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martes, 28 de mayo de 2013

EMOCIONES TOXICAS - PARTE II - LA ANGUSTIA



 
A todos nos pasa frecuentemente que en algún momento del día, por alguna razón que nunca falta, nos sentimos como se dice vulgarmente bajoneados, decaídos, sin ganas de… Pero por suerte, esto nos dura por lo general un rato o a lo sumo todo el día, pero después se nos pasa. Es decir, lo superamos.

Ahora, si después de unos días ese bajón continúa y no lo puedes manejar, quiere decir que el motivo causante del mismo te está produciendo angustia y puede estar dando paso a una emoción tóxica.

Es preciso que sepamos que un bajón no es nada, es común, todos lo tenemos, pero el peligro está cuando se prolonga en el tiempo, nos paraliza y nos hace sentir angustiados de manera permanente. Sentimos un nudo en la garganta, a veces tenemos ganas de llorar, sentimos malestar estomacal, estamos desanimados, queremos estar solos para no transmitir la mala energía que irradiamos.

No podemos ni debemos permanecer en ese estado, porque es tóxico.

Vemos todo negro. No deseas encarar nada porque todo te parece que va a tener un resultado negativo. La realidad ha cambiado y no puedes volver a tu eje, recuperar tu equilibrio emocional. Te parece que nadie te valora y que todos te toman en broma, pero por otra parte sobredimensionas todo lo que te ocurre a vos y a todo tu alrededor. Vives en una exageración permanente. Te resignas porque crees que eres merecedor de lo que te pasa. Que todo te sale mal porque hay gente que nace con estrella y otros estrellados, como seguramente pensarás que te pasó a vos.

La fortaleza que tenías dejó paso al desánimo y esto compromete tu futuro. Todo te parece que no tiene sentido y no te empeñas en nada porque para qué? Te parece que nunca vas a salir de esa situación y que debes resignarte a vivir con lo que vos llamás mala suerte.

Debemos tomar como un aprendizaje todo lo que nos pasa, inclusive el dolor.

Debes sanarte interiormente y enfocarte para superarte y renacer de tus propias cenizas. Cuanto más empeño le pongas mejor te prepararás para salir a flote y seguir adelante.

No te aísles porque cuando estamos solos vienen a nuestra mente solamente pensamientos negativos y viceversa, cuando tenemos pensamientos negativos, más nos aislamos. Debes esforzarte por hacer eso que no quieres, buscar compañía, distracción, porque el aislamiento te llevará por mal camino y tal vez sin proponértelo, arrastrarás a quien o quienes te rodeen.

Si ocultamos o disimulamos la angustia que tenemos, se esconderán en algún lugar dentro nuestro y enfermarán algún órgano. Tu angustia comienza entonces a manifestarse a través de malestares estomacales, dolores de cabeza, insomnio o cualquier otro sufrimiento que te haga sentir mal. Es lo que se llama somatizar. No permitas que la angustia te domine.

Si te das cuenta que te resulta imposible salir solo de ese estado angustiante en que te encuentras, busca ayuda. La de un profesional, la de un amigo o escribe. Muchas veces escribirnos una carta a nosotros mismos nos ayuda a sacar de adentro cosas que no nos habíamos dado cuenta que teníamos guardadas.

Abandona el pasado y todas las cargas que traes con él. Tampoco pienses en el futuro. Enfócate sólo en el presente, que por otra parte es lo único real que tienes en este momento. Aunque parezca trillado, el pasado no se puede recomponer ni podemos volver el tiempo atrás, el futuro es incierto… la realidad es que con lo único que contamos es con el presente y debemos intentar sacar el mayor provecho que podemos de él.

No hace falta olvidar todo lo que nos ha sucedido antes y que a lo mejor no nos satisfizo, porque todo eso nos servirá como experiencia. Tratemos sí de no olvidar las experiencias para no volver a cometer los mismos errores. No mires para atrás rememorando tiempos antiguos que lo único que nos traen son nostalgias. La vida pasa y no nos podemos quedar mirando para atrás permanentemente, porque mientras lo hacemos, el hoy se va yendo.

Estudia en tu interior y descubre los valores que todos tenemos dentro. Prueba haciendo cosas nuevas, redescubriéndote. No pretendas controlar a todo el mundo, no te sientas omnipotente. Debes convencerte que si nosotros no estamos todo continúa funcionando como una máquina de manera perfecta… y quien no te dice que tal vez funciona mejor. Si no puedes cambiar una situación, eres el único responsable para saber qué hacer con ella. Piensa qué te gustaría hacer y hazlo. Puedes eliminarla o puedes aceptarla sabiendo que siempre va a ser así y no cambiará nunca, pero una vez que la aceptes debes adaptarte y ser feliz con eso. ¡Aprende a ser feliz, vive tu vida!


lunes, 20 de mayo de 2013

EMOCIONES TOXICAS - PARTE I - LA ANSIEDAD






Las emociones están ahí para sentirlas, no para dominarnos, porque a partir de ese momento pasarán a ser tóxicas. Debemos liberarnos de las emociones negativas y tóxicas, que no nos ayudan para nada. Conoceremos a través de este libro el verdadero significado de las emociones.

Si ocultamos nuestras emociones pensando que de esta manera van a desaparecer, estamos cometiendo un gran error porque seguirán estando allí reprimidas, pero debemos aprender a controlarlas para que no se transformen en tóxicas. 
 
Una persona sana emocionalmente es feliz a partir del amor que se tiene a sí mismo y no le será imprescindible ser amada a costa de cualquier cosa. Tampoco necesitará exhibir o demostrar sus posesiones para que lo acepten, porque pretenderá ser reconocido por lo que es, no por lo que tiene.

Es decir, lo más importante es lo que pasa en nuestro interior, no lo que pasa a nuestro alrededor. 

LA ANSIEDAD TOXICA

La ansiedad es una emoción que se presenta cuando ves aproximarse una amenaza que puede ser de distintas naturalezas. Por ejemplo la rendición de un exámen. Primero la emoción se hace dueña de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo y comienzan los malestares. Pero una cosa es tener momentos de ansiedad y otra muy distinta es vivir permanentemente ansiosos y sufriendo. En este último caso nuestra ansiedad es tóxica porque nos provoca un temor diario excesivo e irracional, que nos puede traer aparejado un cuadro de depresión o, lo opuesto, vivir continuamente acelerado y no nos permite disfrutar al máximo de nuestra vida.

Todo comienza en tus pensamientos. Si empiezas a pensar en cosas irreales, equivocadas, pero las tomas como reales, aunque sepas racionalmente que no son verdaderas, las creerás a nivel emocional.

Generalmente canalizamos nuestras emociones tóxicas a través de la comida, del trabajo excesivo o, lo que es peor, de la automedicación. Cuando se presentan los síntomas debemos estar alertas, porque puede verse afectada seriamente nuestra salud

Cuando nos sentimos demasiado presionados y esta presión se prolonga en el tiempo, sobreviene el estrés. Para que esto ocurra dependerá de cómo es cada persona. Todos tenemos diferentes reacciones frente a un mismo estímulo, porque aunque el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.

Tengamos en claro que vivir un momento de estrés no es lo mismo que vivir estresado permanentemente. Esto último es tóxico. Como vemos, todos los extremos son tóxicos. 

Todos podemos hacer algo para calmar nuestra ansiedad. Comienza por observar de dónde proviene, que es lo que más te acelera y trata de evitar esa situación. Realiza ejercicio físico. Intenta hacer relajación. Evita estar todo el día conectado con los noticiosos escuchando malas noticias. Aléjate de la gente que te das cuenta que te altera o por lo menos toma una prudente distancia. En cambio trata de acercarte a gente con energía positiva que te hace sentir bien. Cambia el enfoque que le das a todas las cosas, trata de mirarlas desde otro punto de vista, puedes estar equivocado. Y definitivamente concéntrate sólo en las cosas verdaderamente importantes, que son las que multiplican tu energía. No permitas que nada ni nadie te la robe y sé feliz.