NOTA

TEN EN CUENTA QUE SI HACES CLICK EN ALGUNO DE LOS TITULOS DE NARRACIONES EN CURSO O NARRACIONES COMPLETAS, PODRAS VER TODOS LOS CAPITULOS JUNTOS DEL MISMO LIBRO, UNO A CONTINUACION DEL OTRO.

viernes, 6 de septiembre de 2013

PARA MANTENER VIVO EL DESEO SEXUAL


 
 
 
 

 
 



Ella sintió que en la isla donde habían pasado su luna de miel unos meses antes, había quedado sepultada la vida sexual que había tenido con su pareja. La rutina, el día a día, había hecho que el sexo ya no fuera como antes.
Todavía hay una parte del erotismo femenino que se sigue viviendo con culpa.... por la cultura machista, por la falta de información que tienen los hombres sobre el deseo femenino, porque todavía la mujer no se anima a su propio placer y sigue esperando que él tenga su orgasmo y se olvida de ella.
Estamos en medio de una transición, pero todavía falta mucho, sobre todo por parte del hombre, porque las mujeres ya tenemos muy en claro que queremos orgasmos y pasarla bien como ellos.
La diferencia es mucho más notoria entre los de cincuenta y los de más de veinte. Hay un abismo entre ellos.
En los mayores suele pasar que si toma la iniciativa la mujer o propone algún juego erótico, ellos se incomodan. Sentir que no son ellos quienes manejan la relación, los intimida. Su ego no se los permite.
Algunos sexólogos dicen que en esta época hay falta de deseo y puede que sea así. Mucho tiene que ver la edad. Si hay niños para criar y además ambos trabajan, se hace más difícil la relación conyugal. Por eso la pareja tiene que permanecer conectada, mantener el erotismo individual y de la pareja. Esto debe ser prioritario, porque es importante para los hijos ver una relación saludable en sus padres, de quienes tomarán su ejemplo cuando tengan que construir su vínculo de pareja cuando sean grandes.
Culturalmente cuando se habla de estabilidad de la pareja o, peor aún, de matrimonio, se lo asimila a algo aburrido, cuando la realidad se supone que es lo contrario... querer estar, disfrutar y compartir todo con el otro.

Lo que pasa es que uno no debe dejar de desear. Hay que mantenerse conectado con el deseo, ya sea con literatura, actividad sexual regular, masturbación o lo que sea para que los pensamientos eróticos fluyan y mantengan presente esa parte saludable de nuestro cuerpo.
Un claro ejemplo del poder de la literatura erótica y el deseo sexual femenino, fue el boom que provocó la trilogía del libro Las 50 sombras de Grey, que captó en forma masiva al público femenino. Incluso aumentó la venta en los sex shops en un porcentaje muy alto. 
Aunque la gente suele ver mal el juego sadomasoquista, las parejas que lo practican lo hacen desde un lugar de muchísima confianza y complicidad, porque no es algo light y requiere de intimidad emocional... y eso es muy positivo en una pareja. 
Para mantener vivo el deseo sexual, no dejes de prestarle atención al sexo, porque es entonces cuando empiezan los problemas, los alejamientos y cuesta mucho volver a involucrarse y a entrar en ritmo nuevamente.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


jueves, 5 de septiembre de 2013

LA ASESINA - PARTE 6




 




Bailamos durante horas sin hablar ni una palabra. Cuando nos sentamos, agotados, teníamos hambre. Le sugerí a Thierry pedir un sándwich pero me dijo que allí vendían solamente bebidas, pero que además no tenía dinero para invitarme a comer a otro lado. Le dije que eso no era problema y que yo lo pagaría. Nos fuimos a comer al puerto viejo. Me arrastró tomándome de la cintura y me hizo sentir feliz como cuando salía con Paco. Thierry me dio la impresión de no pertenecer a la raza de aprovechadores que solían rodear a Joseph, pero... estaba completamente equivocada. Los días siguientes pusieron de manifiesto que no era ningún santo. Finalmente entramos al restaurant La Vela Azul.
Busqué una mesa al fondo porque prefería pasar inadvertida con mi invitado. Ordené la comida sin pedirle su opinión, como solía hacerlo con Joseph. Luego le pregunté la edad y me dijo que tenía veintitrés años (y yo veintiuno). Le conté que era viuda y que mi marido había muerto en un accidente. Al comentarle que me gustaría viajar, ni lerdo ni perezoso, me dijo que si lo invitaba podíamos hacer un viaje juntos y que lo más grandioso para él sería hacerlo en una moto de alta cilindrada. Quedamos en que después de cenar iríamos a la habitación que arrendaba. Le dije que pidiera un taxi, porque estábamos lejos. Un cuarto de hora más tarde estábamos en La Bocca, que era donde Thierry vivía.
Era un edificio de alquiler con fachada fea. Nunca había entrado a un edificio así. La escalera en ruinas y las paredes llenas de inscripciones. Subimos cinco pisos por la escalera, hasta un corredor oscuro con pequeñas puertas numeradas, una al lado de la otra. Cuando abrió la puerta 97 entré a un universo desordenado pero simpático. Tenía una cómoda, una mesa y la cama que completaba el mobiliario. El baño sólo tenía una ducha, sin bañera.
Para Thierry era normal que una mujer bonita como yo estuviese a su lado esa noche y eso era lo que me gustaba de él, que todavía ignoraba mi verdadera identidad. Era exactamente lo que yo quería, tener relaciones con un hombre que sólo pensaría en la sensualidad, sin saber quien yo era. Sin embargo debo reconocer que aunque no se reveló como un amante excepcional, me sorprendió con su fogosidad y un candor bastante conmovedor. Se hizo el conquistador en la discoteca pero en la cama se sintió intimidado. Era todavía un niño!
Un taxi me devolvió a mi casa por la mañana. Decidí conservar a ese muchacho, deseosa de ver hasta dónde llegaría eso. Deseaba dominar a un jovencito de físico agradable. Le pregunté si tenía registro para conducir motos y me mostró que tenía todo en regla, así que decidí comprarle una. Cuando le pregunté si le gustaría una japonesa, me dijo que prefería una Harley-Davidson. Yo ni siquiera la conocía, pero me dijo que era la más hermosa de todas las motos del mundo. Quedamos en que pasaría a buscarlo con mi auto a las cinco de la tarde para ir a comprarla, pero cuando me preguntó de qué auto se trataba, le dije que eso sería una sorpresa.
Todo esto que estaba pasando me recordaba a mí cuando empecé a recibir regalos de Joseph. Era también una forma de asegurarme que no me reemplazaría por otra chica tan fácilmente y también pensé que cuando yo me cansara, bastaría un obsequio y todo terminaría. 
Ni bien crucé el umbral de mi casa me crucé con Paco que en tono desagradable me preguntó de dónde venía. Le dejé bien en claro que no quería que se metiera más en mi vida y que a partir de ese momento sería yo quien elegiría mis relaciones.
Durante el almuerzo con Paco estuvimos en silencio. Me pregunté si mi sermón de un momento antes no lo había transformado en mi enemigo.
Luego de tomar el café le avisé que no cenaría en casa a la noche y le pedí a Otto que a las cuatro y media dejara el Bentley en la puerta que yo misma lo conduciría. Cuando salí, llevaba puesto un jean e iba sin sombrero y sin alhajas.
Cuando Thierry me vio llegar con el Bentley me miró deslumbrado, abriendo sus ojos desmesuradamente. Le pedí que subiera al auto. Estaba tan fascinado con el auto que ni siquiera me dio un beso.
Cuando llegamos al lugar para comprar la moto, resultaba enternecedor verlo tan enamorado mirándolas. Eligió una negra y cromada, porque armonizaba con el uniforme del club Los Angeles Negros. Además era el modelo más potente y rápido. En tres días, el próximo viernes, nos entregarían la moto a su nombre, con los papeles y totalmente acondicionada para salir con ella sin sobresaltos. No pude menos que decirle que debía de ser tan galante con "su mujer" como lo era con su moto y cuando me replicó que todavía no era más que una amiga y que había muchas que quisieran estar en mi lugar, no pude menos que contestarle que ahora era mi protegido y que en el futuro tendría que escucharme, porque sino lo plantaría y tendría que pedirle a otra que le pague la nafta para llenar el tanque. Fuimos con el Bentley a pasear y lo llevé al amarradero para mostrarle el yate Sabine. Subimos para saludar al capitán pero nos fuimos enseguida con la promesa de volver en otro momento.
Comencé a pensar que yo le había regalado un montón de cosas pero yo no me sentía satisfecha. Jamás había conocido la exaltación suprema del cuerpo a la que una mujer tiene derecho, pero no desesperaba de encontrar al fin la pareja ideal que me llevara a los límites del gozo. Y si no iba a ser Thierry... lo abandonaría por otro! Regresamos a su abominable casa. Decidí darle el dinero para que alquilara una en otro lugar, más digna para ambos y le dejé el vuelto para comprarse un par de trajes, camisas y corbatas; decidimos ir juntos a comprarnos un equipo de Angel Negro, porque ambos necesitaríamos uno. Le entregué el dinero y le pedí que ni bien encontrara el departamento, me avisara, porque quería cerciorarme por mí misma que era de mi agrado y que luego lo amoblaríamos juntos. Lo primero que me dijo, fue... pero, y mi cama????? 

TODOS DEBEMOS CUIDAR NUESTRO CORAZÓN

 
 
 
El principal factor de riesgo de infarto, es el consumo de tabaco. Hacerlo, duplica el riesgo de sufrirlo y estamos hablando de un altísimo porcentaje. A su vez eso aumenta en proporción al número de cigarrillos consumidos y tampoco podemos ignorar el riesgo seguro de que se deteriore la función pulmonar, que se da en el 100% de los que fuman. Pero hay un dato positivo... al año, quien deja de fumar, tiene el mismo riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares que los no fumadores.
Es necesario mantener el colesterol por debajo de 200. Los alimentos de origen animal (carnes,  huevos, lácteos) son las principales fuentes en las dietas, por lo que, a la hora de elegir, debemos preferir productos descremados o cortes de carne magros.
Lo ideal para una alimentación sana es sencillo: más frutas y verduras y menos grasas animales y azúcares refinados. Comer más pescado. Hidratarse bien (no menos de 8 vasos de agua por día) y no excederse en las proporciones.
Es preciso hacer 30 minutos de actividad física 3 veces por semana. Mantenerse activo es muy importante, pero además hay que hacerlo con regularidad y disfrutarlo, por que a la hora de elegir la actividad a realizar, es preciso que se adecue al gusto y posibilidad de cada uno.
La presión arterial debe ser inferior a 140/90 (14 de máxima y 9 de mínima). Una medida efectiva para prevenir la hipertensión arterial, es reducir el consumo de sal. Se puede comenzar con hábitos sencillos, como por ejemplo salar las comidas antes de servirlas y no poner salero en la mesa. El ejercicio también nos previene de la hipertensión y además nos ayuda al control de nuestro peso.
Es fundamental prevenir el exceso de peso en la niñez y en la adolescencia. En esas etapas hay que promoverles hábitos saludables en la alimentación e incentivarlos en la realización de ejercicio físico. Los adultos deben evitar el aumento de peso en forma progresiva.
La tomografía computada y la resonancia magnética son dos herramientas para diagnosticar, que demostraron ser de mucha ayuda cuando se enfrenta un caso complejo y en el que se debe tener información muy precisa, para tomar una decisión acertada en el momento de llevar adelante un tratamiento.
Actualmente las resonancias se orientan a complejos casos de afecciones del corazón, donde las herramientas más habituales, como el ecocardiograma, no nos da un diagnóstico. La tomografía coronaria es tan útil como el cateterismo para evaluar la anatomía del corazón, pero la tomografía tiene la ventaja de ser menos invasiva, por eso actualmente se ha convertido en una herramienta para evaluar un posible bypass en pacientes que presentan síntomas o realizar un diagnóstico cuando se presenta dolor en el pecho, cuando los resultados de estudios de cámara gamma no son demasiado claros y el médico no sabe con exactitud si es coronario.
Todos necesitamos cuidar nuestro corazón. Es hora de tomar conciencia y empezar a hacerlo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

LA ASESINA - PARTE 5


 


Ante tal noticia, lo primero que se me ocurrió preguntar fue a qué hora había ocurrido el accidente y el capitán me dijo que había sido justo antes de entrar en la bahía de Saint-Tropez. Ibamos muy despacio, señora, a pedido expreso del Sr.Kelmann, quien le dijo a Paco que era para disfrutar la belleza de la noche en el mar.
¿Cómo? ¿Paco estaba con él en ese momento? Sí, replicó, ambos estaban acodados en la borda fumando un cigarro cada uno. ¿Y no hubo ninguna discusión entre ellos? volví a querer saber. Al contrario, señora, estaban encantados aprovechando la tranquilidad de esa navegación nocturna. Incluso cuando me iba yendo los oí reir mucho. Consultada la hora del hecho, dijeron que todo había transcurrido alrededor de las diez de la noche. Antes de ir a cubierta, ambos hombres habían conversado en el bar botella de champagne por medio. Llamaron al marinero para preguntarle si estaba la botella de champagne aún en el bar pero dijo que no... que luego de vaciar el resto de su contenido en la pileta, la llevó al lugar de la bodega previsto para botellas vacías. Con respecto a las copas usadas ya estaban lavadas y guardadas en el estante detrás del bar.
El policía, que había sido el que había realizado todas las preguntas al marinero, me felicitó por tener un personal tan prolijo en mi yate, pero también me anticipó que esa organización lamentablemente no facilitaría para nada la investigación.
Fue allí donde apareció Paco. Me saludó sin abrazarme y me trató de usted. Mi esposo había pedido que nuestra relación fuera de esa forma y él la cumplía de acuerdo a su voluntad. Es horrible lo que ha pasado, dijo. Yo estoy anonadado y me imagino su desesperación al enterarse de lo sucedido.
El oficial de policía aprovechó que estábamos todos los testigos presentes para reunirnos en el salón. Yo sería la primera que prestaría declaración. Me pidió que lo llevara al bar y solicitó al resto que no se movieran del salón hasta no haber sido interrogadas.
Entré al bar junto a los dos inspectores mientras el capitán cerraba la puerta del salón.
Me hicieron tomar asiento. A Bertin, el inspector adjunto del policía, le pidió que se instalara detrás del bar, donde habitualmente está el barman. Allí detrás tiene un pequeño asiento, apoye su libreta en el mostrador y tome las notas.
El oficial comenzó el interrogatorio. Señora, me dijo el capitán que usted era la propietaria del barco y no él. Sí, es verdad, me lo regaló hace exactamente cuarenta y ocho horas.
Le haré ahora una pregunta delicada: ¿es usted quien lo hereda? Sí, en efecto, porque Joseph no tenía familia ni tampoco se había casado nunca, por lo que soy su única heredera. Pero además preparó todo en tal sentido labrando un acta ante escribano público, en Cannes, en el momento de nuestro casamiento, hace poco más de un año.
No la retendré más señora, pero antes necesito que me diga qué piensa usted de ese señor Paco, que parecería haber tenido un importante papel en vuestra vida. 
Tengo el mejor pensamiento para él, oficial, por una razón que se la diré porque sé que igualmente ustedes la averiguarán de inmediato: el señor Paco es mi medio hermano. Pero le agradecería mucho que al respecto mantuviera la mayor reserva, como lo deseaba mi marido. Él no quería que nadie supiese que el administrador de la casa era mi medio hermano y así lo mantuvimos oculto hasta hoy, razón por la cual le agradeceré respete la voluntad de mi esposo, si no es mucho pedir.
No señora, por supuesto, siempre y cuando la investigación nos diga claramente que su hermano no fue el responsable de la muerte del señor Kelmann.
¿Cómo puede pensar eso, oficial? Si justamente mi hermano deseaba que Joseph viviera mucho tiempo porque le debía todo... empezando por el puesto tan cómodo que le había dado.
Yo no pienso nada, señora, pero en el preciso momento que su esposo cayó al mar estaban juntos hablando en cubierta y según el capitán ya no había nadie de la tripulación allí. Su hermano fue el único testigo, que por otra parte corrió a dar la alarma al puesto de mando.
El interrogatorio continuó con el capitán del barco. Ex profeso me senté en el salón lejos de Paco y ni siquiera lo miraba, pero sentía su vista clavada en mí como si fuese su tabla de salvación, porque claramente se encontraba ahora en una situación bastante delicada.
Paco estuvo como media hora declarando. A su regreso me levanté y ante todo el mundo le dije que si ya habían terminado con él lo mejor sería irnos de inmediato a Fréjus, el hospital. Y partimos, no sin antes decirle al capitán que permaneciera allí hasta el día siguiente a la mañana y que seguramente le pediría que volviera a llevar al Sabine a Cannes.
Paco y yo nos retiramos. Subimos al Bentley que conducía Otto y partimos de Saint-Tropez donde nunca más quise regresar.
Durante el trayecto no cruzamos ni una palabra, por temor a que Otto nos escuchara. Yo no lloraba, pero tampoco sufría.
En el hospital tuvimos que ir a reconocer el cadáver. La visión fue insoportable, aunque a pesar de la hinchazón del rostro por la asfixia por inmersión, Joseph aún era reconocible.
En la cámara mortuoria a mi lado estaba solo Paco, siempre en silencio. Su muda presencia fue para mí benéfica y maléfica a la vez. Benéfica porque de no haber sido él, me hubiera encontrado completamente sola y maléfica porque sólo tenía una pregunta que hacerle, pero las palabras se ahogaban en mi garganta cada vez que intentaba comenzar a hablar. Sin embargo tenía la impresión de que Paco estaba esperando esa pregunta. Eso continuó así hasta dos días más tarde, en el momento de la inhumación.
Apenas reconocí el cadáver ingresó a la habitación donde reposaba Joseph, un médico y dos enfermeros con una camilla. Me informaron que debían practicarle una autopsia al cuerpo. El resultado de la autopsia confirmaron que Joseph había muerto de asfixia por inmersión.
Finalizada la inhumación me encontré con Paco en nuestra casa bebiendo un champagne en memoria de Joseph. Finalmente, movida por no sé qué energía, me animé a hacerle la angustiante pregunta: Paco, ¿fuiste tú quién lo arrojó al mar, verdad? La respuesta fue sorpresiva, mientras me miraba con ojos apasionados: no fue un accidente ni un crimen, sino una lamentable coincidencia. La cosa fue así: Joseph y yo estábamos acodados a la borda, fumando un cigarro y bruscamente se aferró a la borda para sostenerse porque se caía por su ebriedad. Contrariamente a lo que indicó la pesquisa, Joseph y yo estábamos por nuestra cuarta botella, no por la primera. Cuando ocurrió lo que ya sabemos, tuve la precaución de arrojar al mar tres botellas vacías antes de correr a dar la alarma, para que no me acusaran de emborracharlo a propósito. Y considéralo un accidente, no un crimen. Me encontraba muy molesta por el accionar de Paco y enojada me retiré a mi dormitorio, pero unas horas más tarde salí vestida con una blusa sencilla y un jean y pedí un taxi. Paco me cruzó a mi salida y me preguntó adónde me iba. Diez minutos después estaba entrando a Sans-Souci. Thierry estaba acodado en el bar bebiendo una gaseosa. Cuando me vio me dijo haber creído que nunca más me volvería a ver. Te equivocaste, le repliqué... vamos a bailar, Thierry. 
 
 

CUANDO LA ADRENALINA SUBE

 
 
 
 
La adrenalina está presente en la mayoría de las funciones del organismo y lo ayuda a reaccionar en caso de presentarse alguna alarma. La producción excesiva de esta hormona puede hacer desastres.
En general no nos damos cuenta de cuán tensionados, agobiados o inquietos estamos, frente a hechos diversos que se nos presentan continuamente en nuestra vida cotidiana. Pueden tratarse de hechos laborales, sociales o económicos, pero también pueden ser conflictos familiares o personales. En definitiva, por todo eso que no permite que nuestra cabeza en algún momento pare.
Cuando el organismo registra como normal un evento por el solo hecho de que es habitual, puede pagar un alto costo al hacerlo. 
En cualquier organismo sometido a una situación de peligro o de miedo, el cerebro activa el sistema nervioso simpático y libera, entre otras cosas, adrenalina.
La adrenalina, hormona y neurotransmisor, actúa sobre casi todas las funciones del organismo y ejerce acciones importantes. La glándula suprarrenal es quien la produce en su mayor parte.
Su trabajo es intensificar funciones cuando se presenta una alarma. Por ejemplo: incrementa la frecuencia respiratoria para oxigenar los tejidos lo mejor posible; acelera el ritmo del corazón para enviar más sangre a todos los órganos; aumenta la presión arterial; se ensanchan los vasos sanguíneos de mayor importancia, para aumentar la circulación y los más pequeños se estrechan (por eso empalidece la piel); las pupilas se dilatan para apreciar mejor el peligro; aumenta el nivel de glucosa para darle más combustible a los músculos.
Muchos hechos cotidianos pueden llevar a que todo el organismo enfrente estos resultados, desde un encuentro inesperado, enfrentarse a un examen, discutir con la pareja, hablar en público, pelearse con alguien, amenaza de un asalto, una inundación, un robo, etc. Cualquiera de estas cosas y muchas otras pueden concluir elevando en exceso la producción de adrenalina. El problema aparece cuando este exceso se prolonga en el tiempo, porque pone en peligro a la persona. El aumento sostenido de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, puede producir arritmias riesgosas o algún tipo de accidente cerebrovascular.
Puede producir incremento de peso porque sube el cortisol, que es la hormona que aumenta la grasa abdominal.
A nivel del sistema nervioso, puede provocar fallas de memoria, falta de concentración, ataques de pánico, depresión, agotamiento, disminución de la libido, insomnio y diversos dolores.
Por lo tanto, no se aguante el malestar, solicite ayuda al facultativo antes de que los síntomas se acentúen.

martes, 3 de septiembre de 2013

LA ASESINA - PARTE 4







Al darme cuenta del amor que Paco sentía por mí comencé a comprender muchas cosas. Por eso nunca le conocí ninguna mujer o amiga y también estoy segura que hasta planeó desde un principio, mi casamiento en los términos que lo hizo... un hombre grande, de mucha fortuna y que además le diera la posibilidad de trabajar para él, asegurándose su permanencia a mi lado para siempre.
Y yo descubría esto después de un año de mi casamiento. Sentados en la piscina, parecíamos dos enamorados apasionados que todavía no encontraron el momento de decirse un montón de cosas íntimas. Ese odio que yo veía ahora en su mirada hacia el hombre que hoy era mi marido, era una confesión en sí misma. Sin embargo, Paco y yo no éramos amantes ni lo seríamos jamás! Yo hablaba por mí pero sabía que mi hermano pensaba lo mismo. Pero sin embargo se estaba interponiendo en mi matrimonio, pretendiendo que yo no tuviera relaciones íntimas con mi marido. Así que cuando le pregunté porqué lo odiaba tanto, me dijo que no le perdonaba obligarme a acostarme con él. Y agregó que ya no lo soportaba rondando a mi alrededor.
Le dije claramente que lo notaba celoso y que creía que me amaba como un enamorado vergonzoso que no tiene el coraje de descubrir sus sentimientos.
Paco se puso pálido y me replicó que no era correcto lo que estaba diciendo y continuó afirmando que él me amaba como hermano mayor... casi como un padre.
Luego agregó que desde que comprendió que mis relaciones íntimas con Joseph no mejorarían nunca, le rondaba en la cabeza hacerlo desaparecer. De esta forma recuperaríamos nuestra vida de solteros, pero con dinero o sea, con la ventaja de no tener de qué preocuparnos.
Ante tal amenaza le prohibí a Paco que le hiciera el menor daño y le dije que lo controlaría de cerca
Unos días más tarde, mi esposo nos anunció que había comprado el yate más lujoso y grande que se hubiera visto jamás y que haríamos los tres un maravilloso crucero por el Mediterráneo. Se trata de un hermoso barco, con diez tripulantes y un ex oficial de la marina griega al mando. Su nombre... "Sabine", pues deseo que uno de los yates más bellos del mundo lleve tu nombre. Y deseo añadir que éste es mi regalo por nuestro primer año de bodas. Paco nos podrá acompañar pues en el yate encontrará un magnífico bar donde ejercitará sus viejas habilidades en el casino de Montecarlo.
Cuando el "Sabine" ancló en el muelle debo admitir que sentí una intensa satisfacción al ver a toda la tripulación recibiéndonos en posición de firmes sobre la cubierta y a tantos turistas admirándolo.
Yo le había tomado horror a la navegación en mi viaje de bodas, pero me parecía una excelente idea que él se fuera con mi hermano a realizar un crucero, porque me daría la posibilidad de no estar bajo el control de nadie y disponer de mi tiempo a mi antojo.
Al día siguiente Joseph me anunció que embarcaríamos esa tarde pero le expliqué cuál sería mi condición. Yo los seguiría con Otto, por la carretera con el Bentley. En cada escala subiría a bordo y recibiría a todas las personalidades invitadas previamente por mi esposo y tal vez hasta dormiría en él, si el caso se presentaba, pero en cuanto se aprestara a levar anclas, bajaría y me reuniría con ellos en el siguiente punto que haría por tierra.
Esa misma noche los acompañé al yate porque partirían rumbo a Saint-Tropez. Ni bien se fueron le pedí a Otto que se retirara porque yo regresaría en taxi. Me fui a una discoteca. Entre los muchachos que había en la pista de baile, había uno que me fascinó y a él le debe haber pasado lo mismo porque sin siquiera presentarse me arrastró al centro de la pista. Bailamos hasta el agotamiento. Finalmente nos sentamos y me invitó a tomar una gaseosa. Miré la hora y le dije que debía retirarme. Me estrechó la mano y me dijo que se llamaba Thierry y que deberíamos volver a vernos. Yo presentía que seguramente lo haríamos. Cuando llegué a mi casa me dí cuenta que hasta una mujer riquísima podía enamorarse. Me quité los zapatos y subí silenciosamente a mi cuarto para no despertar a los sirvientes y lejos de mi marido y de Paco, me dormí pensando solamente en ese joven Thierry de quien ignoraba todo y a quien tal vez nunca más volvería a ver.
Al día siguiente, cuando Otto me llevó con el Bentley al puerto de Saint-Tropez, el Sabine ya se encontraba allí anclado. El barco estaba rodeado de una multitud seguramente admirando su belleza. A pesar de mi deslumbrante atuendo, todo el mundo me daba la espalda. Mi yate incuestionablemente era la estrella.
Después de atravesar el gentío vi que ocurría algo anormal, porque dos agentes franqueaban el acceso a la pasarela y en cubierta se veía mucha gente que iba y venía. En el tono más imperioso que pude les dije que era la señora Kelmann y que me permitieran franquear la barrera pues tenía que subir a mi barco. Pero me respondieron que estaba prohibido el acceso a cualquier persona ajena a la investigación normal después de un accidente. En ese momento divisé al capitán del barco que bajó a buscarme y mientras ascendíamos a cubierta me empezó a contar lo ocurrido. Previo a darme sus condolencias me informó que mi marido había fallecido ahogado. Me explicó que tuvo un accidente y cayó al mar y como no sabía nadar, se hundió y su cuerpo fue hallado recién una hora más tarde cuando ya era lamentablemente tarde. El administrador partió en la ambulancia con el médico al hospital y llamó hace quince minutos para informar que ya no había ninguna esperanza.
 
 

TRASTORNO DE ANSIEDAD



El trastorno de ansiedad o fobia social es el miedo a relacionarse y enfrentarse con situaciones diversas. Cuando el trastorno es muy acentuado, se hace necesaria la ayuda de un terapeuta. Suele comenzar en la edad de la adolescencia, generalmente entre los 14 y los 20 años.
Dar un examen, concurrir a reuniones sociales, hablar en público, concurrir a una cita con una probable pareja, mantener una conversación con alguien que tiene autoridad, expresar a alguien que estamos en desacuerdo con lo que dice, comer en lugares públicos, mirar a los ojos a nuestro interlocutor, son algunos de los miedos que le pueden asaltar a quienes sufren de este trastorno.
Se inicia en la infancia o preadolescencia, porque es justamente el momento en que tenemos que empezar a ser más sociables y relacionarnos con el sexo opuesto.  Se calcula que una de cada ocho personas padece de este trastorno.
No en todos los casos se manifiesta de la misma manera. Alguien, por ejemplo, puede sentir pánico de hablar frente a mucha gente, pero ser absolutamente desenvuelto en cualquier otra situación, por eso se dice que puede ser específico o generalizado, según se dé en una o en todas las circunstancias.
Estos comportamientos tienen su origen en elementos biológicos y psicológicos. Los primeros se vinculan con las reacciones de la amígdala cerebral y la capacidad de ésta de estar en alerta y detectar peligros. Los psicológicos pueden venir acompañados de perfeccionismo y baja autoestima. Esta situación los conduce permanentemente a estar siempre alertas de lo que hacen, cómo se expresan y los comentarios que hacen.
Puede remitirse a medida que el individuo va llegando a la adultez, pero a menudo persiste durante toda la vida.
Pueden presentar sudoración, temblor en las manos, falta de aire, sensación de ahogo, enrojecimiento del rostro, a veces mareos, palpitaciones, malestar gastrointestinal. Para evitar todo esto y la ansiedad de pasar por una situación tan incómoda, hace que el individuo se aisle y deje de concurrir a eventos sociales.
Es algo que pasa frecuentemente en las citas que se hacen a través de internet. Durante el chateo los dos se muestran muy relajados pero en el momento de llegar a conocerse empiezan los miedos y las excusas por temor a no gustar, vienen las palpitaciones y algo que tendría que ser agradable se torna de golpe en algo imposible de controlar. Los hombres tratan de ocultarlo ingiriendo algo de alcohol, pero en el caso de las mujeres suelen quedarse aisladas en su casa.
Tienen problemas para ejercer cargos importantes en los trabajos, a veces también tienen problemas para graduarse y en lo social se les dificulta conformar una pareja.
Hay medicamento efectivos, del tipo de ansiolíticos e inhibidores de la serotonina.
Es importantes que la familia esté atenta a los síntomas porque puede confundirse con la timidez; se trata de una enfermedad que debe diagnosticarse y tratarse con especialistas en trastornos de ansiedad.
Acompañar con afecto y transmitir confianza y tranquilidad y evitar exigencias que la otra persona no puede hacer, suelen ser de mucha ayuda.