NOTA

TEN EN CUENTA QUE SI HACES CLICK EN ALGUNO DE LOS TITULOS DE NARRACIONES EN CURSO O NARRACIONES COMPLETAS, PODRAS VER TODOS LOS CAPITULOS JUNTOS DEL MISMO LIBRO, UNO A CONTINUACION DEL OTRO.

jueves, 21 de noviembre de 2013

LOS RUIDOS MOLESTOS

 
 
 
 
 
La contaminación por los ruidos molestos, es mucho más frecuente de lo que todos nosotros creemos.
Situaciones de todos los días, como los taladros que se usan para arreglar las calles o en las obras en construcción, los bocinazos tremendos de los automovilistas desquiciados, escuchar música con los parlantes a todo lo que da, usar el teléfono celular todo el día y de manera indiscriminada, a la larga puede no sólo dañar la audición sino también producirnos estrés, irritabilidad, aumento de nuestra frecuencia cardíaca, ansiedad, bajo rendimiento y cansancio.
Los estudiosos en el tema han señalado que usar los reproductores de música con el volumen a todo lo que da, es decir, excesivamente altos o exponerse a índices altos de ruidos en conciertos o en boliches, ha producido un aumento muy considerable en la pérdida de la audición a edad mucho más temprana de lo común y si tenemos en cuenta que el daño es irreversible estamos hablando de algo muy serio.
Si de alguna manera se quiere colaborar con el medio ambiente y sobre todo con uno mismo, debemos regular el volumen de los equipos electrónicos, más aún en los auriculares, desestimar el uso de la bocina en los casos innecesarios, si trabajamos en lugares con ruidos ambientales o propios del trabajo, utilizar protección en los oídos y aprender a hablar en voz más baja. Por lo general cuando hablamos gritamos por temor a que no nos escuchen... esto se debe a que el ruido que nos rodea es tal que a veces nos vemos obligados a levantar nuestro tono de voz para hacernos oir, pero debido a la costumbre lo continuamos haciendo aún cuando no es necesario.
Por lo tanto, tratemos de regularnos según la necesidad. Nuestros oídos se lo agradecerán.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

A LA LARGA, TODAS SOÑAMOS CON EL CASAMIENTO

 
 
 
Aunque nadie quiera confesarlo, seguramente todas soñamos con el casamiento en algún momento de nuestra vida.
Años atrás las mujeres se casaban muy jovencitas y las que no lo hacían en esa etapa pasaban a tener el rótulo de "solteronas". Por suerte ese término ha pasado al olvido y ahora no hay absolutamente ninguna edad prefijada para dar el "sí quiero", pero admitamos que en algún momento nos gustaría hacerlo.
Por supuesto, no se mira de la misma manera el matrimonio a los veinte años, a los treinta, a los cuarenta o a los cincuenta.
Cuando tenemos veinte años todo es entusiasmo y fantasía. Todo se tiene que asemejar a un cuento de hadas. El vestido tiene que ser enorme, con una cola larguísima, lleno de volados, un ramo increíble y nuestro príncipe, azul.
Al cumplir los treinta el vestido baja sus pretensiones. La cola es bastante más corta, el ramo ahora es un ramito, no hay tanta excitación en general y nuestro príncipe azul ya pasa a ser de una tonalidad celeste. 
Si ya estamos en los cuarenta ¿para qué nos vamos a hacer un vestido para ese único acontecimiento? Mejor lo compramos hecho y nos fijamos, además, las modificaciones que se le pueden hacer para después usarlo en algún otro evento. Las flores seguramente las compraremos en el florista de la esquina y el ramito será bien chiquito, tanto como para llevar algo en la mano. A la familia le avisaremos bien a último momento y nuestro príncipe celeste cada vez está más desteñido. La promesa ya no es "hasta que la muerte nos separe" como a los veinte, ni "hasta que la muerte nos separe o un poco antes" como a los treinta, sino "hasta que la muerte nos separe o una de veinte te caliente la oreja".
Cuando tenemos cincuenta nuestro vestido ya es un trajecito, con un improvisado ramo y la fiesta seguramente será una parrillada en la terraza de tu casa o en una parrillita del barrio. La familia será un lío porque se mezclarán los tuyos, los míos y los nuestros, así que se tornará bastante complicado organizarla. Ahora sí que de tan desteñido que está, ya ni sabés de qué color es el príncipe, pero te aseguro que es de cualquiera menos azul. En esta etapa la promesa será "hasta que la muerte nos separe o hasta que uno de los dos vuelva con su ex".
Lo lindo es cuando llegás a los sesenta, porque todo vuelve a ser casi igual que a los veinte. Una ilusión enorme. Si esperaste hasta entonces para casarte, querés todo bien a lo grande. Los invitados son una cantidad increíble. La cola larguísima para que la puedan llevar todos tus nietos. Y el príncipe, ha retomado ese azul intenso que tenía en un principio.
En este momento, la promesa vuelve a ser "hasta que la muerte nos separe"...

lunes, 18 de noviembre de 2013

LO PRIMERO ES LA SALUD

 
 



Si tomamos la decisión, es posible estar sanos tanto a nivel físico como psicológico y emocional y para lograr equilibrar los tres niveles tenemos que elegir vivir en armonía.
Lamentablemente por lo general arrastramos hábitos que nos perjudican, como ser: falta de ejercicio, mala alimentación, inercia en el trabajo y estas cosas nos generan estrés.
Alimentarnos como corresponde previene nuestro organismo de malestares futuros, pero además de cuidarnos en las comidas que alimentan nuestro cuerpo, debemos cuidarnos en las comidas que alimentan nuestros sentidos, porque lo que oímos y vemos nos puede elevar y nutrir o todo lo contrario, si no es lo que corresponde.
En la actualidad se pusieron de moda los alimentos orgánicos porque no contienen agroquímicos, pesticidas, ni conservantes artificiales. Por otra parte esta dieta tiene nutrientes, vitaminas, fitonutrientes y minerales de muy alta calidad, que aumentan la vitalidad y curan enfermedades. También algunos especialistas dicen que esta comida nos beneficia físicamente, cambiándonos interiormente y aumentando nuestra fuerza.
También está bueno tomarse unos minutos para descansar la mente, que está permanentemente activa. Tenemos que enfocarla en el presente y conectarnos con nuestra paz interior. Esto nos brinda sensación de alegría y amor. Cuando meditamos, nuestra mente se tranquiliza, nos ayuda a sentir nuestro ser y nos relaja. También cuando meditamos permanecemos anclados en el presente y no volvemos una y otra vez, al menos por este rato, a hechos pasados o futuros que nos causan efectos tan nocivos. Cuando meditamos, nos ponemos en contacto con el aquí y ahora y nos liberamos del estrés, base de todas las enfermedades del sistema nervioso.
Además de meditar, también es muy saludable hacer ejercicio, porque nos ayuda a liberar el estrés acumulado, al tiempo que también liberamos endorfinas y éstas nos dan sensación de placer y bienestar. Es muy aconsejable caminar o correr por lo menos treinta minutos y crearnos el hábito de hacerlo diariamente.
Pero tan importante como todo esto es la salud emocional. Para ello tenemos que dejar atrás rencores y empezar a perdonar y perdonarnos por cosas que han pasado y que como ya han sido, no se pueden solucionar. Además son apegos que lastiman y corroen nuestra alma cada vez que los traemos a nuestra memoria.
Todas estas son distintas opciones para cambiar nuestra vida con vistas a un futuro mejor y sobre todo más saludable.
 

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿QUE MATA EL DESEO?

 
 



Los que saben dicen que los enemigos número uno del deseo son la seguridad, la familiaridad y la falta de innovaciones a la hora de la verdad.
Hay que aprender a ponerle aventura y erotismo en la faz familiar y generar hábitos buenos de pareja cuando comenzamos una convivencia.
Al empezar una pareja nos encontramos con una página en blanco; nada sabemos de lo que va a pasar y todo está por descubrirse, por lo tanto, depende sólo de nosotros de qué forma escribiremos la historia. Nosotros, son vos y tu pareja.
Hay que hablar de sexo y no dejar nunca de besarse y mimarse y, sobre todo, tener sexo lo más seguido que se pueda.
Hay algo llamado sexo de mantenimiento (jajaja) que se refiere a tener sexo de manera más o menos regularmente. No hace falta que sea algo "guauuuu", pero es algo que debemos incorporarlo como para crear un hábito desde el principio, porque lo que sí es verdad es que cuanto más sexo tienes más sexo quieres. Esto mismo pasa con muchas otras cosas.
Si en cambio vamos a esperar a que se den todas las condiciones ideales para tener un sexo espectacular, estamos listos.
No es para nada real pensar que cada vez que tengas sexo con tu pareja será algo increíble.
El sexo fabuloso aparece en ocasiones especiales y depende de un montón de cosas.
Para tener "sexo gourmet" se tienen que dar las ocasiones apropiadas y no siempre están allí, al alcance de la mano.
Tal vez tengan sexo regularmente y entre un 10 y un 15% de las veces no sea demasiado exitoso, pero aceptándolo sin acomplejarse, a la larga lograrán una relación sexual más motivante y satisfactoria.
Así que no se olviden del sexo de mantenimiento y no lo releguen, porque hay cosas que son imprescindibles y no se pueden relegar en la vida... y ésta es una.
 
 
 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL SINDROME DEL NIDO "LLENO"





Los hijos se están yendo cada vez más tarde de la casa de los padres y diferentes son los motivos para que esto ocurra. El más importante es el motivo económico, es decir, trabajan pero no les alcanza el dinero para hacer frente a todos los gastos que implica vivir solo. Después porque la adolescencia ahora llega hasta los veintiséis años y por último porque en la casa de sus padres ya tienen todo solucionado y prefieren continuar así, en lugar de resignar las comodidades.
Muchos de ellos recuerdan los sacrificios que hicieron sus padres cuando se independizaron y no tienen ganas de pasar por lo mismo. Además, quedándose con sus padres aprovechan más su juventud y no se tienen que meter de cabeza en la adultez, que para la mayoría es sinónimo de responsabilidad y creen que no la van a pasar tan bien como cuando eran adolescentes.
Pero creo que el factor más importante se debe a que en la actualidad los hogares paternos son más hospitalarios que en los tiempos de antes.  Ahora nos ocupamos demasiado por nuestros hijos... vemos que no sufran, que estén bien, no queremos que estén enojados con nosotros ni que se frustren. A veces parece que hasta tenemos miedo de que se vayan y nos dejen.
Una persona es adulta cuando se independiza en todos los aspectos. A un joven de veintitantos años largos que continúa viviendo con sus padres, no lo podemos considerar un adulto... en todo caso es un falso adulto, porque no van al supermercado, no se lavan la ropa, no arreglan las canillas si pierden, no cambian las lamparitas que se queman... es decir, encuentran siempre todo resuelto y esto no los deja crecer y no están preparados para enfrentar todos los contratiempos que aparecen a diario en la vida.
Muchos de ellos consiguen un trabajo y cuando llega el verano renuncian para irse de vacaciones y lo peor es que si en marzo no consiguen otro empleo, los padres no les dicen nada y los bancan.
Esta actitud, obviamente, no se corresponde con la de un adulto, sino con la de un niño o un adolescente.
Están también los que estudian, trabajan, colaboran en la casa, pero no se van porque la plata no les alcanza para vivir solos. En estos casos es imprescindible poner reglas de convivencia para que no confundan su casa con un hotel. Si ellos son indiferentes hay que aclararles que tienen que avisar si van a venir o no a cenar, que deberán lavar los platos que ensucien fuera del horario de la comida, respetar los horarios en que sus padres descansan y compartir algunos gastos del hogar.
Una clara señal de que el nido debe vaciarse es cuando nos damos cuenta que el espacio nos está quedando chico a todos. Empiezan a llegar las novias o novios, o los amigos que entran y salen permanentemente. En estos casos es preferible que los padres le brinden colaboración, tanto económica como personal, para la planificación de una mudanza, sin sentir culpa, antes de que se produzca una crisis familiar.
A partir de los veintiséis años, un joven independiente económicamente y con entrenamiento para realizar las tareas domésticas, ya está preparado para ir a vivir solo. Esto les resultará mucho más fácil si, desde su nacimiento, lo criamos con independencia y autonomía, preparándolo para cuando llegue este momento.
Debemos saber que no es lógico que nuestros hijos se queden para siempre con nosotros para cuidarnos. Educándolos con amor y listos para ser libres, cuando los necesitemos seguramente estarán a nuestro lado.
Es imprescindible que los padres tengan otros proyectos, además de criar a sus hijos, para no sentir demasiado su falta cuando llegue el momento. Es una buena etapa, que por lo general suele reportar ganancias, sobre todo para los padres, que pueden generar nuevos proyectos de a dos, como antaño.
Los hijos que se quedan pensando que el día que se vayan, sus padres se separarán, se convierten en rehenes de una pareja que no funcionó. Sin embargo deben saber que ellos no provocaron esa situación, pero que si se quedan entonces sí serán cómplices del conflicto.
No es fácil ver partir a nuestros hijos, debido a los vínculos emocionales. No obstante debemos estar a su lado en el camino de la independencia y verlos conquistar sus sueños. Presenciar esto es como verlos nacer nuevamente.

martes, 12 de noviembre de 2013

LOS VINCULOS DE PAREJA

 
 


Tener un desarrollo sano en pareja implica sentirse apreciado por el otro, nutrirse y ayudarse mutuamente a convertirse en una mejor persona. 
Tiene que haber metas compartidas y confianza mutua. Cada uno debe ayudar al otro a cicatrizar sus heridas, si las hubiere.
Estas actitudes permiten crecer sanamente a la pareja.
Es primordial ser abierto a las diferentes opiniones y que cada uno tenga su espacio para expresarse en un ambiente de tolerancia y respeto. La relación se verá seriamente afectada si el respeto se pierde y las palabras lastiman, porque las palabras obstaculizan o ayudan, repelen o atraen, hieren pero también pueden sanar.
Los pensamientos, las palabras y las actitudes, son la materia prima de nuestra realidad. Todas las acciones repercuten de alguna manera y si hablamos desde el amor veremos que inmediatamente nuestra relación empezará a cambiar.
El que vive exigiendo y demandando, encontrará que su pareja lo presiona y le demanda.
Si somos víctimas nos transformamos en discapacitados emocionales y precisamos que quien está a nuestro lado, nuestra pareja, llene el hueco que tenemos en nuestro interior. Y entonces vamos por la vida esperando el amor del otro y pasamos a ser mendigos emocionales.
Tenés que ser el dueño de tu vida y no depender de cerraduras o llaves ajenas. El amor implica desprendimiento, por lo tanto donde hay amor no hay apego. Tampoco esperemos recompensa, porque eso es lo de menos; lo más importante es brindarse... eso es lo que da placer... es una experiencia sublime.
Cuando en nuestro corazón entra el amor, el apego, que es un acto de posesión, ya no tiene cabida y se desvirtúa todo lo que se posee.
Si piensas que tienes apegos trata, de alguna forma, de disolverlos, porque son obstáculos que no te permitirán lograr relaciones sanas.
El auténtico amor no especula sino que se entrega sin condiciones. Debemos darlo desde nuestro corazón, porque es parte de la naturaleza humana. Si amamos de esta manera, veremos que atraeremos a nosotros gente que vibre en nuestra misma frecuencia.
Dejemos de ser víctimas y cambiemos nuestra energía para atraer relaciones sanas a nuestra vida.
 

lunes, 11 de noviembre de 2013

LA CULPA Y LA AUTOCONDENA

 
 


¿Sos de esas personas que te privás de todo lo bueno o que ponés excusas para no ser nunca feliz porque sentís que no te lo merecés? Porque una de las cosas que provoca la culpa es precisamente la autocondena, que los conduce a privarse de todo lo bueno.
Es muy difícil batallar con la culpa, pero también es muy difícil sacársela de encima.
Nos produce un malestar interno contradictorio y entonces nos castigamos, por haber actuado de determinada manera y pensar que deberíamos haberlo hecho de manera distinta. 
Hay que tener presente que cada uno hace lo que puede en ese momento, según sea su grado de evolución interna y su maduración. Si supiéramos que las consecuencias de una acción sería negativa, obraríamos de manera más inteligente.
Es inútil vivir con culpa por algo pasado. Debemos aceptar que somos inmaduros y que por eso muchas veces obramos mal desde ese lugar.
La culpa nos llena de energía negativa y esta energía es una de las peores que se pueden experimentar; es como nuestra conciencia que en forma permanente, nos dice que actuamos mal y nos llena de angustia, bronca y rabia.
Quienes viven con culpas, es porque no pueden abandonar el pasado y transcurren su vida en él. La misma escena les pasa una y otra vez por su mente, lamentándose y autoflagelándose en forma permanente, como para intentar saldar su deuda. No disfrutan de las cosas buenas, porque creen que se tienen que sentir mal para expiar sus errores. 
Se boicotean y hacen las cosas mal, para perder logros obtenidos, malograr sus parejas, tener problemas laborales o cruzarse con personas que lo único que hacen es lastimarlos. Todo ello, precisamente, porque están desvalorizados y convencidos que no tienen derecho a vivir una vida mejor.
También suele ocurrir que una persona criada en un ambiente donde la angustia flotaba todo el día, se sienta sin derecho a ser feliz y, en ese caso, lo vivirá con culpa.
Muchos se frustran y sienten culpa si por alguna razón infringen normas, comportamientos o reglas impuestas por la sociedad, pero si actuamos con responsabilidad y nos hacemos cargo de nuestra vida y de todos nuestros actos, usando como herramientas nuestra dignidad y nuestro valor, esto y no la culpa será lo que nos ayudará en la vida.
Tomemos conciencia que somos seres humanos y por lo tanto imperfectos y que día a día intentamos construir nuestra personalidad siempre con la idea de crecer como individuos. Si alguna acción cometida nos resulta incorrecta, pidamos perdón para reparar el resultado causado y continuemos adelante... no sigamos dándole vueltas, porque la energía negativa se transmite a nuestro entorno y la vamos creando a nuestro paso.
Obra de acuerdo a tus anhelos, no te sientas mal si no puedes conformar a los demás y no permitas nunca que nada ni nadie te detenga, para obtener tus sueños y la felicidad que te merecés.