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miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA ASESINA - PARTE 9





El taxi lo pagó Paco, cuando llegué a mi casa, porque no tenía dinero ni siquiera para eso. Ni bien entré, le conté lo del pendiente y todo lo que me había pasado. No me interrumpió ni una sola vez, aunque cuando me oyó contarle que finalmente había conocido el goce supremo, su cara se puso lívida y así continuó hasta que finalicé el relato. Me disculpé con él, porque siempre me había presagiado que algo por el estilo pasaría y por no haberle escuchado y prometí hacerle caso de ahí en más ya que él era mi único apoyo. Insistí en que no quería volver a ver a Thierry, a pesar de reconocer que había sido el único hombre que había logrado hacer de mí una mujer como nadie antes lo había conseguido.
Paco se ofreció para ayudarme a conseguir un reemplazante del motociclista, como él lo llamaba, pero le dije que primero debía encontrar la piedra robada y castigar a quien lo había hecho. No le perdonaré que se haya comportado más astutamente que yo.
Le pregunté a Paco cuáles eran sus planes para encontrarlo y me dijo que orientaría la búsqueda hacia la perla robada, ya que no era fácil de vender y además de reducirla.
Mientras me dirigía a mi habitación me dijo que él iría a hablar con un reducidor conocido suyo. Me despedí de mi hermano mientras le decía: ¡sólo confío en ti, Paco!
Según su pronóstico, siete días más tarde regresó y depositó en mi mano la perla robada. Allí la tenía nuevamente, intacta y deslumbrante.
Paco me contó que su amigo el reducidor la había ubicado en el negocio de un colega suyo de Antibes. El vendedor aparentaba querer deshacerse pronto de una joya muy difícil de colocar, ya que se trataba sólo de la mitad de un todo. Sin embargo debo decirte que no fue Thierry quien le llevó la perla directamente, de manera que no tengo precisión de su nueva dirección para poder ir a buscarlo y castigarlo como se merece. Lo único que pude averiguar es que quien le sirvió de enlace para la transacción, es un hombre que vende las motos Harley-Davidson.
Esa noticia me alegró sobre manera. Yo tenía el nombre y la dirección de esa persona en la chequera. Le dije a Paco que al día siguiente iría a verlo pero Paco insistió en que no debía ser yo quien tenía que hacer eso y que iría él y le sacaría el nuevo domicilio del delincuente.
Al día siguiente, mientras esperaba el regreso de Paco que había ido a ver a ese hombre, sonó el teléfono y era de la Clínica Santa Marta. Me llamaban para decirme que mi hermano se encontraba internado allí pero el médico no quiso darme más precisiones. Media hora más tarde llegaba con Otto a la clínica.
De no haber sido prevenida por el médico me hubiera asustado al ver a Paco cubierto de vendajes. Me contó que el problema no fue con el dueño del negocio, quien por el contrario fue muy amable con él y que el único reproche que podíamos hacerle era el haber oficiado de intermediario con el reducidor de la piedra. Luego Paco continuó, diciendo: mientras le explicaba que tu amante te había robado la joya, se apareció en su moto, escoltado por dos Angeles Negros y se lanzó sobre mí. El propietario del local nos separó y lo echó, diciéndole que devolvería la piedra y el dinero que había obtenido por ella.
Sintiéndose perdido y viendo que el dinero se le escapaba de las manos, me volvió a atacar... y a él se le sumaron sus dos amigos... y aquí me tienes. ¡Te juro que te vengaré, hermano querido!
Paco me recomendó que tuviera cuidado y que desconfiara de loa Angeles Negros, porque cuando me vieran sola con mi Bentley no dudarían en atacarme a mí directamente.
Cuando me retiré de la clínica me acerqué a la enfermera y le dije: Señorita, cuídelo muy bien, porque es el único hombre de mi vida al que quiero de verdad.
En menos de una semana Paco volvió a casa ya recuperado. Yo mientras tanto no estaba inactiva... me encontraba preparando mi venganza sin contarle nada a mi hermano, pues no me hubiera permitido llevarlo a cabo.
Durante esa semana yo me ausentaba todos los días a las diez de la mañana y regresaba casi a medianoche. Me manejaba sólo con taxis, para no usar el Bentley. Un día Paco me vio regresar por primera vez alrededor de las siete de la tarde. Sorprendido me preguntó si me había ido mal en mis paseos ese día que había vuelto mucho antes y le respondí que muy por el contrario había hecho uno de los paseos más excitantes de mi vida. Durante la cena me mostré bastante alegre porque gracias a un azar, mi plan de venganza había tenido éxito.
Dos días más tarde, mientras tomábamos un aperitivo en la terraza con Paco, me preguntó si había leído el diario. Como le dije que no, me sugirió que lo mirara porque en la tercer página, como una noticia policial cualquiera, contaban que se había matado  en la ruta en un accidente con su moto Harley-Davidson, mi amigo Thierry.
El artículo explicaba que alguien que pasó por allí vio un casco tirado en el camino y al detenerse vio en el fondo de un barranco una motocicleta volcada y a pocos metros de ella, tendido el cuerpo inmóvil del piloto, que había muerto en el acto. No había testigos del accidente ocurrido en una curva del camino, bastante sinuoso y aparentemente se había debido a exceso de velocidad.
Esa noche, luego de la cena y mientras bebíamos una copa de champagne rosado, le dije a Paco que tenía que contarle cómo murió el motociclista que intentó matarlo y que no me interrumpiera porque si lo hacía no sabía si tendría fuerzas para continuar con el relato.
 

PERJUICIO DEL MONOLOGO INTERNO

 
 
 
 
 
 
El cerebro funciona sin detenerse las veinticuatro horas del día. Entre sus muchas funciones, una de ellas consiste en generar un conjunto de pensamientos en forma permanente. A esto se le llama flujo de conciencia, pero el psicólogo William James le puso el nombre de monólogo interior.
Es como un discurso interno permanente a uno mismo, durante el cual fluyen pensamientos muy íntimos en base a vivencias directas.
Hay una gama amplísima de monólogos, pero destaco cuatro de ellos que generan un estado constante de tensión y producen un gran desgaste orgánico, alteraciones hormonales y cambios químicos en el cerebro.
El monólogo del preocupado: en este caso, sus pensamientos enfrentan siempre una amenaza, apuntando en todo momento a lo adverso y al peligro. Permanece constantemente alerta y esto no le permite distenderse, serenarse, porque está siempre esperando una catástrofe. Esta tensión afecta considerablemente su salud.
El monólogo del autocrítico: se juzga, se cuestiona y reprocha a sí mismo permanentemente, viendo siempre sólo lo negativo y pasando por alto las cosas positivas. La exageración de su autocrítica lo lleva a que tenga su autoestima por el piso debido a que no valora nada de lo que hace.
El monólogo de la víctima: vive pensando en todas las cosas malas que le han ocurrido y obsesionado con la creencia de que tiene mala suerte. Todos están contra él y es siempre el mayor perjudicado. Los problemas que tiene no encuentran nunca una solución que lo satisfaga, lo cual lo hace vivir torturado y nunca logra lo que anhela. Se rinde fácilmente antes de pelearla como debe. Estos pensamientos es muy probable que lo conduzcan a una importante depresión.
El monólogo perfeccionista: está siempre tratando de superarse... es su principal rival y por eso se llena de obligaciones. El placer es secundario porque el deber está siempre primero. Tiende a ignorar las señales que suele dar el organismo cuando el esfuerzo y agotamiento nos supera. Su forma de ser puede brindarle buenos resultados, pero el precio que debe pagar es demasiado alto, porque está permanentemente tensionado por temor a equivocarse o a fracasar en algo. Suelen presentársele trastornos psicosomáticos del tipo de cefaleas, dolores corporales, colon irritable, gastritis, hipertensión, como secuelas de su forma de ser y no parar nunca.

martes, 10 de septiembre de 2013

EL ESTRES ENCOGE EL CEREBRO

 
 
 
 
Los ingenieros ingleses usaron la palabra stress para referirse a la resistencia de una estructura para soportar una determinada carga.
Esa misma palabra fue incorporada más adelante por la medicina, asimilándola a la tolerancia del organismo humano ante las presiones que debe soportar en la vida.... o sea que estrés es entonces la máxima carga soportable.
Nuestro organismo tiene recursos como para hacer frente a exigencias de peligro o presiones inevitables que se imponen día a día.
Pero existen dos tipos de estrés: uno agudo y de corta duración, gracias al cual nos adaptamos y superamos esos inconvenientes cotidianos y otro crónico, que como su nombre lo indica es persistente, continuo y no da tregua, que es el que nos enferma.
El estrés crónico produce síntomas emocionales y físicos. Los síntomas emocionales pueden ser ansiedad, pánico, angustia, irritabilidad, miedos, incapacidad para encarar proyectos, falta de deseos... Los síntomas físicos son dolor de cabeza, acidez estomacal, dolores de cuerpo, malestares intestinales, mareos, náuseas, cansancio, palpitaciones, cambios menstruales, trastornos del sueño.
Es decir que el estrés agudo es necesario y saludable para nuestro organismo, pero el estrés crónico es nocivo y nos produce malestares o nos enferma seriamente.
Las responsables de producir continuamente las hormonas del estrés son las glándulas suprarrenales. Cuando el estrés es crónico, además de generarlas continuamente, lo hacen en cantidades superiores a lo normal, razón por la cual pueden agotar sus reservas y como consecuencia el organismo no puede responder a las exigencias de sus obligaciones.
Investigaciones recientes demostraron que cuando un organismo tiene hormonas de estrés en exceso, se produce un efecto muy perjudicial: disminuye el volumen del cerebro. Esto ya se había descubierto en los experimentos con animales, pero ya se constató que también ocurre en los seres humanos.
Cuando una persona tiene estrés crónico o una depresión muy prolongada, se activa una especie de interruptor genético, de nombre GATA1, que lo habitual es que esté apagado. Cuando se prende, impide que se formen las conexiones entre las neuronas, necesarias para que funcionen normalmente y para su durabilidad. Esto es lo que provoca la disminución de la masa cerebral. Pero también puede haber trastornos de memoria y concentración y síntomas emocionales, porque compromete el hipocampo, centro de la memoria y la zona prefrontal del cerebro.
Es decir, cuando el estrés es prolongado, puede ocurrir que el cerebro se encoja, se achique o envejezca tempranamente.

lunes, 9 de septiembre de 2013

LA ASESINA - PARTE 8






Cuando regresé a casa, Paco me estaba esperando como siempre. Notó que estaba de muy mal humor y al saber que el motivo era Thierry, se ofreció rápidamente para librarme de él cuando yo así lo quisiera. Me negué rotundamente porque me imaginé que librarme de mi amante significaba terminar con él como lo había hecho con Joseph. Además antes de dejarlo quería darle la última oportunidad de satisfacerme físicamente y si no lo conseguía, entonces sí le diría que se marchara.
Por la tarde Thierry me llamó para saber qué haríamos, pero le dije que saldría con otro amigo, para darle celos. Por supuesto, no asomé la nariz a la calle
Al día siguiente fui al departamento, pero no llevaba mi traje de Angel Negro. Le había jurado a Thierry que nunca más subiría a esa moto. En cambio le dije que había ido hasta ahí para decirle que en dos horas iría a buscarlo con mi auto, para ir a cenar a un lugar muy exclusivo. De hecho, para ser admitido, el esmoquin es tan indispensable como el traje de Angel Negro para subir a tu moto. Me dijo que conocía el lugar donde alquilar el traje perfecto y que en dos horas estaría listo. Necesitaba descubrir al Thierry capaz de lucir un esmoquin con desenvoltura en una velada mundana.
Elegí para la salida un vestido largo negro, aún sin estrenar, de escote muy audaz y cubrí mis hombros con una capa de zorro blanco. Eran los colores del medio luto, como correspondía a una viuda reciente. Mi única duda era la joya que llevaría. Nunca había usado ninguna alhaja en mis salidas con Thierry. De golpe surgió la idea luminosa ¡los pendientes que nos habían dejado nuestros padres y que guardábamos tan celosamente con Paco, por su alto valor! Las dos preciosas perlas piriformes. Paco los había guardado en la caja fuerte de mi habitación y sólo saldrían de ahí en caso de un gran acontecimiento... y para mí ése era un gran acontecimiento. Las perlas lo inspirarían a Thierry porque, aún desnuda en la cama, no me los quitaría. Sería mi único adorno y única vestimenta para vivir el momento de gozo tan esperado.
Sin embargo, cuando llegué al departamento no fueron los pendientes lo que Thierry vio primero, sino mi estampa en su totalidad y lo único que se le ocurrió decirme fue que no parecía una mendiga. Él estaba muy bien. El esmoquin le sentaba a la perfección.
Asistiríamos a una velada de gala en Palm Beach, así que le dije que al día siguiente sería una celebridad porque se lo vería en las revistas al lado de la señora Kelmann. Si te ven tus amigos los Angeles Negros te admirarán por tu éxito excepcional, pero este éxito deberás merecerlo. Esta noche tendrás que ganarte los galones de mariscal de mi corazón! Por toda respuesta, me contestó... vámonos.
En la gala causamos sensación. La mesa que había reservado estaba en el centro del salón, así que nos podían observar de todos lados y gozaba de originar esa atmósfera de escándalo público. Cada vez me sentía más orgullosa de mi acompañante. Tuvimos también la oportunidad de bailar un bolero que nos dio la posibilidad de hacernos odiar un poco más!
Terminada la cena y la representación abandonamos la mesa y nos dirigimos a la salida. Al pie de la escalinata esperamos la llegada de Otto conduciendo el Bentley, que había sido enviado a buscar con un mandadero.
Cuando llegamos al departamento despedí a Otto y le indiqué que le telefonearía al día siguiente para precisarle la hora a la que debía venir a buscarme.
No me has dicho en toda la noche que me encontrabas bella. Para qué decirlo si tú ya lo sabes, me replicó. No te habría cambiado por ninguna de todas las que estaban allí. Sin embargo pudiste haberme besado mientras bailábamos tan serios. Cómo?! no sentías mi erección?? Por supuesto que sí... hasta diría que es la primera vez que te sentí tan en forma. Me atrajo hacia él y me besó como nunca lo había hecho, con un ardor casi animal, un joven animal cuyos instintos se despertaban al fin junto a una mujer elegante, cuidadosamente maquillada, exhalando un perfume embriagador, totalmente diferente a las chiquillas que acostumbraba a frecuentar. Me di cuenta que antes me había equivocado y que él necesitaba, en cambio, a la mujer que nunca había conocido. Me felicité por descubrirle finalmente a la señora Kelmann de los grandes días.
Le pedí que me desvistiera, con delicadeza. Primero la capa de zorros, luego quítame los zapatos como un hermoso gesto de sumisión y bésame los pies. Ahora quítame el vestido y por último mi pequeño slip. Me apreté contra él. ¿Te gusta verme desnuda? ¿te gusta mi cuerpo? Es el más deseable que he conocido jamás! ¿Pero te has dado cuenta que no me he quitado mis pendientes? fue a propósito... mientras me hagas el amor será lo único que tendré puesto!
Thierry me contó entonces que cuando era pequeño su madre le cantaba una canción que decía "la mujer enjoyada enloquece a los hombres" y eso es lo que tú quieres, verdad? ¿volverme loco por ti? Por mí y por todo lo que te doy, así nunca tendrás deseos de dejarme por otra.... y ahora, desvístete y poséeme.
¡Fue el placer que esperaba desde hacía años! ¡Una noche fantástica! Toda mujer tiene derecho a tener una noche como esa.
Cuando desperté afuera era pleno día y la luz se filtraba a través del cortinado. No tenía noción de la hora. Llamé a Thierry pues ya no estaba al lado mío. No me respondió. Toda mi ropa estaba por ahí donde la había dejado, en cambio su esmoquin, su camisa, corbata y ni siquiera su slip estaban ahí. De un salto llegué al cuarto de baño. Thierry no estaba por ningún lado. Estaba sola. Abrí los placares y también estaban vacíos. Todo había desaparecido. Ya nada quedaba del joven campeón que se había finalmente revelado un as para mí durante la noche.
Estaba azorada. El miserable había huído llevándose todas sus cosas. ¡Pero también faltaba mi bolso de noche, con mi labial, mi polvera, un fajo grande de billetes y mi chequera! Finalmente había resultado un vulgar ladrón. Miré la hora... eran las 4 de la tarde... llamé a mi banco para que rechazaran todos los cheques que ingresaran con mi firma falsificada y pedí que no dieran aviso a la policía.
Lo único que podía hacer ahora era vestirme, pedir un taxi e irme a mi casa. Al único que le podría contar lo que me había ocurrido era a mi hermano Paco.
Pero de pronto, cuando me estaba peinando, me di cuenta que faltaba el pendiente en mi oreja derecha, en cambio el otro estaba ahí. Recordé entonces que cuando estábamos en plenas efusiones, Thierry me dijo que tenía las orejas más hermosas del mundo, pero estos pendientes me molestan para mordértelas. Te las proteges así porque no te gusta que te las besen, porque si no es así, quítate uno de ellos para que te pueda estremecer aunque sea de un solo lado. Me lo quité de inmediato, así que volví a buscarlo al dormitorio, pero... no estaba allí ni en ningún otro lado. ¡Eso sí era lo peor que podía pasarme! Eran nuestras perlas de la buena suerte! Las que nos habían dejado nuestros padres y las que seguían representando nuestro capital inicial y del que Paco y yo habíamos jurado no desprendernos jamás, salvo que nuestra situación fuera desesperada. Todo era reemplazable, menos esa reliquia legada por la condesa magiar a mis padres para permitirles sobrevivir con sus hijos a la tempestad que azotaba a Hungría en ese momento. Comprendí que se lo llegaba a encontrar su castigo debía ser ejemplar.
Yo que jamás en mi vida había llorado, ese día, mientras esperaba el taxi en el departamento, lloré. Eran lágrimas de rabia. Si alguien me hubiera visto en ese momento, mal vestida, despeinada, el rímel corrido y llorando, me hubiera tomado por una loca... y no se hubiera equivocado demasiado... nunca me sentí tan humillada como esa tarde.
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

NUESTRO CUERPO HABLA

Somos las únicas criaturas en la superficie de la Tierra capaces de transformar nuestra biología mediante lo que pensamos y sentimos.
 
Nuestras células están constantemente observando nuestros pensamientos y siendo modificadas por ellos.
 
Un ataque de depresión puede arrasar nuestro sistema inmunológico; serenarse, al contrario, puede fortificarlo tremendamente.
 
 
 
Nuestro cuerpo habla y su voz son los síntomas.
Es muy útil preguntarnos si estamos haciendo algo mal, como para favorecer la presencia de una enfermedad, porque el cuerpo y las enfermedades van de la mano. Saber esto, nos beneficia ampliamente y contribuye a nuestra armonía.
Nuestro cuerpo es un conjunto integrado por él, más la mente, lo emocional, lo psíquico y lo espiritual. Estas cinco cosas asociadas, son nuestro cuerpo.
Cada uno de nuestros órganos tiene una característica particular, esencial y única. Debemos conocerlos individualmente desde lo fisiológico y anatómico, pero tenemos también que aprender a escuchar la voz de cada uno de ellos, para saber cuándo están enfermos. 
El corazón, por ejemplo, tiene la función de recibir sangre para alimentarse de ella y redistribuirla a los otros órganos. Si no recibe la sangre, no puede darla. Lo mismo ocurre con el resto de los órganos.
Se ha comprobado la asombrosa sintonía que hay entre el carácter de una persona y la cardiopatía que padece, porque la salud no es algo exterior, sino que nace en lo más profundo de nuestro interior, al igual que las enfermedades. Es increíble el cambio que se genera, cuando los pacientes toman conciencia de que son una unidad, que el órgano enfermo es parte de su cuerpo y deciden luchar con él y oir su mensaje.
En medicina se habla de que una enfermedad es psicosomática cuando se cree que las manifestaciones orgánicas tienen origen psíquico.
En tal sentido, no se puede asegurar que todas las enfermedades sean de origen psicosomático, pero conviene saber que quien se enferma, siempre es una persona, no un órgano. Y que esa persona es, como dije al principio, no sólo su presencia física, sino la suma de su cuerpo, mente, emociones, psiquismo y espiritualidad.
Las enfermedades se encuentran en la sombra, es decir en la parte más oculta y negada de cada uno de nosotros, por eso, si le permitimos al cuerpo que nos hable y lo escuchamos con atención, tendremos a nuestro lado al mejor terapeuta capaz de ayudarnos a estar sanos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

MENTE EROTICA

 
 
 
En seis de cada diez personas, según distintas encuestas, los ratoneos se convierten en hechos.  De las maneras más diversas y en las más distintas intensidades y tonos.  Y por lo general las fantasías se llevan a cabo con la propia pareja.
El trío, el sexo grupal y algunas prácticas un poco más fuertes, están al límite y salen al encuentro de experiencias sexuales nuevas.
La que tiene más curiosidad es la mujer y en la actualidad habla sobre la sexualidad con una visión más amplia, con más matices y riquezas. Se sabe que la mujer tiene su parte más erótica dentro de la cabeza y que las fantasías, que empiezan en la etapa adolescente y van creciendo según la persona, incluyen más lo sutil y abierto. En cambio, las fantasías masculinas son más simples... les basta ver un cuerpo desnudo.
La mujer necesita afrodisíacos más fuertes. Esto enriquece y aumenta su placer sexual. Entre las cosas que imaginan, lo más frecuente tiene que ver con pensarse en actitud de sometimiento por uno o más hombres; tener sexo en una pileta o en la playa de noche, inmovilizar a su pareja, también se imaginan teniendo una situación íntima pero con otra mujer.
Las mujeres actuales proponen hacer innovaciones o agregar algún juguete erótico a la pareja, juegos o realizar alguna fantasía. Ella tiene claro lo que quiere, pero la duda es si su pareja verá bien la propuesta y si va a acceder. Todavía se hace difícil hablar de gustos y necesidades.
Pero hay algo paradójico en todo esto... que es que este querer jugar y explorar, va de la mano con lo que pasa en la sexualidad actual, que es la falta de deseo, por el día a día, la rutina, la falta de erotismo y desmotivaciones.
La idea popular masculina piensa todavía a la mujer como dependiente de... y el varón es el dueño. Pero la realidad cambia a pasos agigantados y la mujer cambió y progresó también sexualmente.
Las mujeres jóvenes, de entre 28 y 35 años, dicen que ahora el tabú no es el sexo sino el amor y eligen como opción el sexo casual... cada uno en su casa y cuando coinciden la pasan bien juntos.
Aseguran que ahora el sexo ya no es sólo para procrear, sino que ahora sirve para pasarla bien y divertirse con la pareja que uno elija y cada uno decide hasta dónde quiere jugar y a veces se atreven a romper barreras.
Si bien ahora hay mucha información la falta de comunicación sigue siendo el gran problema. Si una persona no expresa qué le gusta y cómo, la otra persona nunca se va a enterar.
Es común que las mujeres planteen que no tienen deseo sexual y es que destrabar las cosas que nos han inculcado a fuego, cuesta bastante si no le ponemos un poco de onda.
Hay un cambio en las mujeres en su vínculo con el sexo y están llevando a la práctica darse permisos que históricamente tenían vedados.
Los hombres aseguran que les está costando mucho acomodarse a estos requerimientos. Sienten que perdieron un lugar y no encuentran el lugar nuevo para disfrutar con una mujer y aunque dicen que les gusta que ellas tomen la iniciativa, la realidad es que los inhibe.
Sienten temor de no tener un buen rendimiento y además, desde un lugar de poder, no quieren aceptar que la mujer ahora disfruta del sexo por capacidad propia y no porque ellos se lo concedieron. La mujer para tener un orgasmo tiene que conocer su cuerpo, su sexualidad y experimentarlo. Esto lo aprende, lo desarrolla y es el potencial de ella... no se lo da nadie.

LA ASESINA - PARTE 7


 



Le dí mi tarjeta a Thierry con el número de teléfono y le dije que a la noche cenaríamos a bordo del Sabine. Cuando regresé a casa, Paco me esperaba en lo alto de la escalinata. La comida fue menos silenciosa que el día anterior. Le conté que lo había conocido a Thierry y le pedí, como ya lo había hecho otras veces, que se buscara una joven simpática para poder salir los cuatro... y como siempre me contestó que no se casaría nunca.
Le conté a su pedido que Thierry era maravilloso, que era campeón de motociclismo, que tenía una Harley-Davidson... y terminamos discutiendo por los dichosos celos de Paco. Le dije que en unos días lo traería a casa para que lo conociera. Amenazó con dejarme y le dije que sería un grave error. Paco, le dije, yo te amo, pero tengo derecho a una vida sentimental. Además no te preocupes porque Thierry sólo servirá para darme placer y nada más. Espero que eso te satisfaga.
La comida continuó en silencio. A las cinco de la tarde me llamó Thierry para decirme que había encontrado la casa de mis sueños y la tenía reservada hasta que yo fuera a verla. Me vestí y fui de inmediato para el lugar.
El departamento era elegante, de gran lujo y estaba muy bien amoblado. Desde el balcón podíamos ver el Sabine amarrado al muelle. Hacía mucho que yo me decía "si algún día encuentro a un muchacho que me guste, lo instalaré en un departamento chic y allí podré satisfacer mis caprichos más secretos". Para mí, el colmo del placer, era lograr que mi compañero realizara proezas sexuales para satisfacer a la persona que le hace el honor de recibirlo en su cama, que en este caso era yo. El departamento me encantó y le dije a Thierry que se mudara al día siguiente.
Fuimos a cenar al Sabine, de acuerdo a lo que habíamos acordado. Fuimos al bar y brindamos con una copa de champagne. Le pedimos al capitán que nos acompañara en nuestra mesa. La calidad de la comida fue extraordinaria. La conversación era sólo entre el capitán y yo. Thierry mantenía una prudente reserva. Terminada la cena nos despedimos del capitán y le indiqué que yo lo llamaría por la mañana para el desayuno.
Conduje a Thierry a la suntuosa cabina que nunca había usado con mi esposo Joseph. La cama era inmensa pero contrariamente a mis esperanzas, el resultado no fue para nada fantástico... ¡hasta diría casi lamentable! Debo reconocer que Thierry hizo todo lo que pudo pero noté que ni él ni yo estábamos cómodos. Parecía que el fantasma de Joseph se había instalado allí con nosotros, para impedirme conocer por fin esa plenitud sexual que buscaba con desesperación. Al final, pasamos una noche desastrosa... tanto que cuando despuntó el alba ya hacía rato que estábamos vestidos y en la cubierta del barco. Cuando encontramos al primer marinero, le dije que le informara al capitán que regresábamos a tierra. Comenzaba a odiar a ese barco que acababa de ser testigo silencioso de algo que había terminado como un verdadero fiasco.
Le propuse a Thierry ir a desayunar y volver al departamento para inaugurar el baño y la cama. ¿la cama? me contestó Thierry, no con demasiado entusiasmo, pero las cosas salieron mucho mejor y me sentí casi satisfecha.
A las cuatro de la tarde fuimos a retirar la moto de Thierry. De allí iríamos a mi casa, él en la moto y yo en mi auto, para de paso saber donde yo vivía y luego volvería al departamento. Mi decisión mucho no le gustó pero no tuvo más remedio que aceptarla. Lo único que le recomendé, por su bien, fue que no llevara ninguna chica a su nuevo domicilio. Le tiré como idea que volviera a su vieja casa, la devolviera retirando sus cosas y fuera a comprar los 2 trajes de Angel Negro, para él y para mí y que al día siguiente nos veríamos. Cuando volví a casa Paco estaba furioso. Le dije que al día siguiente le presentaría a Thierry. La comida transcurrió apacible y al terminar le dije a Paco que había decidido vender el Sabine. Le dije que su precio era de tres millones de dólares, dinero que guardaríamos como renta para nuestra vejez y que a él le daría el diez por ciento del valor de venta, como comisión.
Serán como una garantía de seguridad, como lo fueron las perlas que nos dieron nuestros padres en épocas de miseria.
Cuando me acosté lo llamé a Thierry y le pedí que al día siguiente a las dos me pasara a buscar con la moto. Cuando llegó lo hice pasar y se lo presenté a Paco, que no fue para nada cordial con él. Cuando me retiré para cambiarme y vestirme con la ropa de Angel Negro, me enteré que no la pasaron nada bien. Thierry se mandaba mucho la parte y Paco no tuvo nada mejor que decirle, que no deseaba que su única hermana cayera en manos de un rufián de su calaña. Se hizo un silencio muy pesado, que casi llegó a las manos y que rompí yo con mi aparición, con casco, anteojos, guantes y botas...
No vacilé en subirme al asiento trasero de la moto, metamorfoseada en un Angel Negro. Después de quince minutos ahí arriba, no tenía ninguna duda de que prefería la comodidad de mi Bentley o algo parecido con 4 ruedas y un portaequipajes donde pudiera cargar mis valijas. Fuimos a una taberna donde solían encontrarse todos los motociclistas y allí me presentó a todos sus amigos. Salimos  juntos de allí haciendo un ruido estruendoso y los Angeles Negros nos abandonaron a la altura de nuestro nido de amor. Cuando llegamos yo estaba destruída... me tiré en la cama y me quedé dormida como dos horas. Cuando desperté, Thierry estaba a mi lado contemplándome. Nuestro plan era bañarnos, salir a cenar, regresar y hacer el amor. Todo se cumplió al pie de la letra pero cuando nos encontramos desnudos en la cama, por más esfuerzos que hizo Thierry, fue un desastre! A la mañana yo estaba furiosa y él muy amargado. Llamé un taxi para irme a mi casa. Su beso al despedirse carecía de toda pasión y eso me produjo una horrible sensación.