Arrozales de Vietnam
Narración de artículos y novelas en episodios, en castellano y con traductor para leer en cualquier idioma. Espacio breve dedicado a amantes de la literatura con problemas visuales, motrices y/o de tiempo. "La Asesina" - "Cincuenta Sombras" - "Historias de diván" - "El secreto de la noche" - "Mujer sin fronteras" - "Los padecientes" etc.
NOTA
TEN EN CUENTA QUE SI HACES CLICK EN ALGUNO DE LOS TITULOS DE NARRACIONES EN CURSO O NARRACIONES COMPLETAS, PODRAS VER TODOS LOS CAPITULOS JUNTOS DEL MISMO LIBRO, UNO A CONTINUACION DEL OTRO.
sábado, 27 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
miércoles, 24 de octubre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
NOCHES EN EL EXTREMO ORIENTE (novela) - Parte 1
viernes, 19 de octubre de 2012
HISTORIA DE MI VIDA - ULTIMO CAPITULO
Cuando Christian y yo nos quedamos solos, le preguntamos a Sebastián si quería volver a vivir con nosotros… por un lado para estar los tres juntos y por otro para que nos ayudara económicamente, ya que a mí se me había complicado mucho llevar adelante mi casa sola. Sebastián aceptó y volvió a casa.
Cuando nosotros hipotecamos el departamento para comprar el taxi, la hipoteca la hicimos con una escribanía. Desde diciembre de 1992 hasta junio de 1997 tuvimos la hipoteca en esa escribanía. La cuota mensual era el 50% de mi sueldo y pagábamos solamente el interés o sea que cada año que renovábamos, el capital adeudado siempre era el mismo.
Eso fue así hasta junio de 1997 en que salieron las hipotecas bancarias. Entonces tramitamos una hipoteca con un banco, saldamos el capital a la escribanía y nos endeudamos con el banco por 10 años (gracias a Dios en pesos). La cuota prácticamente era la misma de antes, pero la diferencia era que con la cuota amortizábamos capital e interés juntos, lo cual nos daba la tranquilidad que algún día el departamento volvería a ser nuestro.
Al morir Enrique, todavía faltaban 7 años para terminar con la hipoteca; prácticamente recién había empezado. Yo tenía los mismos gastos y solamente mi sueldo, el cual, más de la mitad, estaba comprometido en la hipoteca. Como la única que tenía relación de dependencia era yo, el banco en su momento tramitó la hipoteca sólo a mi nombre, razón por la cual, la cláusula que dice que en caso de fallecimiento se da por cancelado el porcentaje, no corrió Además muy poco tiempo antes, apenas unos meses, Enrique había sacado un 0 Km que lo trabajaba como remise y por el que teníamos también que pagar una cuota mensual. El taxi ya lo habíamos vendido. Se imaginan que sola no hubiera podido salir jamás. Gracias a la ayuda de Christian y Sebastián, pude levantar la hipoteca en tiempo y forma y salimos todos a flote.
A partir de ese momento nuestra vida comenzó a deslizarse con mayor tranquilidad. Los tres trabajábamos y a veces coincidíamos y nos juntábamos a cenar. Alrededor del 2002 Sebastián se puso de novio con Natalia, en el 2003 yo también inicié una relación y al poquísimo tiempo también Christian se puso de novio.
A principios del 2004 y después de mil trámites que duraron 4 años, pude cobrar la pensión de Enrique y la retroactividad desde su fecha de fallecimiento. Con esa plata comencé a arreglar toda mi casa y de a poquito la hice prácticamente de nuevo. Cambié del techo al piso y de pared a pared. Me llevó muchísimo tiempo pero logré mi objetivo. Después de tantos contratiempos, por fin empezaba a ver la luz y podía comenzar a hacer cosas!!!!
Sebastián, un año después de comenzar su noviazgo, empezó a planificar su casamiento y pusieron fecha de la boda para un año después. Se casaron el 17 de junio del 2004, en la Basílica Ntra.Sra .de Buenos Aires y se fueron a vivir a Ramos Mejía. Al año siguiente Sebastián se recibió de contador. Hizo toda su carrera trabajando de 9 a 6 de la tarde. Sólo quienes lo han intentado alguna vez saben el sacrificio que eso significa, así que estoy muy orgullosa de él.
Cuatro meses más tarde del casamiento de Sebastián, Christian me dijo que se iba a vivir con su novia. No fue debido a ninguna discusión ni mucho menos, simplemente lo habían decidido y lo llevó a cabo. Ese mismo día tomó sus cosas y se mudó también.
De manera que así de golpe y sin darme tiempo ni a reaccionar, mi nido quedó vacío. En realidad me quedé con Duque, nuestro perro, que ya tenía 14 años y estaba bastante mal de salud.
Al año siguiente, el 20 de agosto del 2005, falleció mamá a la edad de 89 años.
Dos meses después, el 15 de octubre del 2005 Christian se casó con su novia Nadia en la Iglesia San Juan Bautista El Precursor y se fueron a vivir a San Martín.
Al año siguiente, el 30 de mayo de 2006 y coincidiendo con su fecha de nacimiento, Christian y Nadia tuvieron su primer hijo Ezequiel.
En Junio de 2007 TERMINE DE PAGAR LA HIPOTECA... por fin nuestro departamento había vuelto a nuestras manos.
El 23 de noviembre del mismo año nació Daiara, la primer hija de Sebastián y Natalia y el 27 de diciembre de 2010 nació Alan, su hermanito. Ellos dos son los benjamines de toda la familia.
Termino aquí mi relato porque he llegado prácticamente a nuestros días. Mi vida ahora es muy tranquila y soy feliz. Ya no trabajo más. Me acuesto tarde y me levanto tarde, que es lo que más me gustaba hacer y no podía. Vivo el presente e intento disfrutarlo plenamente. Mis tres hijos tienen una familia hermosa y también son felices. Ellos son en este momento mi mayor tesoro.
El 23 de noviembre del mismo año nació Daiara, la primer hija de Sebastián y Natalia y el 27 de diciembre de 2010 nació Alan, su hermanito. Ellos dos son los benjamines de toda la familia.
Termino aquí mi relato porque he llegado prácticamente a nuestros días. Mi vida ahora es muy tranquila y soy feliz. Ya no trabajo más. Me acuesto tarde y me levanto tarde, que es lo que más me gustaba hacer y no podía. Vivo el presente e intento disfrutarlo plenamente. Mis tres hijos tienen una familia hermosa y también son felices. Ellos son en este momento mi mayor tesoro.
FIN
El rincón de neche
martes, 16 de octubre de 2012
HISTORIA DE MI VIDA - PARTE 21
En 1995, cuando falleció Gustavo, Marcelo seguía casado con Gaby y aún lo están. De hecho, el año pasado cumplieron las bodas de plata. El fallecimiento de su padre y, 6 meses más tarde, de su hermano, lo hicieron caer en una profunda depresión, de la que le costó bastante salir… sobre todo que no quiso buscar ayuda en ningún terapeuta. Pero su familia siempre fue muy sólida y extremadamente unida. Son unos padres ejemplares y sus hijos son el resultado de la educación que recibieron. Los tres mayores ya están en la facultad y la menor está en quinto año y hasta ahora tiene un promedio general de 9,16 (disculpen pero me lleno la boca hablando de todos ellos). Siempre digo que poco tienen que envidiarle a la “Familia Ingalls” (serie televisiva que narraba las historias de una “familia ideal”).
Así fue que con la ayuda y el apoyo de todos, Marcelo pudo salir a flote.
Christian tenía 23 años y Sebastián 19. Mientras todo lo anterior ocurría, ellos dos tuvieron una trayectoria escolar impecable y actualmente también laboral.
Cuando Christian terminó la escuela secundaria, dedicó todo su tiempo a trabajar (donde metió todas sus fichas), a continuar con sus entrenamientos de handball, deporte en el que estaba federado y a salir con sus amigos los fines de semana. Siempre fue muy compañero mío y solíamos mantener largas charlas y, cuando llegó el momento, fue el bastón que me sostuvo y quien me brindó el apoyo económico sin el cual no hubiera podido salir adelante. Priorizando el trabajo fue postergando el comienzo de la facultad y cuando se quiso acordar estaba demasiado comprometido laboralmente y el tren ya había pasado.
Sebastián hizo 6 años de industrial con orientación contable. En diciembre, cuando obtuvo su título secundario, se anotó en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA (donde posteriormente obtuvo su título de Contador) y encontró por el diario un empleo en un estudio contable donde permaneció 15 años. Estas cosas que yo cuento y que a lo mejor parecen triviales, para mí son muy importantes, porque hablan de su responsabilidad frente a la vida para manejarse solo y sin depender de los demás…Siempre fue así y siempre decía que cuando fuera mayor de edad se iba a ir a vivir solo. Hace un par de años atrás, tuvo un ofrecimiento de una gran empresa para incorporarse como contador de la misma. Ya casado y padre de dos hermosos niños y con la responsabilidad que le cabía y que lo caracteriza, lo pensó mucho y finalmente decidió aceptar el ofrecimiento. Su decisión fue muy acertada porque el cambio lo favoreció en todo sentido.
En casa habíamos quedado Enrique, Christian, Sebastián y yo. En 1997, cuando cumplió los 21 años, Sebastián alquiló un departamento –tal como lo había vaticinado desde muy corta edad- y se fue a vivir solo. Nuestro hogar se iba reduciendo paulatinamente… el nido se iba vaciando de a poco. Enrique y yo nos quedamos con Christian y con Duque, nuestro perro ovejero que por ese entonces tenía más o menos 7 años. Christian había entrado a trabajar en la empresa de comunicaciones donde yo estaba, en el departamento de obras e infraestructura, donde al cabo de unos años aprendió mucho en telefonía celular. También él supo aprovechar, hace ya unos 10 años atrás, un ofrecimiento laboral para ingresar a una de las dos grandes telefónicas del país, donde merced a su capacidad, idoneidad, aplomo y honestidad fue escalando y hoy ocupa un cargo de relevancia en la gerencia correspondiente.
Así las cosas, nuestra vida había comenzado a deslizarse sobre carriles normales o por lo menos sin los sobresaltos a los que estábamos acostumbrados.
Enrique tenía por costumbre ir todos los domingos a la mañana a visitar a su madre, que vivía no demasiado lejos de nuestra casa. Iba un rato y volvía al mediodía y almorzábamos los tres juntos con Christian. El domingo 27 de agosto del año 2000 hizo lo mismo de siempre. Me saludó, me dio un beso y me dijo hasta luego, voy a la casa de mamá… y fue la última vez que lo ví. Como al mediodía no llegó, llamé a la madre y me dijo que no había ido. Pensé que había cambiado de planes y se había ido al taller de un amigo, donde también tenía que ir ese día. Yo estaba muy enojada. A las 7 de la tarde llamaron de la comisaría de Parque Centenario y me dijeron que había tenído un accidente y que fuéramos lo antes posible. Yo estaba con Christian. Salimos de inmediato para allá y cuando llegamos vimos el auto en la puerta intacto, lo que nos dio cierta esperanza… por lo menos no se trataba de un choque. Mientras yo me dirigía a un oficial de policía que me dijo que él no sabía nada al respecto, Christian se fue para la otra puerta y cuando me dí vuelta me topé con él diciéndome que el padre estaba muerto. Fue como si me hubiera dado un golpe en la boca del estómago que me hizo doblar en dos. Esa imagen de Christian la tengo grabada y no se me va a borrar nunca. Sentí que la tierra se abría debajo de mis pies. No… otra vez más no, por favor! Yo no podía creer que otra desgracia más se ensañara con nosotros. Pero sí… mientras manejaba tuvo un infarto masivo que le dio tiempo a estacionar pero murió casi en forma instantánea. Ese fue el informe de la autopsia. Tenía 58 años... y aquí comienza otra etapa de mi vida.
..//continuará
El rincón de neche (Elsa)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)