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jueves, 31 de octubre de 2013

LOS CELIACOS

 
 
 
 
9 de cada 10 personas celíacas ignoran que lo son. A pesar que no hay un registro oficial al respecto, se estima que alrededor del 1% de toda la población es celíaca y sólo 1 de cada 10 está en conocimiento de ello. El 1%, aunque parezca poco, es mucho, teniendo en cuenta que estamos hablando de la población mundial. 
La celiaquía es un trastorno intestinal crónico que puede afectar a personas de cualquier edad y se trata de la intolerancia que tiene el organismo al gluten.
El gluten es una proteína que encontramos en el trigo, la avena, la cebada y el centeno.
El recubrimiento de las paredes del intestino delgado, encargado de absorber las nutrientes, se inflama y atrofia a causa del gluten y de las proteínas de algunos cereales. Al afectar la mucosa del intestino, no permite la absorción de nutrientes, por lo que la persona celíaca puede caer en la desnutrición.
Algunos celíacos no sienten ningún síntoma y por eso no se enteran de que lo son, pero en cambio otros tienen muchas señales, como ser: estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, disminución del apetito, pérdida de peso inexplicable y náuseas.
La única dieta para sobrellevar este trastorno, es abstenerse totalmente de ingerir alimentos que contengan gluten.
Si se lo detecta en forma temprana y se realiza un régimen con constancia, se pueden evitar complicaciones futuras, revertir los síntomas y lograr la necesaria nutrición para un desarrollo neurológico y físico completo.
Aquí en Argentina, los alimentos que no contienen gluten están señalizados en su envase con la leyenda "SIN TACC" (Tacc es la sigla de trigo, avena, centeno y cebada). Seguramente en los países que no tienen habla hispana estará identificado de otra manera.
No obstante lo dicho, si tienen signos de alerta o dudas no dejen de consultar con vuestro médico.

miércoles, 30 de octubre de 2013

SEPARADOS, PERO BAJO EL MISMO TECHO


 
 
Hay muchísimos matrimonios que se han disuelto, pero continúan viviendo bajo el mismo techo. Las razones son varias: muchos lo hacen por los hijos, los más porque la economía no les permite alquilar otra vivienda, con todo lo que eso conlleva y están también aquellos que lo hacen por las apariencias.
Y así nos encontramos con que en un casamiento, cuando el fotógrafo se les acerca, se miran y ni lerdos ni perezosos posan para la foto. Están sentados a la mesa con sus parejas amigas de siempre y de los recién casados.
Él le rodea la cintura con su brazo y sonríen. La apariencia que dan es la de un matrimonio consolidado y feliz. Pero hace cuatro años que se han separado, aunque siguen conviviendo... así que, todo no es lo que parece.

Este modo de vida se está arraigando cada vez más y lo vemos con mucha frecuencia. A veces alguno de los integrantes de la pareja se niega a abandonar la casa que fue comprada en forma compartida o al mirar la parte económica se dan cuenta de que el dinero no les alcanza para el mantenimiento de dos hogares con la misma forma de vida, el mismo estándar. Esto hace que la decisión de continuar viviendo juntos (pero separados), pasa a transformarse en una forma de vida definitiva y permanente.
Sin embargo, los psicólogos señalan que ocultarle a los hijos que sus padres están separados aunque estén viviendo juntos, no resulta saludable para los niños. Se debe aclarar la situación porque sino los hijos terminan haciendo de puente entre los padres.
Cuando se ocultan estas situaciones, son siempre los hijos los que sufren las consecuencias. Por lo general empiezan a llamar la atención y sus sentimientos los somatizan, manifestándose a través de enfermedades, con problemas en la escuela o cualquier otro síntoma.
Los psicólogos aseguran que convivir estando separados, se transforma en algo poco saludable a largo plazo. Además se complica si una de las partes desea rehacer su vida y construir una relación nueva, porque esto precisa cierta privacidad.
Esta situación se da mucho en la actualidad con las parejas mayores, que se han prestado durante muchísimos años a aparentar frente a sus hijos y a la familia, esperando quedarse solos para reacomodarse bajo el mismo techo. Ni bien los hijos se casan o se van a vivir solos, aprovechan las habitaciones que han quedado vacías y conforman una nueva forma de convivencia. En algunos casos los hay que hasta se cocinan y comen por separado.
En cualquiera de las situaciones que se presenten, que pueden ser muchas, lo que se trata de hacer es no enfrentar el duelo que nos produce estar solos.
El cambio, aceptar la pérdida y el miedo a la soledad, son tres temas muy difíciles de enfrentar y es por ello que todavía hoy, en el siglo XXI, los mandatos sociales rigen nuestras acciones.

martes, 29 de octubre de 2013

LA VALORACION PERSONAL

 
 
 
La valoración personal se ve reflejada en las decisiones que tomamos, en las actividades que realizamos y en el vínculo que tenemos con nosotros mismos y con los demás. Creernos más o menos de lo que somos nos puede traer aparejados muchos trastornos.
La autovaloración se construye a partir de la infancia y es el pilar que sostendrá el comportamiento y la personalidad. Ayuda al funcionamiento de la persona y por ello no debe ni sobrar ni faltar.
La valoración personal depende de muchas funciones inconscientes y conscientes. Las funciones inconscientes son las experiencias pasadas relacionadas con el entorno familiar e íntimo. Las funciones conscientes se refieren a la capacidad de la persona de reconocer sus propios defectos y virtudes y a cómo percibe la aceptación que tiene en su entorno.
Como he dicho, comienza en la niñez, donde el papel más importante son las relaciones con los padres... sentirse querido, apreciado y respetado.
Pero es importantísimo destacar cómo cada ser humano percibe ese amor que le brindan sus padres, porque es posible que los padres quieran a su hijo, pero que el hijo no pueda sentir el amor que tienen sus padres por él.
Puede ocurrir que, habiendo dos hijos, uno sea o parezca más valorado por sus padres. Obviamente esto generará un conflicto al otro que, aunque también sea muy querido, va a sentir envidia y competencia por ese hermano y va a convertirse en su rival, le generará rencor y tal vez hasta su propia desvalorización.  
El logro de objetivos reafirma la valoración, en tanto que los fracasos generan todo lo contrario.
Sin embargo esto no necesariamente debe ser así, porque puede variar de acuerdo a las circunstancias; es decir, depende a la importancia que el individuo le dé a la opinión del otro y a si se siente devaluado o agrandado frente al grupo que lo rodea. Si un individuo tiene una adecuada valoración, aunque tenga fracasos, problemas, errores o sufrimientos, igualmente se sentirá capaz para hacerles frente e intentar superarlos. 
Hay algunos tips que dan cuenta de que una persona tiene falta de valoración: 1) no se anima a nuevos desafíos 2) no tiene ambiciones de progreso 3) estilo de vida inapropiado 4) descuidado en su apariencia física 5) miedo a lo desconocido 6) pocas relaciones sociales por ser demasiado introvertido 7) pensamientos depresivos 8) apatía 9) agresividad frente a críticas de los demás 10) buscar culpar a otros por su situación.
Debemos tener muy presente, que una inadecuada valoración personal puede generarnos trastornos y enfermedades emocionales, ya sea por creerse menos de lo que uno vale o más de lo que uno es.
Es necesario sentirse bien con uno mismo para enfrentar nuevos desafíos y aprender a tolerar los fracasos o frustraciones porque ellos, de alguna manera, son las experiencias que nos deja la vida.

lunes, 28 de octubre de 2013

MALTRATO INFANTIL

  
 
Una persona que ha sido maltratada en su infancia, es posible que al ser adulto sufra trastornos emocionales serios y de personalidad. Algunas de las secuelas pueden ser: ansiedad, depresión, adicciones y agresividad.
Esto ha sido demostrado por el psicoanálisis. Se trata de factores psíquicos que siguen activos a pesar de los años transcurridos. Pueden manifestarse de diferentes formas y cualquiera sea la edad.
El niño lastimado y herido que queda en el interior del adulto, puede manifestarse con ansiedad, pensamientos negativos, depresión, síntomas psicosomáticos o estrés. Desde lo externo puede demostrarlo con conductas impulsivas, agresividad, actos de violencia, adicciones, consumo indebido de drogas o alcohol, prácticas sexuales de riesgo, entre otras cosas.
Las investigaciones han demostrado, además de todo lo dicho, los efectos que se producen en el cerebro, debido al maltrato infantil, ya que su desarrollo y su adecuado funcionamiento dependen de los buenos tratos y de los cuidados recibidos, sobre todo con anterioridad a los 4 años.
Un niño que ha recibido buen trato produce secreción normal de neurotrofinas. Las neurotrofinas son las responsables del crecimiento adecuado de las neuronas, de su migración a la región pertinente, de que desarrollen las ramificaciones necesarias para crear eficientes redes funcionales y además que los nervios se mielinicen. Todo esto junto es básico para que el desarrollo intelectual, motor, vincular y afectivo de los niños sea saludable.
Cuando hay maltrato el organismo produce excesivo cortisol. El cortisol destruye neuronas en regiones muy importantes como el hipocampo.  El hipocampo es una de las pocas zonas del cerebro donde después del nacimiento se siguen generando nuevas neuronas , por lo tanto se trata de una zona muy vulnerable al exceso de cortisol. Además se activan sostenidamente la amígdala y la corteza cerebral visual y se desactiva la región del lenguaje verbal. La amígdala es el centro del miedo y la corteza cerebral visual es como si ella siguiera percibiendo el evento traumático.  
También se ha descubierto que los niños que han sido maltratados tienen más desarrollado el hemisferio cerebral derecho, inversamente a lo que pasa en niños normales. Este hemisferio es el responsable de controlar las emociones, especialmente las negativas.
Por todo lo dicho, una persona adulta que ha sido maltratada en su infancia, tiene muchas más posibilidades de sufrir problemas de conducta, mentales y físicos, debido al daño cerebral que se le ha causado y que por supuesto justifican un tratamiento integral.

viernes, 25 de octubre de 2013

EL AMOR "NO ES CIEGO"

 
 
 
Cuántas veces habremos escuchado este comentario o incluso seguramente nos habrá pasado a muchos de nosotros: "estoy muy enamorada...no veo la hora de estar con él, pero cuando llega el momento siempre terminamos peleando. No logro que estemos bien pero tampoco tomo la iniciativa para terminar la relación definitivamente".
El tiempo, a la larga o a la corta, nos demuestra cuál es la personalidad real de la persona de quien nos hemos enamorado y con seguridad nos llevaremos una gran desilusión, pero habremos conocido su esencia.
Cuando decimos que el amor es ciego es porque no vemos a la persona tal cual es, sino como nosotros querríamos que fuese. Esperamos que responda y actúe en consecuencia a nuestro ideal.
Cuando elegimos una pareja intentamos satisfacer y buscar impulsos, deseos y necesidades íntimas y en el momento de decidir influyen muchos factores.
Según la Real Academia Española, el amor es "un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". Pero para los que se ocupan de investigar el cerebro, que indudablemente tienen los pies sobre la tierra y le dan menos importancia al romanticismo, el amor se trata de algo mucho más concreto: "es una adicción química entre dos personas".
Ciertas investigaciones realizadas, señalan que en el enamoramiento se combina una sensación de euforia con un tipo de bloqueo de la zona intelectual del cerebro. Al respecto revelan que en el enamoramiento se activan conjuntamente 12 áreas cerebrales, liberando cada una de ellas sustancias químicas euforizantes, tales como la oxitocina, la dopamina, la adrenalina o la vasopresina. Paralelamente a esto, se desactiva el área cerebral que se encarga de la evaluación crítica y del juicio lógico de las personas.
Sin embargo, es necesario resaltar la diferencia que hay entre el enamoramiento y el amor. En el primero idealizamos, atribuyendo exageradas cualidades positivas al otro y no prestamos atención a los rasgos personales que posee y si algo no sale como nos gustaría nos autoconvencemos que podremos modificarlo con la fuerza del amor. En el enamoramiento no se razona.
La persona desvalorizada o que no puede estar sola, es la que tiene mayor posibilidad de caer rápidamente en estados de enamoramiento y cuando alguien la deslumbra no se toma el tiempo necesario para evaluar si la persona es adecuada o si la está aceptando solamente para llenar su vacío interior.
Para concluir podríamos decir que el amor ciego es el enamoramiento. El amor maduro se construye día a día y lo recreamos cuando toleramos los problemas e inconvenientes que se presentan en la pareja, apoyándose mutuamente y sin lastimar ni agredir a la otra persona, en un marco de reconocimiento, responsabilidad y respeto mutuo. El amor maduro "no es ciego".

jueves, 24 de octubre de 2013

LOS HOMBRES "TOUCH AND GO"

 

 
 
Salen con muchas mujeres pero no concretan con ninguna... prefieren salir corriendo. Tienen entre 30 y 50 años. Generalmente son sensuales, atractivos, solitarios y tienen mucha facilidad para encarar, pero la posibilidad de establecer un vínculo familiar ni figura en sus proyectos. Muchas mujeres se desesperan por la impotencia de no lograr conquistarlos. 
Salen una sola vez con cada chica, aunque se sientan realmente a gusto en la salida. En muy contadas ocasiones, repiten una salida con la misma mujer.
Por lo general tienen intensa vida laboral y también social, por lo que no disponen de demasiado tiempo libre para el ocio.
Se trata de hombres que notoriamente no desean asumir un compromiso real. Esto puede deberse a no haber tenido una imagen de familia muy presente o, por el contrario, provenir de una familia muy unida. También puede tratarse de personas sufridas durante su niñez y adolescencia y no desean involucrarse sentimentalmente para evitar repetir lo vivido o tal vez no han madurado suficientemente como para encarar un proyecto con otra persona.
Intentan agradar, generan fantasías que casi nunca cumplen, declaran su amor prematuramente y proponen cosas que exceden el mero contacto sexual. Son ciclotímicos, inestables emocionalmente e inmaduros y se complica demasiado lograr una relación estable, porque tienen conductas de alejamiento y acercamiento alternadas.
Los histéricos usan la seducción, la simpatía, el carisma para acercarse a alguien y disparan después de la conquista.
Los temerosos se esfuerzan para aparentar seguridad, pero la realidad es que les cuesta concretar una relación.
Algo parecido pasa con los obsesivos que temen ceder por temor a que el otro les desorganice su vida.
Es común descubrir a un hombre en una mentira, pero por lo general no es para dañar sino que se trata como de una conducta inconsciente porque temen el avance de las mujeres. Es decir, los hombres demuestran permanentemente que todavía no se resignan al cambio que han experimentado las mujeres.
Deberíamos preguntarnos si estos hombres tendrán entre sus planes formar algún día una familia o ni siquiera se lo han planteado.
Esta conducta es ocasionada por miedos. Miedo a adaptarse a una vida conjunta con otra persona, a los cambios, a mostrar sus inseguridades y debilidades, a la pérdida del control. Miedo a crecer, sobre todo si han tenido una infancia carente de afectos.
Tienen capacidad para muchas cosas pero no pueden sostener una pareja. Persiguen principalmente logros económicos o patrimoniales y en algún momento van a sufrir, cuando se den cuenta que no tienen con quien compartir todo lo que han obtenido.
Aceptar esta realidad no es tarea sencilla para las mujeres y trae dolor emocional y sufrimiento, entender que el hombre que nos ha movilizado no se encuentra emocionalmente disponible para comenzar una relación.
Es verdad que hay hombres que están dispuestos a vivir toda la vida de esta forma, pero en algún momento sin duda van a madurar y van a pensar conscientemente en qué es lo que desean y qué tipo de mujer les gustaría para vivir a su lado.
Les falta sentar cabeza o encontrar a alguien que los impacte y se convierta en la razón para que no huyan nunca más.

miércoles, 23 de octubre de 2013

SER ASEXUAL ES UNA ELECCION DE VIDA

 
 
 
 
La asexualidad es una orientación sexual que se caracteriza por la falta de interés por el sexo, pero ello no implica que se renuncie a tener pareja, porque pueden sentir atracción, pero no sexual ni deseos por otras personas.
De un 3 a un 5% de la población mundial tienen esta elección de vida, que no se trata, bajo ningún punto, de un problema fisiológico ni disfuncional.  Sienten atracción, pero no sexual. Digamos que son sexualmente pasivos pero socialmente activos, porque tienen necesidades emocionales como el resto de los mortales, aunque disfrutan mucho de la soledad. Es bastante común verlos socializar entre ellos porque son considerados raros o enfermos por el resto de la sociedad.

Las causas que llevarían a esta decisión, podrían ser de índole sociocultural, pero también podrían tratarse de desequilibrios hormonales, consumo de fármacos, drogas, alcohol, baja autoestima, depresión, experiencias traumáticas, un mal aprendizaje en la educación sexual, embarazos no deseados, aburrimiento sexual, temor a las infecciones sexuales, desengaños amorosos, entre tantas otras motivaciones.
Las personas asexuadas no lo viven como un problema, a diferencia de las personas que sienten un bajo deseo sexual, por eso es importante diferenciar la fobia sexual de la asexualidad.
En la fobia sexual hay un miedo imposible de manejar, irracional, en todo lo referido al sexo, en cambio las personas asexuadas no sienten ni temor ni rechazo por él.
Como las personas asexuadas tienen también necesidades emocionales, las satisfacen de diferentes maneras. Algunos son felices en grupo de amigos íntimos con la misma orientación y otros en cambio eligen la soledad. En oportunidades están los que buscan una pareja estable, que puede o no ser asexuada, porque tienen deseos de tener relaciones amorosas o emocionales, pero sin llegar nunca al sexo.  
Es preciso destacar que se puede vivir sin tener relaciones sexuales y no tiene porqué tener consecuencias negativas. Muchas personas eligen no tenerlas y prefieren la autosatisfacción.
El problema sobreviene cuando se las reprime por alguna razón, generalmente muy traumática, que en algún momento de la vida bloqueó el desarrollo de la sexualidad.
Las personas asexuadas pueden tener contacto con su pareja, pero no sienten deseos, aunque existen muchas diferencias entre ellos. Pueden sentir o no atracción romántica y pueden sentir o no excitación física.
Por último señalemos que la asexualidad no tiene nada que ver con el celibato, ya que este último se trata de una decisión de abstención de toda intimidad sexual.