lo mataron en un bar, durante una pelea. Su madre, debido a eso, se refugió en el alcohol y Jack fue pasando de un orfanato a otro. Agrega que robaba autos y que también estuvo un tiempo en un correccional de menores. Tras la rehabilitación de su madre, Jack retornó al buen camino y terminó ingresando a Princeton gracias a una beca que le otorgaron. Que sabe que se trata de una persona muy inteligente y que presume casi con seguridad que no está actuando solo en esto.
Nos vamos a dormir. Christian se despierta durante la noche, llorando. Lo despierto porque lo noto sumamente atormentado. Me cuenta que estaba soñando que me encontraba a mí tirada en el piso, muerta y que eso le desgarraba el corazón. En esta ocasión yo lo acurruqué a él entre mis brazos porque lo notaba absolutamente desvalido.  
Nos dormimos...  a las tres y media me despierto y no estaba a mi lado; en cambio lo encontré tocando el piano una melodía muy triste.
Al despertar a la mañana siguiente Christian me dice que después de hacerme el amor y luego de desayunar juntos, quiere llevarme el fin de semana a Aspen, en el jet privado. Me quedo con la boca abierta ante semejante invitación.
Taylor nos conduce al aeropuerto y estaciona junto a la escalerilla del avión. Antes de subir, Christian me dice que ha preparado una sorpresa para mí y que espera que me guste. Cuando estamos subiendo, pregunta si ya han llegado los invitados. Cuando miro el interior de la cabina, me encuentro con Kate, Elliot, Mía y Ethan. Mi alegría es indescriptible. Y todo porque yo le había dicho que hacía mucho que no veía a mis amigos.
Aterrizamos a las doce y media. Una camioneta grande estacionada al pie del avión, nos estaba esperando. Cuando veo la ciudad de Aspen me doy cuenta que se trata de un lugar para gente de alto poder adquisitivo. Casas bajas de estilo suizo, gran cantidad de bancos y tiendas de diseñadores famosos.  La casa de Christian en Aspen es impresionante! Su construcción en oscura madera mezclada con piedras, al igual que la fantástica entrada, encaja perfectamente con el estilo de Christian... sobria y moderna.
La lluvia que se desencadenó de pronto, tiró por tierra nuestras expectativas de salir en excursión. Los nuevos planes invitan a los hombres a salir a pescar y nosotras tres nos vamos a la ciudad. Durante nuestro recorrido y mientras permanecemos en una tienda, veo a Elliot ingresar en una joyería. Decido no contarle nada a Kate para no sembrar ninguna duda.
Me he comprado un vestido para nuestra salida nocturna, instada por Kate, demasiado corto y sin nada de espalda. Cuando me visto por la noche, me miro frente al espejo y me sorprendo de lo bella que estoy. Justo en ese momento ingresa Christian que al verme se queda petrificado y no me prohíbe que lo use, cosa que había estado pensando.
Nos encontramos en un restaurante exclusivo de Aspen. A Mía se la nota muy entusiasmada con Ethan, pero Ethan no es fácil saberlo. Karen me ha dicho que está sumamente enamorada de Elliot, pero juntos no se los ve muy animados. A Elliot se lo nota como distraído en otra cosa. En un instante nos sobresalta. Se para de golpe, la mira a Kate y arrodillándose frente a ella, le dice: Kate, quieres casarte conmigo? y saca de su bolsillo un hermoso solitario, que me dice con toda claridad que esa tarde su exclusión al paseo de pesca con los amigos y su ingreso a la joyería, se debió a la compra del anillo. Esto nos sorprende a todos y principalmente a Kate, que con mucha dulzura le da el sí. Todos suspiramos y aplaudimos espontáneamente vitoreando a la nueva pareja.
De allí nos vamos a una discoteca a bailar y a brindar por el compromiso de Kate y Elliot. Cuando llegamos a casa y nos vamos a acostar, Christian me abraza y me besa muy dulcemente. Mi Cincuenta Sombras!... cómo lo quiero!
Faltan minutos para aterrizar. Estoy muerta de cansancio. Hemos hecho una excursión larguísima y un picnic en lo alto de una montaña. Todos estamos en silencio, casi dormidos. Finalmente tocamos tierra y vamos camino a nuestra casa, en el Audi. Le doy las gracias a Christian por el fin de semana maravilloso que me ha obsequiado. Mañana todo vuelve a la normalidad y yo a mi trabajo. Jack está seguro en prisión pero ahora estamos pensando que alguien pudo actuar con él y no sabemos quién puede ser.
Al día siguiente en la oficina, Christian me manda un mail diciendo que acaba de enterarse que a Jack le han denegado la fianza, razón por la cual continuará en prisión y que la acusación se trata de incendio provocado e intento de secuestro. Mientras me preparo para una reunión que me ha pedido la Srta.Prescott, veo el calendario y noto que faltan tan sólo cinco días para mi cumpleaños. En ese momento Hannah toca mi puerta y cuando ingresa me dice que afuera hay una mujer que quiere verme. Al escuchar su nombre recuerdo a la ex sumisa de Christian... Se me seca la boca de golpe y pienso en qué querrá esa chica... se trata nada menos que de Leyla Williams.
 
 
 








miércoles, 24 de julio de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.10 - 11





Jack Hyde sólo se ha desmayado. A su lado está el arma que llevaba y que ahora Ryan está levantando del piso con guantes de látex para entregarla a la policía y lo pone en una bolsa. Cuando piden algo para atarlo corro a mi dormitorio y traigo una cuerda. Sawyer se agacha y revisa a Jack. Le saca parcialmente del bolsillo una cinta de embalar. Cuando la ve empalidece y la vuelve a poner en el bolsillo donde estaba. Yo, que estoy a su lado, veo la maniobra y el estómago me da un vuelco. Inmediatamente decido no pensar más en eso.
Pido que llamen a la policía y alejándome de ellos lo llamo a Christian para contarle, pero su teléfono está apagado, así que decido dejarle un mensaje. Le pido que me llame avisándole que hubo un incidente pero que ya todo está en orden y que estamos todos bien.
El detective Clark es el encargado de interrogarme a mí. Como al pasar me dice que ya conocían a Jack Hyde. Cuando se retiran la señora Jones me prepara un sándwich y un vaso de leche y me voy a dormir.
La luz de la ventana me despierta. La cabeza me estalla de la resaca. Noto que la silla del dormitorio no está en su lugar y cuando me doy vuelta veo que está Christian sentado en ella mirándome.
Al principio pienso que estoy soñando pero entonces me doy cuenta que es verdad que está allí y mi corazón da un vuelco. Le digo ¡Hola! como en un susurro. Su cara está desencajada y su mirada es tan fría que me hace mal mirarlo a los ojos. Tiene un vaso de whisky en la mano. Por fin me devuelve un ¡hola!
No estoy segura de que haya escuchado mi mensaje. Quiero saber si ha vuelto por eso o porque se enteró que había salido con Kate.
Discutimos mucho. En un momento me dice que tiene ganas de castigarme mucho. Darme latigazos hasta que no lo pueda soportar más. Escucharlo me destroza el corazón y me pone los pelos de punta.
Lo veo tan enojado que le pido que se acueste a mi lado. Me da un beso en la frente y me dice que no porque tiene cosas que hacer.
Duermo un par de horas más y me viene a despertar con un jugo de naranja. Pienso que se le ha pasado la ira. Se desviste y se va a bañar. Me levanto corriendo y entro a la ducha con él, pero cuando lo abrazo siento que su espalda se tensa. Cuando empiezo a acariciarlo y besarlo toma mis manos y me dice: Ana, ¡No! Estoy tan furioso como ayer. ¿No te das cuenta que te quería secuestrar ese hombre? cómo pretendes que me tranquilice tan pronto. Y además me indigna que no hagas las cosas que te pido. La palabra secuestro me da martillazos en mi cabeza. Dándose vuelta sale de la ducha y del baño. Su actitud me confunde.
Me visto y bajo a desayunar. Christian está en su estudio y lo voy a buscar. Cuando abro la puerta está hablando por teléfono y me dice que no con la cabeza, de modo que me retiro y me marcho al desayunador. Cuando viene le pregunto si me permite ir a trabajar con mi auto, ya que el peligro que representaba Jack había desaparecido. Me dice que no y que Prescott me llevará. Cuando llegamos a la editorial ingresamos por la entrada lateral para evitar al periodismo que ya estaba al tanto de todo.
Es la una de la tarde y Christian no me ha escrito ningún mail. Necesito saber si volvió por mi salida o por el puto lunático de Jack Hyde. Decido escribirle y me contesta con monosílabos. Finalmente logra que me enoje mucho y le envío un mail muy largo donde le digo todo lo que venía guardando. Que no me puede tratar como una niña, ocultándome cosas, que ya no soy la sumisa sino su esposa y como tal me debe dar mi lugar, que lo que pasó fue porque yo no estaba informada porque sino tal vez hubiera actuado de otra manera, etc etc etc. En su respuesta me dice que continuaremos la conversación en nuestra casa.
Me entero por el detective Clarck que ha pasado por mi oficina para ampliar mi declaración, que Jack Hyde ya ha sido dado de alta en el hospital y está ya bajo custodia policial. Cuando se retira me deja su tarjeta.
Cuando regreso de la oficina y estoy subiendo en el ascensor, estoy nerviosa porque no tengo ganas de continuar peleando. Christian me está esperando en el salón y cuando ingreso se me acerca provocativamente y me dice que me estaba esperando que llegara.
Me provoca sexualmente pero me doy cuenta que vamos a seguir peleando. Le vuelvo a preguntar porqué adelantó su regreso de Nueva York y me contesta que es por no haber cumplido mi palabra y además haber dejado desprotegido el departamento por obligar a Ryan y Sawyer a venir conmigo.
Cuando le recrimino lo frío que se ha comportado por la mañana en el baño, me dice que tenía miedo de hacerme daño. Yo sé que Christian es incapaz de lastimarme y se lo hago saber, pero su respuesta no pasa inadvertida para mí. Le pido que me cuente los secretos que tiene conmigo. El porqué de la custodia que ha puesto también en casa de sus padres. Y entonces me dice que ellos también han sido amenazados. No saben por dónde atacará Jack cuando pueda. Que también se había enterado que además de iniciar el incendio en su empresa, había sido el responsable del atentado del Charlie Tango.
Christian se me acerca y nuevamente comienza a provocarme. Empieza por taparme los ojos con un pañuelo del mismo color de mi vestido. Y empieza a llevar adelante un episodio de sexo altamente erótico... es algo muy intenso... y extraño... Su estimulación me produce un cúmulo de sensaciones pero no me permite llegar al orgasmo... y sigue jugando... Y me dice que está haciendo lo mismo que yo... que prometo y después no cumplo. 
Mis ojos se llenan de lágrimas y le grito... No me estás amando... te estás vengando... y exclamo Rojo, rojo, rojo. Nuestro pacto dice que ante esta palabra él debe detenerse de inmediato, pero yo le había prometido que jamás la diría. Se queda helado. Me desata los tobillos y las muñecas y yo me abrazo a él y me largo a llorar y él me pide perdón y tomándome en brazos me apoya en la cama y me envuelve en la sábana de seda. Y entonces me empieza a completar los espacios oscuros que yo tenía de la historia. Y así me entero que Jack había comenzado a trabajar para una compañía de transportes y que el día anterior había traído algo a un vecino de nuestro edificio. Cuando la policía investigó la furgoneta, encontraron un colchón, tranquilizantes como para dormir una docena de caballos y una nota dirigida a Christian. No me cuenta el tenor de la nota pero sí me dice que había estado en nuestra casa para secuestrarme. Todo me parece una locura. Insisto.... Christian...¿pero y por qué? quiero saber. Christian me dice que tanto él como la policía creen que la conexión debe estar en Detroit. Cuando le digo que eso a mí no me dice nada, me responde: Anastasia... yo nací en Detroit y a Elliot y a mí nos adoptaron en Detroit.

martes, 23 de julio de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.8 -9





  
 


Gía queda absolutamente sorprendida por mi reacción y se disculpa de inmediato. Me doy cuenta que he tomado de golpe el control de la situación y que esto se lo debo a Christian pues él me está enseñando a actuar de esta manera.
Cuando Gía se retira regresa Christian y me pregunta si me animo a cortarle el pelo. Como yo siempre se lo cortaba a Ray y quedaba muy conforme con ello, asentí a su pedido y nos acomodamos en el baño.
Cuando regresaba al estudio de Chris para buscar las tijeras veo que en la entrada del despacho de Taylor, está éste acariciando el rostro de la señora Jones y en ese momento se inclina para besarla. Me dejaron con la boca abierta del asombro. Taylor y la señora Jones... jamás lo hubiera imaginado. Salgo corriendo y voy al estudio en busca de la tijera. Cuando abro el cajón del escritorio, me sorprende la presencia de un arma en su interior. Ignoraba que Christian tuviera un arma... y cargada.
Cuando regreso al baño le cuento a Christian que he visto juntos a Taylor y a la sra.Jones y riéndose me contesta que él ya lo sabía.
Inmediatamente después continúa diciendo que vería con agrado hacerles una habitación sobre el garaje de la casa nueva para que vivieran ambos en ese lugar. De esa manera la hija de Taylor podría estar con su padre más seguido.
Termino de cortarle el pelo a Christian y estoy bastante conforme con mi obra. Está tan buen mozo como de costumbre.
Cuando nos vamos a dormir le digo que definitivamente no deseo dirigir una empresa. Que lo que realmente me gusta es leer y que esa tarea me quitaría tiempo para hacerlo. Christian me responde que me conoce y sabe que soy lo suficientemente capaz de hacer ambas cosas sin distraer ninguna de las dos y me pide que lo piense mejor.
Se me ocurre recordarle que por la tarde me había dicho que si estaba enojada se lo hiciera pagar en la cama, así que le doy a entender que esta vez seré yo quien lo ate y él será mi sumiso. Su rostro se transforma de tal manera que casi lo veo desfigurado. Me toma la mano y la apoya sobre su corazón y siento que le late con tanta fuerza que me asusta. Me da mucha pena y sólo me animo a decirle que me ha entendido mal, que no es eso lo que le dije y que sólo se ha tratado de una mala broma. Él me responde que de solo pensarlo se siente morir. 
Nos abrazamos y en un momento nos perdemos una vez más el uno en el otro. 
A la mañana siguiente, durante el desayuno, Christian me dice que el fin de semana debe ir a Nueva York por un día y que desea ir conmigo. Enterarme de eso me pone muy mal por lo que ha pasado la última vez cuando subió al Charlie Tango y agrego que no puedo ir con él porque mi trabajo demanda mi presencia. Respecto al incidente del helicóptero me cuenta que debido a eso ha despedido cinco personas. En ese momento le recuerdo haber encontrado un revólver en su escritorio y me aclara que era el que tenía Leyla y añade que él no sabe nada de armas y tampoco le interesa aprenderlo. Enterarme de eso me preocupa así que lo insto a que le pida a Taylor que le enseñe a disparar un arma.
Cuando nos vamos a la oficina le pregunto si ha visto a Leyla últimamente y me dice que la tiene controlada a través del Dr.Flynn, contándome que es él quién se ocupa de que se mantenga alejada de nosotros.
Christian ha viajado a Nueva York como me había anunciado y Sawyer me lleva en el auto a mi oficina. Hace unas horas que se ha ido y ya lo estoy extrañando muchísimo. Será la primer noche que dormiremos separados. Me manda un mail desde el avión y le contesto pidiéndole que me avise ni bien aterrice. En lugar de escribirme, al mediodía me llama por teléfono y me pide que por la noche, en lugar de salir con Kate tomemos un trago en casa. Accedo gentilmente.
Por la noche Kate insiste en salir a tomar algo. Sawyer nos lleva en el auto. En el viaje me entero por Kate que Christian también ha puesto custodia en la casa de sus padres, debido a lo que está pasando con Jack Hyde. Me siento mal al ver que Kate sabe más cosas de Christian que yo.
Había olvidado lo bien que me sentía compartiendo un trago con Kate. A las diez y media dejamos a Kate en su casa. Tengo cinco llamadas perdidas de Christian en mi celular. Sawyer le ha contado que hemos salido y está furioso.
Subimos con Sawyer en el ascensor y cuando se abren las puertas veo que el jarrón con flores que está sobre la mesa del vestíbulo, está destrozado y los pedazos desparramados por el suelo y la mesa también dada vuelta. Me dice que me quede allí, saca un arma y llama a Ryan que aparece con un corte encima del ojo y otro sangrante en la boca. Sawyer me llama y me dice que ya puedo pasar y cuando lo hago veo la escena y a Jack Hyde tirado en el piso.
 
 














lunes, 22 de julio de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - Cap.7





Tras un rastreo a través del centro de sistemas de la empresa de Christian, confirman que la persona que los estaba siguiendo con el auto con la intención de atacarlos, era el mismísimo Jack Hyde, ex jefe de Anastasia.
Estoy en la cocina preparando el almuerzo junto a la señora Jones. Entra Christian trayendo el plano con las modificaciones de la casa que acaba de comprar. Se me ocurre de pronto preguntarle si esa casa tendrá también un "cuarto de juegos" y me sorprende su respuesta al decirme que esa opción quedará abierta por el momento, ya que esa casa está pensada para criar sus niños... agregando que además nunca está mal improvisar un poco.
Siento una leve decepción, que me sorprende a mí misma. Pienso que todavía falta bastante para tener esa familia de la que Christian habla.
Nuestras vacaciones han terminado y con ellas nuestra luna de miel. Ya es lunes y cuando me bajo del auto beso a Christian y luego me vuelvo para saludarlo con la mano. Sawyer viene conmigo pues es mi guardaespaldas.
Saludo a Claire y me presenta a Hannah que es a partir de ese momento mi ayudante. Me avisa que la correspondencia está sobre mi escritorio y que a las diez debo reunirme con Roach y Elizabeth, los otros editores. La reunión dura dos horas a lo largo de las cuales no la paso demasiado bien porque el trato de todos los allí presentes ha cambiado con respecto a mí. Quizás deba dejar de trabajar, tal como me lo ha pedido Christian.
Al mediodía me reúno con Hannah para comer la vianda que llevamos a diario, como siempre. Cuando golpean mi puerta, me quedo helada al ver que se trata de Christian, que ha venido especialmente porque en un mail le he dicho que seguiría usando mi nombre de soltera... y le ha caído tan mal que sólo se ha acercado hasta allí para echármelo en cara.
¿Tan importante es para ti, Christian? Sí, porque mi deseo es que todos sepan que me perteneces. Quiero que Christian sepa que él es lo más importante en mi vida, pero que yo desde jovencita estudié y me preocupé para llegar a ocupar ese puesto que hoy tenía y por el que daría también mi vida y deseo mantener mi apellido. Christian me sigue desafiando y me echa en cara que el puesto que tengo actualmente, reemplazando a Jack que se ha ido, me lo han dado gracias a él. Me quedo muy descolocada frente a eso y él continúa diciendo que tiene pensado cambiarle el nombre a la empresa, que pasará a llamarse Grey Publishing y que en un año más será mía. Que ése será su regalo de bodas. Intento decirle algo pero nada se me ocurre. Me vuelve a desafiar preguntando si tal vez me gustaría más el nombre Steele Publishing. Como vuelvo a quedarme sin respuesta salgo del paso diciéndole que ya me ha regalado un reloj y que además no estoy capacitada para el manejo de una empresa. Christian amenaza con poseerme allí mismo, en mi oficina, pero se lo impido enérgicamente. Termina riéndose y se retira tirándome un beso.
En el auto de vuelta a casa lo noto callado, pero me cuenta que ha estado con el Dr.Flynn. Yo estoy muy enojado por todo lo que ha pasado ese día y no lo puedo disimular. Christian se da cuenta y tampoco me habla. Me pide que le explique. Le respondo casi gritando que no quiero ser un activo más de él. Siento que me está cosificando y eso me duele. Se disculpa y me dice que no es así bajo ningún punto de vista, es que reconoce tener dificultades para el trato conmigo como su esposa. De pronto me pide que si continúo enojada se lo haga pagar en la cama. Siento algo que me hace cambiar un poco mi humor. ¿Pretenderá que lo ate a él a la cama? Y eso me hace sentir muy bien!!!
Apenas pruebo la comida que nos ha servido la señora Jones. Sin embargo me doy cuenta que yo continúo enojada y también me da rabia ver que todo quiere resolverlo a través del sexo. No hemos podido dialogar como dos adultos sobre el tema. Me voy al dormitorio a arreglarme un poco porque vendrá la arquitecta y cuando regreso al salón ha puesto una melodía impresionante y tomándome por la cintura me invita a bailarla.
Taylor nos avisa que ha llegado la persona que estábamos esperando, Gía Matteo, que así se llama la arquitecta.
Gía Matteo es una bella mujer. Durante todo el tiempo mira sólo a Christian, que en todo momento le dice que se dirija a mí, porque la casa se hará toda de acuerdo a como a mí me guste. No obstante, cuando puede incluso se anima a apoyar su mano sobre el brazo de él y éste noto que da un respingo. Cuando llega Taylor solicitando su presencia por algo urgente, me armo de coraje y le digo a Gía que cuide su proyecto porque está pendiendo de un hilo... aunque la animo a que no se preocupe en tanto y en cuanto sus manos no se acerquen más a mi marido, pues será suficiente razón para despedirla.
 

 

sábado, 20 de julio de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.4 - 5 y 6




 




Estoy preocupada porque tras una hora Christian continúa encerrado en su estudio. Como estoy aburrida, entro a saludarlo y le digo que bajaré del barco para hacer unas compras. Me voy a ir con la moto de agua, pero no se lo digo porque sé que no me lo permitirá. Me dice que Taylor y uno de los mellizos guardaespaldas irán conmigo en la lancha.  
Cuando escucha el ruido del arranque de la moto veo que se asoma a cubierta y noto su expresión de disgusto. Levanto un brazo y lo saludo y continúo hasta la costa.
Cuando llegamos al puerto, Taylor también se muestra disgustado... el mellizo, en cambio, sonríe como brindándome su comprensión.
Me compro una tobillera de plata y a Christian una máquina Nikon para que me saque fotos eróticas.
Cuando vuelvo y se la obsequio no se muestra del todo placentero con mi regalo. Me insiste en que él no necesita ni quiere sacarme esas fotos. Me rodea con sus brazos y dejando el teléfono que estaba usando hasta ese momento, me tira en la cama y me hace el amor.
No puedo enterarme de lo que está pasando. Su rostro se muestra con mucha preocupación. Sé que tiene que ver con el accidente del helicóptero y ahora con el incendio en la empresa, pero no me dice ni una sola palabra relacionada con su evidente preocupación.
De noche bajamos a tierra a cenar. Cuando regresamos al barco, me pide una hora de nuestro tiempo para conectarse con su estudio y saber qué está pasando. Aprovecho yo también para conectarme con Kate y ver si me puedo enterar de algo.
A la mañana siguiente Christian me ofrece salir a dar una vuelta con la moto de agua y me permite manejar a mí. Previamente me coloca el chaleco salvavidas y me ata la llave a la muñeca para que si caigo al agua automáticamente se pare el motor.
Él me sujeta fuertemente de la cintura. En la distancia  se puede ver el aeropuerto de Niza. Mientras navegamos, el estruendoso ruido de un jet que pasa sobre nosotros  presto a aterrizar, me asusta tanto que giro con brusquedad y al mismo tiempo acelero en lugar de apretar el freno.
Cuando Christian me grita ¡Ana! ya es muy tarde. Vuelo por sobre la moto y lo arrastro a Christian conmigo. Entramos los dos al Mediterráneo. El agua está muy fría a esa distancia de la costa y trago cualquier cantidad. Gracias al chaleco salgo a la superficie de inmediato escupiendo y tosiendo y lo veo a Christian que ya está nadando acercándose a mí. La moto está flotando a nuestro alrededor. Nos abrazamos y volvemos al Fair Lady.
Nuestra luna de miel ha terminado y estamos en el aeropuerto esperando el vuelo que nos devolverá a Seattle. La eterna preocupación de Christian es encontrar al pirómano para poder vivir en paz.
Después de dieciocho horas de viaje hemos llegado a nuestro departamento. Es nuestra primera noche de casados allí y Christian desea festejarlo. Me toma en sus brazos y me lleva al dormitorio. Ha traído una botella de champagne y dos copas para brindar por nuestro amor eterno. 
Hoy es domingo y vamos a almorzar a la casa de sus padres. Nos han invitado para darnos la bienvenida. Hemos pasado un hermoso día junto a toda la familia. Cuando nos vamos, Christian me da la llave del Audi para que maneje yo, como se lo había pedido cuando salimos. Cuando ingreso a la carretera acelero de golpe y Christian me pide que baje la velocidad. He dejado atrás a Taylor y al mellizo que nos están siguiendo. Por un momento suena el celular de Christian y oigo su respuesta con preocupación. Luego me dice... maneja tranquila, pero en el puente 520 aprieta el acelerador porque nos siguen. El auto que está detrás nuestro tiene matrícula falsa. Realizo una hábil maniobra, acelero a fondo y logro dejar atrás al Dodge que nos está siguiendo. No podemos saber de quién se trata porque los vidrios son muy oscuros. Christian me hace girar muy rápido en una esquina y luego de nuevo y allí estacionar. Perdemos el auto. Taylor nos avisa por el celular que nos han perdido, pero que han visto que quien conduce el vehículo es una mujer. Por fin llegamos a nuestro destino.
Al día siguiente lo escucho discutir con uno de los mellizos. Espero que vuelva Taylor, que se ha ido unos días a ver a su hija, porque Christian se siente mejor cuando lo tiene junto a él. Me recluyo en el escritorio que ha habilitado para mí sola. Pasado un tiempo voy a buscarlo y entro al suyo sin llamar. Irrumpo y está hablando por teléfono y escucho que dice: ¿y no se puede mejorar más la imagen? Me acomodo y me siento en su falda mientras Chrisitian continúa hablando con Barney y pídiéndole que mejore más la imagen. Cuando la vuelve a enfocar la mandíbula me parece familiar y un escalofrío me recorre la espalda. ¡Christian! ¡yo sé quién es! ¡es Jack Hyde, mi ex jefe!!!!! 

jueves, 18 de julio de 2013

CINCUENTA SOMBRAS LIBERADAS - CAP.1 - 2 - 3

   
 
  


Christian Grey y Anastasia Steel contraen matrimonio. Un mes después de la fecha del compromiso realizan la ceremonia en la casa de los padres de Christian. La felicidad de ambos es mayúscula. Él la lleva en su viaje de bodas a Inglaterra y Francia, que eran los dos países que ella soñaba con conocer. Obviamente van en el avión privado de la empresa de Christian. Ya en el lugar se manejan con un barco increíble privado con todos los lujos habidos y por haber.
El avión tiene una habitación que la estrenan en el viaje de bodas, exactamente a su manera. Él toma dos esposas y pone cada una de ellas en la muñeca y el tobillo de un lado y luego del otro. Está de más describir la escena. Con un poco de imaginación es suficiente, pero además la deja absolutamente inmóvil, porque si se mueve la esposa se le clava en la muñeca.
Como no podría ser de otra manera, lo mismo ocurre en el velero con el que navegan.
Me quedo dormida y cuando despierto siento que el barco se mueve. Me cuenta que cenaremos a bordo y que vamos camino a Cannes.
Cuando me levanto para ir al baño me pongo la bata pero cuando me miro frente al espejo me veo llena de marcas rojas alrededor de mis pechos.
Salgo del baño muy enojada. No podré ponerme una malla. Le tiro a la cabeza el cepillo que estoy usando para el pelo y se ataja levantando el brazo. Eso me lo hizo porque me quité la parte de arriba del bikini y le molestó, pero no puede llegar a esos extremos. Él sabe bien que esas cosas me enojan mucho.
Por un momento recuerdo que el Dr.Flynn me ha dicho que emocionalmente Christian se comporta como un adolescente, porque ha pasado de largo esa fase de su vida.  En este momento se está poniendo emocionalmente al día.
Un beso y su abrazo me quita totalmente mi enojo del medio.
Vamos a cenar en la cubierta. Christian tiene la costumbre siempre que está a mi lado, de trenzarme el pelo, así que le pregunto porqué siempre hace lo mismo. Se detiene un momento y ya con el ceño fruncido me dice... porque no quiero que se te enganche en nada... y queda inmerso en sus pensamientos. Cambio la conversación porque, aún a mi pesar, le he dicho algo que no le ha caído demasiado bien, vaya a saber porqué.
Le dije que necesitaba levantarme para ir al baño pero me dijo que no lo hiciera. Grande fue mi sorpresa cuando escuché su explicación del porqué...  porque tu orgasmo será más intenso cuánto más llena tengas la vejiga.
Al dia siguiente, como yo no podía tomar sol porque no me podía poner el bikini por las marcas que tenía en mi cuerpo, me dijo que iríamos a un pueblo que le había recomendado el padre a elegir unos cuadros a unas galerías que había allí.
Cuando vamos de regreso, suena su celular. Lo llaman de su trabajo, parece que hay un incendio. Pide un informe detallado de todos los daños y un listado con el nombre de todas las personas que hayan entrado al edificio los últimos cinco días.
Me cuenta que el incendio ha sido en la sala del servidor y que hay gente ocupándose de todo.
Cuando vé mi cara, intenta tranquilizarme. Sabe en qué estoy pensando. Primero lo del Charlie Tango y ahora esto... ¿luego qué vendrá?????