Narración de artículos y novelas en episodios, en castellano y con traductor para leer en cualquier idioma. Espacio breve dedicado a amantes de la literatura con problemas visuales, motrices y/o de tiempo. "La Asesina" - "Cincuenta Sombras" - "Historias de diván" - "El secreto de la noche" - "Mujer sin fronteras" - "Los padecientes" etc.
NOTA
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sábado, 12 de marzo de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
COMO FUNCIONA EL MISTERIOSO EFECTO PLACEBO

Cuando te duele la cabeza, eliges un analgésico, lo ingieres y a los tres minutos te sentís mejor. Eso es imposible porque el fármaco no tuvo tiempo de llegar a la sangre para producir el efecto. En estos casos podemos decir que el remedio actuó como placebo.
Se llama placebo a cualquier sustancia sin ningún principio activo, que administrándola como medicina demuestra poder curativo.
Entre las aplicaciones del placebo, está su uso para hacer ensayos clínicos. Se dividen a los participantes en dos grupos: a un grupo se le da el fármaco a evaluar y al otro una pastilla sin principio activo. Si se constata que la mejoría fue mayor en el grupo que tomó el fármaco, se habrá demostrado la eficacia del medicamento.
A efectos de evitar la sugestión, ni las personas que participan en el ensayo ni los propios médicos que intervienen, saben qué toma cada uno, pero todos ellos son conscientes que están participando en un estudio y la decisión de hacerlo es voluntaria.
Durante mucho tiempo se asoció el bienestar que puede producir un placebo, con la autosugestión y muchos, aún hoy, le atribuyen un efecto misterioso y casi mágico. Sin embargo se realizaron investigaciones en psicología y neurobiología que dieron como resultado evidencias esclarecedoras y sorprendentes.
1 - Existen tantos placebos como mecanismos de acción: La pastilla de azúcar es el típico placebo que se usa en los ensayos clínicos. Pero hay otros placebos. Por ejemplo el caso de quien se siente mejor luego de concurrir a la consulta médica o el que se siente peor después de recibir un mal diagnóstico que finalmente está equivocado.
2 - No actúa igual en todas las enfermedades: Según aseguran quienes saben, el efecto placebo es prácticamente nulo si se trata de un cáncer, pero muchos pacientes responden al placebo si se trata de un dolor. El efecto placebo está mayormente relacionado con las enfermedades mentales, patologías del sistema inmunológico y endocrino, como las alergias y la artritis y en procesos inflamatorios... es decir, se relaciona con afecciones asociadas a los circuitos cerebrales del dolor y la analgesia.
3 - Favorece la liberación de sustancias cerebrales, como las endorfinas: Un estudio pudo demostrar que el placebo liberaba dopamina (sustancia relacionada con el bienestar y el placer) en los enfermos de Parkinson. Los pacientes que participaban del estudio, respondían de la misma forma a una solución salina que al fármaco específico para la enfermedad. Generalmente se piensa que el placebo produce un efecto puramente psicológico. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que el placebo usa los mismos canales neurológicos que los medicamentos a los que imita y desata efectos bioquímicos que además de ser demostrables se los pueden medir. Por eso la persona, después de tomar el placebo, siente menos dolor,.. es porque su cerebro está produciendo endorfinas y realmente tiene menor percepción del dolor.
4 - Las expectativas influyen en el efecto: El efecto del medicamento, en cierta medida, se produce porque esperamos que funcione. Si no estamos conscientes de estar tomando un fármaco, éste no tendrá el mismo efecto. Por lo tanto si se aplica la misma dosis a personas con distinta expectativa de curación, el efecto no será igual. Es decir, creer firmemente que va a funcionar, forma parte del proceso de curación. También se descubrió que las píldoras de placebo rojas producen un efecto mucho mayor que las otras que no tienen color, que cuanto más grande son, tienen mucha más efectividad, que es mejor una inyección que una pastilla y, por supuesto, el efecto es mucho más impresionante, si el placebo consiste en ingresar en un quirófano. Esto dio lugar a muchas polémicas, sin embargo se pudo demostrar la efectividad de la cirugía placebo, en la que llevan al paciente al quirófano, lo anestesian y le practican nada más que una incisión. Y eso es todo.
5 - Otra clave es la respuesta aprendida: También se hicieron experimentos administrando un fármaco que funciona y en un momento determinado se sustituye por un placebo. Se ha comprobado que la respuesta y el beneficio es el mismo. Esto ha hecho pensar que un mayor conocimiento del efecto placebo, podría permitir su uso en enfermedades crónicas que no tienen tratamiento o que también podría reducirse la medicación que tiene fuertes efectos secundarios, sustituyéndola por el placebo.
Por supuesto que todos estos hallazgos no tiran la medicina por la borda. Lo que intentan demostrar es la clara asociación entre bienestar mental y físico. Dicho de otra manera: muchas veces las enfermedades y la salud se construyen en nuestra mente.
Fuente: Vivir Mejor
Elsa Inés Bernardi Semino
miércoles, 3 de febrero de 2016
DISCERNIR ES UNA CAPACIDAD QUE NOS AYUDA A CRECER

Existen dos caminos a seguir a medida que crecemos: uno sería repetir las reglas, conductas y sentencias que nos enseñaron como correcto o bueno y otro es desafiarnos a discernir personalmente y basándonos en nuestra propia experiencia, qué es, en cada momento, lo que más nos conviene hacer para obtener buenos resultados.
Discernir es tener la facultad de distinguir una cosa de otra, es tener pensamiento crítico. Es lo que diferencia la sabiduría de la ignorancia, por lo tanto, aplicarlo en todos sus aspectos a la vida diaria, es uno de los desafíos más productivos e interesantes.
Para comenzar, podríamos decir que un gran discernimiento podría ser distinguir entre lo bueno y lo malo. Otro podría ser diferenciar lo justo de lo injusto. Podríamos seguir, distinguiendo lo esencial y lo accesorio, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo altruista, lo útil y lo inútil.
Estas acciones están directamente relacionadas con nuestras vivencias, porque las decisiones son acciones, transformadas de acuerdo a nuestros pensamientos.
Por ejemplo, si consideramos que para ser feliz hay que tener dinero y poder, no veremos que en la vida hay muchísimas otras cosas para disfrutar, más importantes que eso.
Ser compasivo con uno mismo, atenderse, cuidarse, alimentarse con comidas sanas, descansar bien, higienizarse, es discernir entre lo más o menos conveniente.
Hay que diferenciar entre los deseos constructivos y los que no lo son. Desear cosas puede ser bueno porque nos motiva a lograr algunas metas, pero no debemos intentarlo a cualquier costo. Hay que tener cuidado de no caer en la intolerancia, la avaricia, la envidia, la ira o la codicia de bienes ajenos.
No debemos creernos ni por encima ni por debajo de los demás. Son dos polos opuestos. En uno impera el orgullo y en el otro la baja autoestima y cualquiera de los dos extremos impiden nuestro crecimiento. Debemos buscar un equilibrio entre lo que somos y lo que nos gustaría ser y para ello hay que aceptar las limitaciones que uno tiene y aprovechar al máximo nuestras capacidades.
Por eso es indispensable distinguir entre lo importante y lo secundario, porque nuestras conductas y acciones las haremos de acuerdo a ello y así nuestras experiencias podrán ser satisfactorias o frustrantes.
Se podría afirmar que un buen discernimiento se basaría en no causar daño a ningún ser viviente y estar alerta para ayudar a quien lo necesite, si se presenta la oportunidad.
Las tres cualidades indispensables para enfrentar la vida diaria, con aceptación y paz, son: la voluntad, la sabiduría y el amor. Si intentamos hacer y dar siempre lo mejor de nosotros mismos, construiremos el bienestar nuestro y el de todos aquellos que nos rodeen.
Fuente "Vivir mejor"
Elsa Inés Bernardi Semino
Fuente "Vivir mejor"
Elsa Inés Bernardi Semino
martes, 3 de noviembre de 2015
LA HOMEOPATIA NO ES MAGICA
Hay personas que concurren al consultorio
de un homeópata como quien se acerca a ver un acto de magia. Incluso muchos de
ellos ya tienen turno para su operación para dos o tres días más tarde. Luego
de explicarle al médico todo lo que pasaron para llegar a esa instancia, le
preguntan si él puede hacer algo por ellos. En un caso de este tipo, es bien
poco o nada lo que puede hacer un médico, ya sea homeópata o alópata. Es como
una especie de fantasía que tiene el paciente cuando ve que se aproxima el momento
de la operación.
La realidad es que si el paciente hubiera
concurrido más temprano, en muchos casos se hubiera podido modificar su salud y
tal vez hubiera sido innecesaria la cirugía.
Es elemental saber que la homeopatía es
una medicina básicamente preventiva, que puede actuar antes de que se produzcan
desequilibrios y alteraciones en el organismo. Es decir, para empezar un
tratamiento no es necesario esperar las lesiones ni ver el resultado negativo
de los análisis.
El médico homeópata sabe que una manifestación
desequilibrada de la mente o de los afectos, es suficiente señal para saber que
esa persona está ingresando en una zona de riesgo y que más tarde o más
temprano la amenaza se concretará en una función o en un órgano. La homeopatía
tiene herramientas para actuar antes de que el organismo pida ayuda desde un
órgano enfermo.
En el interrogatorio homeopático los
síntomas fundamentales son la hiperemotividad, la irritabilidad, la tristeza,
la angustia, la violencia o la ansiedad. Cualquier manifestación de estas es
para este médico como estar mirando una radiografía.
Si la consulta se hace demasiado tarde a
veces la cirugía es la única solución, no siendo prudente intentar evitarla.
También hay pacientes que tienen una enfermedad con décadas de evolución y
pretenden que se los cure en un mes.
Es cierto que muchas veces los
tratamientos homeopáticos curan lo que es incurable para la medicina
tradicional. También es cierto
que con frecuencia lo hacen con extraordinaria rapidez y es verdad que nunca producen
efectos colaterales. Pero también es cierto que en el caso de una enfermedad
crónica se necesita cumplir un proceso que va desde lo profundo hacia lo
superficial y este proceso debe cumplir los tiempos propios de la naturaleza.
Las personas que sufren de asma, artrosis,
alergias respiratorias, úlcera gástrica, se benefician increíblemente con el
tratamiento homeopático y en muchos casos su cura es definitiva.
La ansiedad de los pacientes después de
meses o años acumulados de fracasos contínuos, remedios inútiles, consultas
frustrantes, hace que muchos de ellos consulten a un médico homeópata como
último recurso y que sólo valdrá si actúa como si lo tocaran con una varita
mágica. Ellos deben permitir, como dije antes, que la naturaleza haga su acción
curadora espontánea, pero ésta es una espera que muchos pacientes ya no están
dispuestos a tolerar. Y sin embargo, sería la actitud más inteligente que
podrían tener frente a la enfermedad y la salud.
Fuente: "Homeopatía para Todos" - Dra.Mónica Müller
Elsa Inés Bernardi Semino
lunes, 2 de noviembre de 2015
LA HOMEOPATIA NO PRESCRIBE ANTIBIOTICOS
Cuando a un paciente se lo trata con homeopatía, tiene su sistema inmunitario en condiciones perfectas como para enfermarse lo menos posible.
El sistema inmunitario es llamado vulgarmente "las defensas". Por supuesto que además del tratamiento homeopático es preciso tener una vida sana y respetar a nuestro propio cuerpo y al de los otros.
Ningún ser humano es igual a otro. Cada uno es único e irrepetible, por eso el remedio homeopático que le corresponde a ese paciente, es único y lo va a poner en condiciones inmunológicas de armonía y bienestar con él mismo y con el medio que lo rodea. Esto favorece el hecho de que no va a tener necesidad de tratamiento antibiótico, debido a que su propio organismo va a encontrar la directriz de su propia curación.
Este tratamiento también es importante para evitar las infecciones recurrentes, porque si inmunológicamente está en condiciones no tiene motivos para volver a enfermarse.
La medicina tradicional se desespera buscando para que las infecciones no sean recurrentes. En algunas personas la recurrencia es esporádica pero en cambio en otras personas no.
La homeopatía nos explica que algunos pacientes tienen sus defensas en perfectas condiciones. Esto favorece que los gérmenes no se instalen ni se hagan patógenos. En cambio otros están inmunológicamente deprimidos y entonces cualquier virus o bacteria los coloniza y enferma. El Dr.Claude Bernard decía "El germen no es lo importante, lo importante es el terreno".
Hay pacientes que tienen predisposición a enfermar de determinada enfermedad. Los homeópatas llaman a esto Miasma. Por eso muchas veces es preciso tratar primero el Miasma y luego reforzar la energía vital con su remedio único.
Hay muchos remedios homeopáticos que se pueden usar en el caso agudo de la enfermedad, o sea para tratar el síntoma. Con estos remedios generalmente se resuelve el problema sin necesidad de recurrir a antibióticos para atacar al germen. Son medicamentos que han sido experimentados en hombres sanos y que han tenido eficacia probada. Evitando prescribir antibióticos evitan suprimir los síntomas. Al hacer esto provocan en el paciente una reacción del organismo que en corto o largo plazo le producirá una enfermedad más grave. Esta supresión de síntomas es lo que ocurre con los medicamentos alopáticos, tales como todos los "anti": antiinflamatorios, antipruriginosos, antiespasmódicos, antibióticos, etc.
Los médicos homeópatas también tienen como recurso otros remedios complementarios. El "nosode" preparado con el fluído patológico de la enfermedad o el autonosode o autovacuna homeopática, que se hace con material extraído de la infección o lesión del paciente. Por supuesto que estos tratamientos son "no agresivos", "no destructivos" y tienen mejores resultados, a corto y a largo plazo, no son caros y son fáciles de realizar. Pero lo más importante de todo es que "se logran evitar las recidivas".
Fuente: "Homeopatía para Todos"- Dra.Norma Pereyra
Elsa Inés Bernardi Semino
sábado, 31 de octubre de 2015
LA HOMEOPATIA ¿ES LENTA?
Es muy frecuente escuchar popularmente que la homeopatía es lenta. Esta creencia es completamente equivocada, porque se podría decir que el medicamento homeopático es de acción instantánea apenas toca la boca del paciente.
Esta creencia tal vez se origine en la expectativa de lo que debería pasar cuando se administra un remedio. Por ejemplo, en medicina convencional, si nos dan un antitérmico esperamos que la fiebre baje rápido. Sin embargo en homeopatía tenemos una expectativa opuesta: por ejemplo, que la temperatura aumente todo lo que sea necesario para terminar de curar al enfermo.
En medicina general, ante cualquier tipo de dolor, se administra un analgésico y se espera que el dolor se vaya sin importar si la patología que lo originó se cura o solamente queda oculta y anestesiada, pero en silencio sigue progresando. En cambio, si damos un remedio homeopático, la principal expectativa no es eliminar el dolor sino estimular en el organismo los mecanismos naturales para que se sane a sí mismo y que el dolor desaparezca como consecuencia de haber sanado.
Por eso se cree que la homeopatía es lenta... porque el medicamento homeopático pone en marcha un complejo mecanismo de verdadera curación y se debe respetar este proceso si se quiere lograr recobrar la salud. Si el proceso natural de curación se respeta, la cura llega muy rápidamente comparativamente con las curaciones que se obtienen impidiendo dicho proceso, ya que entonces la convalecencia será mucho más larga y habrá mayor posibilidades de recaídas.
Cuando el individuo es sano, la enfermedad se desarrolla después de un proceso de desequilibrios progresivos, que empiezan en el plano energético en forma impalpable y se pueden desencadenar por diferentes estímulos: emocionales como la tristeza, un susto, una pena, estímulos físicos tales como traumatismos, sonidos fuertes, radiación, estímulos químicos como ser medicamentos con efectos adversos, venenos, vacunas o estímulos biológicos, como los virus, los hongos, las bacterias.
Por todo lo dicho, es lógico pensar que si queremos volver al punto inicial de salud, hay que desandar el camino que llevó a la enfermedad y eso demanda un proceso de tiempo que va a ser distinto de acuerdo a la profundidad del desequilibrio de cada persona. Para ser más gráficos podríamos decir que no es lo mismo tratar a un niño sano y no vacunado, de un simple resfrío, que tratar a un niño vacunado desde muy pequeño y que ha enfermado reiteradamente de manera crónica de broncoespasmos, por ejemplo. Es cierto que con corticoide o un broncodilatador el broncoespasmo va a ceder pero será sólo una batalla ganada y no estará curado, porque el niño volverá a enfermar una y otra vez.
En homeopatía se trata de ganar la guerra, no sólo una batalla y para hacerlo es preciso comprender por qué nos hemos enfermado y qué camino habrá que desandar para volver a tener la mejor salud posible.
Fuente: "Homeopatía para todos"-Dra.Liliana Szabó
Elsa Inés Bernardi Semino
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